¿Pollajería o Pollería? El dilema que hace de La Plata un lugar único en el mundo | 0221
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¿Pollajería o Pollería? El dilema que hace de La Plata un lugar único en el mundo
Castellano platense

¿Pollajería o Pollería? El dilema que hace de La Plata un lugar único en el mundo

Causan el asombro y el desconcierto de todos los turistas, transformándose en motivo de discusión en más de una oportunidad. Tan platenses como la Catedral o las diagonales. Al momento de comprar pollos, esta ciudad es diferente a cualquiera.

08 de julio de 2018

Por Franco Cenci

Muchas son las cosas que distinguen a La Plata y la hacen un lugar atractivo. Su diagramación arquitectónica, sus plazas y las diagonales, son algunas de ellas. Sin embargo, existe algo que la convierte en un sitio único en el planeta: las pollajerías. Esa manera que tenemos los platenses de nombrar los locales donde venden pollos, no deja de asombrar a todos aquellos que no nacieron en la ciudad y que pasan riendo pensando que los carteles están mal escritos por no decir “pollería”.

La causa de que “pollajería” sea parte del vocabulario de la sociedad platense es, sin duda, la fuerte influencia que tuvieron una enorme cantidad de inmigrantes italianos que habitan La Plata desde su fundación. Ellos fueron moldeando algunos usos y costumbres, a medida de que se iban asentando en la ciudad de las diagonales. Pero, ¿cómo es?... ¿pollajería o pollería?

Según la Academia Argentina de Letras (AAL), pollajería es una palabra de origen y uso exclusivo de La Plata. Proviene del término italiano “Pollaio”, que significa corral para los pollos o gallinero. “Establecimiento comercial dedicado en particular a la venta de pollo y alimentos elaborados con él”, ese es el significado que los especialistas del lenguaje argentino le otorgan a la palabra, la cual no está reconocida por la Real Academia Española. Es por esto que recomiendan no utilizarla fuera de del territorio platense, para no generar confusión.

Si bien no hay registro oficial, se estipula que antes de los años 70’, las pollajerías ya eran parte de la cotidianidad. Los locales de este rubro fueron adoptando el nombre con naturalidad y sin ningún tipo de cuestionamientos. Solo aquellos que vienen de paseo, por razones de estudio o trabajo, son los que levantan la voz y se atreven a dudar de la veracidad de esta palabra tan autóctona como ninguna otra. Para ellos lo correcto es decir “pollería” y les cuesta entender lo que aquí sucede.

Por su parte, en la AAL son conscientes de que el término ya fue incorporado por los habitantes de La Plata y, aunque no figure en los diccionarios de la Real Academia Española, decidieron agregarla en la tercera edición del “Diccionario del habla de los argentinos”.

Esto le otorgará cierto marco de legalidad a la palabra, será la respuesta a infinitas discusiones y quizás abra la puerta para que, en el futuro, la pollajería extienda su horizonte y cruce las fronteras del territorio platense.

Causan el asombro y el desconcierto de todos los turistas, transformándose en motivo de discusión en más de una oportunidad. Tan platenses como la Catedral o las diagonales. Al momento de comprar pollos, esta ciudad es diferente a cualquiera.
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¿Pollajería o Pollería? El dilema que hace de La Plata un lugar único en el mundo

Causan el asombro y el desconcierto de todos los turistas, transformándose en motivo de discusión en más de una oportunidad. Tan platenses como la Catedral o las diagonales. Al momento de comprar pollos, esta ciudad es diferente a cualquiera.
¿Pollajería o pollería? El dilema que hace de La Plata un lugar único en el mundo

Por Franco Cenci

Muchas son las cosas que distinguen a La Plata y la hacen un lugar atractivo. Su diagramación arquitectónica, sus plazas y las diagonales, son algunas de ellas. Sin embargo, existe algo que la convierte en un sitio único en el planeta: las pollajerías. Esa manera que tenemos los platenses de nombrar los locales donde venden pollos, no deja de asombrar a todos aquellos que no nacieron en la ciudad y que pasan riendo pensando que los carteles están mal escritos por no decir “pollería”.

La causa de que “pollajería” sea parte del vocabulario de la sociedad platense es, sin duda, la fuerte influencia que tuvieron una enorme cantidad de inmigrantes italianos que habitan La Plata desde su fundación. Ellos fueron moldeando algunos usos y costumbres, a medida de que se iban asentando en la ciudad de las diagonales. Pero, ¿cómo es?... ¿pollajería o pollería?

Según la Academia Argentina de Letras (AAL), pollajería es una palabra de origen y uso exclusivo de La Plata. Proviene del término italiano “Pollaio”, que significa corral para los pollos o gallinero. “Establecimiento comercial dedicado en particular a la venta de pollo y alimentos elaborados con él”, ese es el significado que los especialistas del lenguaje argentino le otorgan a la palabra, la cual no está reconocida por la Real Academia Española. Es por esto que recomiendan no utilizarla fuera de del territorio platense, para no generar confusión.

Si bien no hay registro oficial, se estipula que antes de los años 70’, las pollajerías ya eran parte de la cotidianidad. Los locales de este rubro fueron adoptando el nombre con naturalidad y sin ningún tipo de cuestionamientos. Solo aquellos que vienen de paseo, por razones de estudio o trabajo, son los que levantan la voz y se atreven a dudar de la veracidad de esta palabra tan autóctona como ninguna otra. Para ellos lo correcto es decir “pollería” y les cuesta entender lo que aquí sucede.

Por su parte, en la AAL son conscientes de que el término ya fue incorporado por los habitantes de La Plata y, aunque no figure en los diccionarios de la Real Academia Española, decidieron agregarla en la tercera edición del “Diccionario del habla de los argentinos”.

Esto le otorgará cierto marco de legalidad a la palabra, será la respuesta a infinitas discusiones y quizás abra la puerta para que, en el futuro, la pollajería extienda su horizonte y cruce las fronteras del territorio platense.