136 años después, seguimos haciendo historia
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136 años después, seguimos haciendo historia

19 de noviembre de 2018

Los platenses nos caracterizamos por sentir a la Ciudad de La Plata como nuestra propia casa. Conocemos cada detalle, la extrañamos cuando estamos lejos y la disfrutamos al máximo cada vez que podemos.

Como gobierno local nos propusimos tener una casa cada día más linda, más segura y más disfrutable para todos.

Esto incluye tanto a los que somos nacidos y criados en La Plata como a los que vienen desde toda la Provincia, a los que la eligieron para vivir, para desarrollarse y ver crecer a sus hijos.

Inspirándonos en el ejemplo de nuestros fundadores, seguimos planificando cada obra para que la Ciudad vuelva a recuperar el brillo que la caracterizó durante más de un siglo.

El mejor sistema de atención de emergencias del país como el SAME, la nueva República de los Niños, las 1000 calles de asfalto nuevo o el plan de iluminación LED más importante de la historia, son algunos de los hitos más visibles.

Pero hay mucho trabajo que no se ve, como sucede con las obras hidráulicas. De acuerdo con los registros iniciados en 1911, acabamos de superar la tormenta más importante de los últimos 107 años. Más allá de algunas dificultades puntuales, los sistemas de drenaje respondieron como esperábamos

Esto marca un antes y un después en nuestra historia, y fue posible por un trabajo diario de mantenimiento de desagües y obras complementarias que encaró el Municipio para que el agua drene más rápido. Además, ahora estamos mejor preparados para responder ante las emergencias del clima que son cada vez más frecuentes, estando cerca de cada vecino.

Pero lo más importante es que interpretamos y le dimos sentido al cambio que pedían los platenses. Porque dejamos de naturalizar la corrupción y la violencia, y ya no la aceptamos como un mal necesario.

A nuestra Ciudad la comparaban con la Chicago de hace cien años, donde predominaban las mafias, la extorsión y la violencia. Esas bandas judiciales, policiales y sindicales que usaban su poder para apretar y enriquecerse hoy están siendo juzgadas.

Más allá de los hitos de gestión, aprendimos que ya no nos da lo mismo hacer las cosas bien que hacerlas mal. Que podemos y sabemos hacerlas bien.

Tenemos un Estado que está cerca, que puede tener muchas dificultades, pero que ya no pacta, ya no es cómplice, ni mira para otro lado.

Ese es el cambio que nos pedían lo platenses y que estamos honrando con cada paso que damos.

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