Tarifas, crisis y dólar: la receta que mata de a poco a los clubes de barrio platenses
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Tarifas, crisis y dólar: la receta que mata de a poco a los clubes de barrio platenses

Las instituciones no pueden afrontar el tarifazo. La crisis aleja a los socios y a miles de chicos que realizan sus actividades. El Estado y la política miran para otro lado.

Por Franco Cenci

Mientras el dólar sigue subiendo, los precios de los alimentos se disparan, aumentan las naftas y los servicios básicos casi se transforman en un lujo, una parte de la sociedad es la más castigada por esta situación y en ella empiezan a relucir las principales víctimas.

“Siento que estamos haciendo la labor del Estado”, confesó a 0221.com.ar Alberto Alba, presidente de la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de La Plata. La crisis económica del país y el exorbitante aumento de las tarifas, son las principales causas del deterioro y la decadencia de los clubes de barrio, los cuales son el lugar de esparcimiento y contención de miles de familias.

El dirigente forma parte de la Federación desde el año 1994 y asegura que “nunca hubo un momento tan malo como el de ahora”. En los últimos días, dos clubes de La Plata debieron suspender parte de sus actividades porque les cortaron el gas y la luz. ¿La causa? Falta de pago. ¿La consecuencia? Cientos de chicos a la deriva.

“Los precios de las tarifas no guardan relación con la realidad, los clubes no pueden generar tantos recursos como para afrontar esos gastos”, explicó Alba tratando de reflejar el principal problema que atraviesan.

Si bien el monto de los costos dependen de las actividades e instalaciones de cada club, hoy en día el gasto promedio en tarifas que tienen este tipo de instituciones son prácticamente los mismos que los de una pequeña empresa o un supermercado chino.

Más de 350 clubes son los que forman parte de la organización. La mayoría pertenecen a La Plata, aunque también hay de Berisso y Ensenada. En ellos, desarrollan sus actividades más de 70 mil chicos, los cuales no sólo buscan hacer un deporte sino que además intentan encontrar amparo y resguardo de las cosas malas de nuestra sociedad.

La Ley 27.218

“Desde el 2016 que venimos luchando para que se implemente una Ley, la cual permita regular el precio de las tarifas para las instituciones de barrio”, dijo Alberto Alba, a este portal, señalando a la gobernadora María Eugenia Vidal como la principal responsable.

En el 2017, ambas cámaras de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires adhirieron a la Ley Nacional 27.218, pero nunca fue reglamentada. Los reclamos desde la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de La Plata, son constantes a toda la clase política para que le den impulso y se implemente dicha ley.

“Desde la oposición se acercan aunque siempre de manera testimonial y yo se los agradezco, pero lamento que no se tome en serio esta situación de los clubes”, relató Alba dando cuenta del poco apoyo que reciben. En el ámbito local, el dirigente aseguró que tiene diálogo con el municipio y realizan algunas actividades en conjunto, aunque no son suficientes.

Por medio de la federación muchas instituciones gestionaron un descuento de hasta un 30% en las tarifas de luz. EDELAP, a diferencia de Camuzzi y ABSA, es la única empresa que otorga este beneficio a los clubes de barrio sin embargo resultan insuficientes ante los altos números de la facturas. “La Secretaría de Deportes de la Nación nos reintegró parte de los gastos durante dos meses, después lo dejó de hacer”, confesó el máximo referente de la organización que nuclea este tipo de instituciones en nuestra región.

 

Imaginación para vivir

Generalmente los dirigentes de los clubes de barrio le dedican gran parte de su tiempo a la institución e infinidades de veces ponen plata de su bolsillo para intentar mantenerlos en pie. Días atrás al club Liga de Fomento Dardo Rocha, desde Camuzzi le substrajeron el medidor de gas y debió recurrir a garrafas para poder continuar con sus actividades. A su vez, el Club 19 de noviembre sufrió algo similar pero con el servicio de luz. En ambos casos estuvieron a punto de cerrar sus puertas, pero con el ingenio y trabajo de sus dirigentes y socios lograron seguir adelante.

“Hay algunas instituciones que por sus actividades, tienen una mayor facilidad para generar recursos”, detalló Alberto Alba en referencia a aquellos clubes que están relacionados con disciplinas artísticas y culturales, y que pueden organizar eventos o muestras para recaudar fondos.

A su vez, los que no cuentan con esa posibilidad igual se la rebuscan y organizan peñas, ventas de comidas, ferias, rifas y eventos de todo tipo. Siempre con el único objetivo de juntar “un mango” que les permita seguir con vida.

Esta crisis afecta a todas las instituciones, en mayor o menor medida. Algunos clubes de barrio están contra las cuerdas y al borde del nocaut. Desde la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de La Plata, sostienen que no es una problemática propia de la región y ya iniciaron charlas con organizaciones de otros puntos del país para comenzar a trabajar en conjunto.

Mientras tanto en el orden de prioridades de las familias que asisten a los clubes de barrio, pagar la cuota social es un ítem que queda cada vez más relegado. Lejos de echarlos, las instituciones intentan becar a todos los que no pueden pagar, generando un desequilibrio lógico en sus cuentas. El esfuerzo, amor y trabajo desmedido de los dirigentes, empiezan a no ser suficientes para mantener de pie a los clubes. Por su parte, la clase política es indiferente al problema y parece mirar para otro lado, sin tomarse en serio la situación.

