martes 12 de mayo de 2026

Silvia Federici sacudió el poli de la UNLP: "Si no es feminista, no hay revolución"

La docente y una de las principales referentes del movimiento volvió a Argentina después de tres años para la presentación de su libro “El patriarcado del salario”. La escritora italiana habló ante un estadio colmado sobre cómo en las últimas cinco décadas se fueron descubriendo los mecanismos de explotación y división del sistema capitalista, que tiene al machismo como una de sus herramientas fundamentales.

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Todavía no eran las 17.30, pero Silvia Federici desde hacía un buen rato que ya estaba sentada al frente de la mesa que habían armado sobre el escenario del Polideportivo de la Facultad de Humanidades de la UNLP. Miraba a un lado y al otro: los asistentes, como pequeñas hormigas multicolor, fueron colmando el estadio. La docente italiana y una de las principales referentes del movimiento feminista regresó a Argentina luego de tres años para la presentación de su libro "El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo" y este jueves encabezó "La revolución de las brujas": una charla sobre trabajo, reproducción social y luchas feministas. 

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La actriz Muriel Santa Ana dio inicio al conversatorio con lecturas anarquistas. Vestida completamente de negro y con el pañuelo verde en una de sus muñecas, la artista habló ante un espacio al que seguían entrando estudiantes, que se sentaban en las sillas, subían a las tribunas y también quedaban descalzas sobre el piso. Con una franja rapada al costado de la cabeza, mechas de colores y mate en mano, las jóvenes dominaron la jornada, pero el colectivo -como siempre- fue diverso. Tampoco faltaron algunos varones. 

"El sistema capitalista dedicó sus energías a crear divisiones. Las mujeres, con todas sus diferenciaciones, ya hemos empezado a cambiar el mundo, muy distinta a la concepción anterior. Ni Dios, ni patrón, ni marido", empezó Federici, retomando el lema de La Voz de la Mujer, el primer periódico feminista redactado por mujeres en el país y dirigido por Virginia Bolten. La escritora italiana reflexionó sobre los territorios donde las mujeres y los feminismos construyen teorías y praxis como alternativas a la imposición de los poderes, la perpetuación de un heteropatriarcado capitalista que agobia, explota y empobrece.

En un castellano amable, sostuvo que en los últimos 50 años el movimiento feminista descubrió los mecanismos de explotación y división de este sistema, con un anclaje en el Estado, que vigila y controla las prácticas de las mujeres. En ese marco, hizo especial hincapié en las formas de reactivar el proceso de reapropiación de los espacios en medio del despojo global, signado por la destrucción de la naturaleza y la privatización de tierras, ríos y semillas. 

"¿Cómo cambiar la organización social que nos separa y debilita? ¿Cómo salir del aislamiento hacia el cooperativismo? ¿Cómo enfrentar esa violencia específica que brota contra las mujeres?", lanzó Federici como disparador. La clave, según la militante feminista, está en la reconstrucción de la solidaridad social, que llevan a nuevas formas de vida, más cooperativa. "La producción de algo nuevo solo se logra con la lucha", remarcó. 

"Las mujeres salen de sus casas para trabajar en condiciones de extrema vulnerabilidad. Se endeudan porque no pueden ganar lo suficiente para pagar los servicios. Esta visión ciega de cómo el capitalismo nos obliga a reproducir la vida. El trabajo o la crianza son actividades creativas, que se vuelven alienantes cuando se vive presionada, sin recursos", remarcó Federici, residente en Estados Unidos desde 1967, a dónde marchó para estudiar Filosofía. 

Después de destacar la importancia de una lucha sostenida en entramados afectivos fuertes y de la necesidad de reconstruir la historia y la memoria colectiva, habló del papel de los hombres. "Tienen que dejar de ser un obstáculo en la lucha. Tienen el trabajo de educar a otros hombres", remarcó y desató la ovación en el Polideportivo. En ese sentido, habló del disciplinamiento de la lucha feminista y cómo el machismo es una de las herramientas más importantes del capitalismo. "El machismo no es solamente un pacto cultural o un sistema de hombres perversos. Es un fenómeno estructural del capitalismo. Por eso, si no es feminista, no hay revolución", subrayó. 

En el cierre del encuentro -organizado por la Cátedra Libre Virginia Bolten de la UNLP en conjunto con la Fundación Rosa Luxemburgo, y la Editorial Tinta Limón, entre otras organizaciones- no titubeó al afirmar que la Iglesia no tiene ningún lugar en la lucha de las mujeres. "Apoyaron el fascismo, el nazismo, encabezaron una cruzada anticomunista. Hoy dicen que las mujeres que abortan son asesinas. ¿Qué legitimidad moral tienen para juzgar a la mujer cuando además amparan a los curas pedófilos? Ya no pueden poner más sus manos sobre nuestros cuerpos", dijo y retumbaron los gritos de la marea verde y violeta que copó el estadio. 

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