Se trata del Misop 200, de 12 comprimidos, que hasta ahora se distribuía sólo en hospitales y era para uso gastroenteril. Antes de fin de año, los ginecólogos podrán recetárselo a su paciente si consideran que está bajo una circunstancia de peligro para su vida y salud (entendiéndola como bienestar físico, mental-emocional y social) o si el embarazo proviene de una violación.
El misoprostol es el medicamento más sugerido para un aborto farmacológico, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como método no quirúrgico. No presenta diferencias considerables en lo que se refiere a la seguridad y la eficacia con respecto a intervenciones quirúrgicas como la aspiración manual endouterina (AMEU), considerado el método más seguro.
"El misoprostol, al igual que otras prostaglandinas, produce maduración cervical, dilatación y reblandecimiento del cuello uterino, disminuyendo la cantidad de fibra de colágeno y permitiendo que se intercale entre ellas una mayor cantidad de agua. Además, y de forma consecutiva, el misoprostol aumenta la frecuencia y la intensidad de las contracciones del músculo liso uterino, de forma que las fibras se orientan en el sentido de la tensión ejercida sobre ellas, facilitando así la expulsión del contenido del útero", explica la ANMAT.

Esas propiedades "permiten su utilización en la maduración cervical previa a una histeroscopía, o en otros procedimientos ginecológicos que requieran acceder a la cavidad uterina en la inducción del parto, en la prevención o tratamiento de la hemorragia posparto, o en la interrupción del embarazo en las condiciones establecidas por la legislación vigente en nuestro país".
Respecto del valor que tendrá el Misop 200, se estima que será menor al Oxaprost (Laboratorios Beta), que hoy oscila los $4.500.