Por Lautaro Sandoval y Mariana Sidoti
Por Lautaro Sandoval y Mariana Sidoti
El silencio de una tranquila mañana de martes, en el barrio de Tolosa, se vio interrumpido por el perturbador sonido de la alarma vecinal ubicada en 116 entre 529 y 530. Algunos desayunando en la cocina y otros recién levantados, oyeron el alerta y rápidamente empezaron a comunicarse a través del grupo de WhatsApp que comparten -Vecinitos 116- para saber qué estaba ocurriendo.

El hecho ocurrió en en Camino Centenario a la altura de Gonnet en la madrugada de este miércoles. Los dueños denunciaron destrozos, robo de dinero y mercadería.
La mujer asesinada en La Plata tenía 47 años, trabajaba en un local de cotillón de Barrio Norte y murió de un disparo. El acusado fue detenido.
Mientras reinaba la incertidumbre, la Policía recibió un llamado al 911: había "una familia con problemas" en la cuadra. Inmediatamente, los efectivos del Comando de Patrullas La Plata se dirigieron al lugar señalado y se toparon con la desgarradora escena.
Soledad Marcos, de 32 años, se encontraba en la puerta de su casa, con el rostro completamente ensangrentado a causa de una herida de bala en su mandíbula; junto a ella se hallaban tres de sus hijos. Sin embargo Ciro, de 10 años, yacía en una de las habitaciones de la vivienda con severas puñaladas en su cuerpo y un disparo en la cabeza.
En otro sector de la propiedad, estaba atrincherado su pareja, Juan Cruz Chirino (27), acusado de haber matado al pequeño y baleado a la mujer. Con intervención del fiscal de turno, Juan Ignacio Menucci, y del Ministerio de Seguridad, las autoridades tomaron los recaudos pertinentes, pusieron a resguardo a las criaturas en una casa vecina, trasladaron a Soledad al Hospital San Martín y comenzaron a negociar la entrega del homicida.
Curiosamente, Ciro era el único hijo que Soledad tenía de una relación previa, siendo los restantes fruto de su vínculo con Chirino. Las autoridades explicaron que este último se habría contactado con el padre biológico del pequeño, dándole a entender lo que estaba a punto de ocurrir.
En medio de la desesperación, el hombre partió a toda velocidad en su Peugeot Partner y, de camino al lugar, protagonizó un grave accidente en 521 y 141 por el que terminó internado en el Hospital San Roque de Gonnet.
Mientras tanto, atrincherado en una de las habitaciones de la casa con un arma, Chirino dialogaba con un amigo suyo por Whatsapp, reconociendo que se había "mandado un moco" y consultándole acerca de la pena que le correspondía por haber cometido el aberrante hecho: "Estoy acá encerrado en la pieza, afuera está el Grupo Halcón; se me salió la cadena", dijo casi una hora y media después de la llegada de la Policía.
El mediador de la división especial de seguridad mantuvo una extensa charla con el sospechoso, esperando que se rindiera y así dar fin al calvario. En diálogo con la prensa, el comisario general Marcelo Corbalán aseguró: "La mediación duró unas ocho horas, pero él nunca brindó datos de lo sucedido. Lo único que dijo es que no se iba a entregar y no iba a desistir de su acción".
Cuando el tiempo corría y la espera se hacía interminable, los efectivos del Grupo Halcón lograron llegar hasta la puerta de su habitación. La situación, a partir de ese instante, cambió en un abrir y cerrar de ojos: un potente estruendo alertó a los presentes y motivó el ingreso inmediato del personal policial al cuarto. Desde la calle, la sensación de los vecinos presagiaba lo peor.
Las autoridades encontraron a Chirino con un disparo en la cabeza, rodeado por un gran charco de sangre. Sin embargo, la Policía pudo retirarlo de la casa con vida y trasladarlo rápidamente a un centro de salud debido al cuadro que presentaba. Debía llegar al Hospital San Roque de Gonnet pero allí lo esperaban familiares de Ciro que se abalanzaron contra la ambulancia y por ello debió ser derivado al Hospital San Martín.
El homicida, sin embargo, no soportó la grave herida y, en medio del viaje, murió. En ese momento, el fiscal de la causa, el personal de la Policía Científica, de la DDI local, de la Jefatura Departamental y de la comisaría Sexta ingresaron a la casa para realizar las pericias correspondientes.
De esta manera, se comprobó que el pequeño había recibido unas 16 puñaladas además de un disparo en la cabeza. Por otro lado, el jefe del Hospital San Martín, Alberto Urban, confirmó que Soledad "se encuentra fuera de peligro, con una lesión en el pómulo producto del disparo que rozó su rostro, pero recuperándose favorablemente”.
Luego de la retirada de las autoridades policiales y judiciales, el barrio volvió a quedar en silencio, tal como se encontraba minutos antes de que se desatara el horror. Cientos de vecinos, aún incrédulos por lo atestiguado, retornaron a sus casas en medio de una profunda tristeza y desazón.