El Lobo está en la víspera del partido más importante de los últimos años y Pedro Troglio sorprendió a todos poniendo a Víctor Ayala entre los titulares, en los ensayos previos al choque con el Millonario por la semifinal de la Copa Argentina. El mediocampista estuvo bajo la lupa desde que arribó a la institución y su bajo rendimiento fue una constante vistiendo la camiseta tripera.
Sus últimos minutos los sumó el pasado 2 de noviembre, por la fecha 11 de la Superliga, frente a Belgrano, cuando ingresó a los 23 minutos del segundo tiempo, reemplazando a Matías Melluso. Antes de ese encuentro, también había jugado 15 minutos ante Vélez, por la novena jornada. En ambos partidos, el ex hombre de Lanús demostró claramente las razones por las que el entrenador no lo tenía entre sus prioridades.
Víctor Ayala arrancó el semestre dentro del once ideal de Troglio y mantuvo su lugar hasta la tercera fecha, cuando el elenco mens sana cayó como local ante Talleres. Una lesión y problemas en su estado físico, hicieron que el paraguayo realizara un trabajo especial para lograr una mejorar este aspecto y poder cumplir con lo que pretendía el cuerpo técnico. Fue por esto que estuvo más de un mes sin ni siquiera estar entre los concentrados.
En total el mediocampista jugó ocho encuentros, marcando un gol en la jornada inaugural ante Argentinos Juniors. En cinco de ellos participó desde el arranque y con él en cancha, Gimnasia ganó tres veces, perdió cuatro y empató una. La falta de dinámica y despliegue fue uno de los motivos principales por los que terminó quedando muchas veces fuera de los 18.
Ante el flojo rendimiento colectivo e individual que viene reflejando el elenco tripero, Pedro Troglio parece haber decidido acudir a Víctor Ayala para que le aporte soluciones a la mitad de la cancha y sacar provecho de su excelente pegada. En la recta final del semestre y cuando algunos ya lo daban fuera del club en diciembre, el paraguayo tendrá una chance inmejorable de demostrar que está a la altura de las circunstancias y que las expectativas que generó con su llegada, no fueron en vano.