Por Martín Soler
Por Martín Soler
Un nuevo escándalo vuelve a sacudir a la justicia platense. Esta vez no se trata de pruebas perdidas en una causa penal. Se extraviaron las llaves de la casa del odontólogo Ricardo Barreda, quien pelea en el fuero Contencioso Administrativo por el valor de indemnización derivado de la expropiación de su vivienda.

Abrieron la Feria del Libro y Editores de Derechos Humanos y reinaguraron el auditorio del Pasaje Dardo Rocha, que fue nombrado "Estela Barnes de Carlotto".
El consultor político, Fabián Perechodnik, que supo ser funcionario de María Eugenia Vidal y de Julio Garro, concluyó su mandato como diputados por La Plata.
Este miércoles estaba prevista la apertura del inmueble ubicado en calle 48 entre 11 y 12, pero por varios motivos, volvió a suspenderse la medida judicial que tiene como objetivo la realización de pericias de agrimensura.
Fuentes judiciales confiaron a 0221.com.ar que “la casa no se abrió porque nadie sabe dónde están las llaves que están bajo custodia judicial”, detalló una de las fuentes consultadas.
Esta pérdida es preocupante, pero tiene solución: se contrata un cerrajero que, con orden judicial mediante abra la casa abandonada desde 1992, coloque una nueva cerradura y se subsanó el problema, “pero no hay presupuesto o nadie quiere pagar por ese servicio”, confió otra fuente con acceso al expediente que fue consultada por este medio.
La causa se trata de una expropiación inversa que planteó Barreda luego de que la Legislatura bonaerense aprobara la ley de expropiación. Según las normas vigentes, el Estado debe depositar el valor fiscal de la propiedad, pero Barreda quiere que le paguen el precio de mercado, que es hasta diez mayor a la valuación que figura en la agencia de recaudación bonaerense ARBA.
En este pleito judicial debe intervenir la Fiscalía de Estado bonaerense, organismo que defiende el patrimonio provincial, pero como la repartición oficial aún no constituyó domicilio electrónico para las notificaciones, el juez no sabe dónde mandar las cédulas judiciales.
El expediente está empantanado. Desde hace meses una agrimensora espera que le abran la casa para poder realizar la mesura del lote y actualizar esa información de la causa.
Quienes también esperan la apertura son vecinos y comerciantes de la zona que reclaman desde hace meses la desinfección del lugar.
Desde la masacre de mujeres ocurrida en 1992 y la posterior confesión de Barreda, el lugar fue cerrado y quedó bajo custodia judicial. La propiedad presenta un avanzado estado de abandono y carencia absoluta de mantenimiento. Inclusivo, algunos vecinos de la cuadra temen por un posible derrumbe debido a la humedad que avanza sobre los cimientos de la antigua casona, por la que la Municipalidad de La Plata le inició una demanda al ex propietario.