"¿Qué está pasando? No queremos vivir así", dice la convocatoria de los vecinos que se viralizó a través de WhatsApp. Es que en las últimas semanas los vecinos de Arturo Seguí padecieron distintos hechos delictivos marcados por una brutalidad extrema: desde una abuela golpeada en la cabeza durante un robo, hasta un nene que le dio la plata del "Ratón Pérez" para que cuatro delincuentes no lastimen a su familia.
Preocupados y hartos por esta ola de asaltos violentos, decidieron movilizarse este lunes a las 17 al destacamento policial ubicado en 414 bis y diagonal 145, donde exigirán seguridad.
Uno de los primeros episodios que causó terror en la localidad fue el asalto en la maderera Sigma, de Ruta 36 y 420. Hace poco menos de un mes, dos delincuentes redujeron y precintaron a dos empleados dentro de una de las oficinas y escaparon con 11 mil pesos correspondientes a una compra reciente.
Unos días antes, cinco ladrones rompieron la puerta de una vivienda ubicada en 419 y 157, donde se encontraban una mujer, su hijo de 17 años y una jubilada de 82. Los sospechosos los encañonaron y obligaron a tirarse al suelo, mientras les exigían dinero y otros objetos de valor. Con la familia inmovilizada y vigilada por algunos de los miembros de la banda, los restantes integrantes del grupo se movieron con tranquilidad y presteza por la vivienda, alzándose con 20 mil pesos, una escopeta calibre 16 y una carabina calibre 22.
La semana pasada, dos delincuentes se metieron en la casa de una anciana de 71 años en 146 y 413 y cuando la mujer llegó en su auto, uno la redujo a golpes. Después de atarla, los hombres se apoderaron de una computadora, documentación, tarjetas de crédito y débito, las llaves de su auto y el dinero. Huyeron y nada se sabe acerca de su paradero.
La seguidilla se completa con la entradera en un domicilio de 419 y 148, donde cuatro sujetos abordaron a una mujer cuando llegaba a la casa de su madre a buscar a su hijo. En medio de gritos y amenazas, el nene de 7 años ofreció el dinero que le trajeron por la caída de sus dientes para que no golpearan a su abuela. Antes, los agresores ya habían dado dos culatazos a su mamá.
"Golpean a mujeres dentro de sus casas, apuntan con armas a sus pequeños hijos en sus cabezas amenazando que los van a matar, se meten en los invernáculos a media tarde y desfiguran a los quinteros", detallaron. Y cerraron: "Que nuestros policías investiguen y detengan a estas bandas de menores y también mayores de edad que no tienen límites".