En mayo se firmó un convenio de cooperación con los organizadores del Mundial de Rusia, donde quedó estipulado que cinco efectivos argentinos viajarán al torneo para perseguir a los barras. Los agentes elegidos pertenecen a distintas fuerzas especializadas en el combate de la violencia en el fútbol e irán bajo el mando de Guillermo Madero, jefe de seguridad deportiva de la Nación.
El presidente Mauricio Macri dispuso una lista de 800 personas que tienen prohibido el ingreso a los estadios donde juegue la Selección y otras 2000 que aún están en proceso de revisión.
Dentro de los seleccionados se encuentran los oficiales Ezequiel Fernández y María Paz Deluca, que pertenecen a la oficina de inteligencia criminal de la Policía Federal. También figura el gendarme Fernando Méndez que hace varios años trabaja en la conexión narco-barra, el policía Horacio Marot quien se encarga de la seguridad deportiva de Capital Federal y Ricardo Mochetti, que pertenece a la policía bonaerense.
Los agentes se instalarán en los ingresos de los estadios donde ingrese la parcialidad argentina y en conjunto con policías rusos recibirán a cada hincha con un teléfono inteligente donde tendrán cargadas todas las bases de datos. El fanático deberá apoyar su huella dactilar o bien mostrar su DNI o número de pasaporte. En caso de estar inhabilitado para ingresar, se le retirará el ticket y hasta podría ser deportado.