Las instituciones no pueden afrontar el tarifazo. La crisis aleja a los socios y a miles de chicos que realizan sus actividades. El Estado y la política miran para otro lado.

10 de junio de 2018

Por Franco Cenci

Mientras el dólar sigue subiendo, los precios de los alimentos se disparan, aumentan las naftas y los servicios básicos casi se transforman en un lujo, una parte de la sociedad es la más castigada por esta situación y en ella empiezan a relucir las principales víctimas.

“Siento que estamos haciendo la labor del Estado”, confesó a 0221.com.ar Alberto Alba, presidente de la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de La Plata. La crisis económica del país y el exorbitante aumento de las tarifas, son las principales causas del deterioro y la decadencia de los clubes de barrio, los cuales son el lugar de esparcimiento y contención de miles de familias.

El dirigente forma parte de la Federación desde el año 1994 y asegura que “nunca hubo un momento tan malo como el de ahora”. En los últimos días, dos clubes de La Plata debieron suspender parte de sus actividades porque les cortaron el gas y la luz. ¿La causa? Falta de pago. ¿La consecuencia? Cientos de chicos a la deriva.

“Los precios de las tarifas no guardan relación con la realidad, los clubes no pueden generar tantos recursos como para afrontar esos gastos”, explicó Alba tratando de reflejar el principal problema que atraviesan.

Si bien el monto de los costos dependen de las actividades e instalaciones de cada club, hoy en día el gasto promedio en tarifas que tienen este tipo de instituciones son prácticamente los mismos que los de una pequeña empresa o un supermercado chino.

Más de 350 clubes son los que forman parte de la organización. La mayoría pertenecen a La Plata, aunque también hay de Berisso y Ensenada. En ellos, desarrollan sus actividades más de 70 mil chicos, los cuales no sólo buscan hacer un deporte sino que además intentan encontrar amparo y resguardo de las cosas malas de nuestra sociedad.

La Ley 27.218

“Desde el 2016 que venimos luchando para que se implemente una Ley, la cual permita regular el precio de las tarifas para las instituciones de barrio”, dijo Alberto Alba, a este portal, señalando a la gobernadora María Eugenia Vidal como la principal responsable.

En el 2017, ambas cámaras de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires adhirieron a la Ley Nacional 27.218, pero nunca fue reglamentada. Los reclamos desde la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de La Plata, son constantes a toda la clase política para que le den impulso y se implemente dicha ley.

“Desde la oposición se acercan aunque siempre de manera testimonial y yo se los agradezco, pero lamento que no se tome en serio esta situación de los clubes”, relató Alba dando cuenta del poco apoyo que reciben. En el ámbito local, el dirigente aseguró que tiene diálogo con el municipio y realizan algunas actividades en conjunto, aunque no son suficientes.

Por medio de la federación muchas instituciones gestionaron un descuento de hasta un 30% en las tarifas de luz. EDELAP, a diferencia de Camuzzi y ABSA, es la única empresa que otorga este beneficio a los clubes de barrio sin embargo resultan insuficientes ante los altos números de la facturas. “La Secretaría de Deportes de la Nación nos reintegró parte de los gastos durante dos meses, después lo dejó de hacer”, confesó el máximo referente de la organización que nuclea este tipo de instituciones en nuestra región.

 

Imaginación para vivir

Generalmente los dirigentes de los clubes de barrio le dedican gran parte de su tiempo a la institución e infinidades de veces ponen plata de su bolsillo para intentar mantenerlos en pie. Días atrás al club Liga de Fomento Dardo Rocha, desde Camuzzi le substrajeron el medidor de gas y debió recurrir a garrafas para poder continuar con sus actividades. A su vez, el Club 19 de noviembre sufrió algo similar pero con el servicio de luz. En ambos casos estuvieron a punto de cerrar sus puertas, pero con el ingenio y trabajo de sus dirigentes y socios lograron seguir adelante.

“Hay algunas instituciones que por sus actividades, tienen una mayor facilidad para generar recursos”, detalló Alberto Alba en referencia a aquellos clubes que están relacionados con disciplinas artísticas y culturales, y que pueden organizar eventos o muestras para recaudar fondos.

A su vez, los que no cuentan con esa posibilidad igual se la rebuscan y organizan peñas, ventas de comidas, ferias, rifas y eventos de todo tipo. Siempre con el único objetivo de juntar “un mango” que les permita seguir con vida.

Esta crisis afecta a todas las instituciones, en mayor o menor medida. Algunos clubes de barrio están contra las cuerdas y al borde del nocaut. Desde la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de La Plata, sostienen que no es una problemática propia de la región y ya iniciaron charlas con organizaciones de otros puntos del país para comenzar a trabajar en conjunto.

Mientras tanto en el orden de prioridades de las familias que asisten a los clubes de barrio, pagar la cuota social es un ítem que queda cada vez más relegado. Lejos de echarlos, las instituciones intentan becar a todos los que no pueden pagar, generando un desequilibrio lógico en sus cuentas. El esfuerzo, amor y trabajo desmedido de los dirigentes, empiezan a no ser suficientes para mantener de pie a los clubes. Por su parte, la clase política es indiferente al problema y parece mirar para otro lado, sin tomarse en serio la situación.

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