El Tribunal Oral Criminal V de La Plata dictó una condena de prisión perpetua para Oscar Daniel Raúl Abramo, juzgado por la muerte de su pareja Sonia Mabel Morel Escurra, a la que enterró viva y asesinó por asfixia y sobre la que luego construyó un pelotero para que jueguen sus hijas. El horroroso hecho fue descubierto en octubre de 2015 en una vivienda de Villa Elisa.
Por unanimidad los magistrados coincidieron con el encuadre legal sostenido por la fiscal Leila Aguilar quien pidió la máxima condena por el delito de homicidio doblemente agravado, por el vínculo y por mediar violencia de género.
El adelanto de veredicto lleva la firma de los jueces María Isabel Martiarena, Carmen Palacios Arias y Ezequiel Medrano.
En su alegato la fiscal dio por acreditado que el hecho ocurrió “entre junio y agosto” de aquel año cuando el acusado abusó “de su condición de hombre y en desmedro del género opuesto” la golpeó “brutalmente” en el rostro y “la enterró viva”. “El golpe fue equivalente al de un boxeador en una pelea, capaz de provocar el knockout”, alegó la fiscal en base a lo expuesto por uno de los peritos forenses que practicó la autopsia.

También valoró como prueba la versión de otra testigo que estuvo con la hija mayor de la víctima quien le contó que la noche fatal, tras el golpe, el acusado dijo: “’Uy! Se murió’, la envolvió en una bandera y la sacó de la casa”.
Una vez fuera de la vivienda “cavó un pozo de 40 centímetros como para enterrar un perro” y tapó el cuerpo. Sobre la tumba, construyó un pelotero para que jueguen las hijas, según se desprende el expediente.

La mayoría de los testigos dieron cuenta de una relación violenta, donde el acusado golpeaba sistemáticamente a la mujer. Según el perito psicólogo, Abramo es “celoso”, “narcisista” y “manipulador”. “Tras la muerte engañó a todo el barrio con la versión que la víctima lo había abandonado junto a las hijas”, recordó la fiscal, que calificó el caso como homicidio doblemente calificado por el vínculo y femicidio, delito que acepta la pena única de prisión perpetua.