Skate Session, la filosofía del buen andar
0221
0221

Skate Session, la filosofía del buen andar

Por Nanu

El sol calienta el cemento liso y profundo de la esquina con más adrenalina de la city portuaria del Buenos Aires Sur.

Frente al templo del Club Villa San Carlos, en un barrio modesto de gente diversa y vivir tranquilo, se destaca un punto de encuentro de bikers, skaters y patinadores. La ciudad de Ensenada suda y no todo es trabajo, el deporte extremo habita en Camino Rivadavia y Pasaje Bernardo Irigoyen.

Apenas 10 km. separa a los cultores platenses del skateboarding hasta el predio situado en la ciudad vecina, donde el desafío y el vértigo se ponen a prueba. Entre viento rioplatense y grafittis anónimos el skatepark es sede y escuela de jóvenes adolescentes y jóvenes de cuarenta y pico que acuden con sus hijos a limar trucks y tirar magia en el bowl más profundo de la zona.

Tanto en la calma de la siesta como en la ruidosa tarde se reparten el parque, se respetan, se celebran y admiran los amantes de la disciplina under que cada día tiene más seguidores.

No hay edades que limiten el disfrute del skate, “con estilo y buen control” lo define Facundo Soto, la voz de Guasones, en su tema Locales Calientes con referencia a los denominados Hot Locals o vieja guardia de riders platenses que patean desde la adolescencia y copan el predio semanalmente.

Soto, Rodolfo Galimberti y Guille Avegliano forman parte de la banda más antigua de patinadores locales que abrieron el paso y figuran en las competencias regionales. Facundo le pasó el legado a sus hijos Santiago (14) y Augusto (9) con quienes comparte las tardes y las pistas además de la música. El Rock, las tablas y la familia en una misma pasión.

Guille Avegliano (42) reparte su tiempo entre el diseño gráfico y su escuela de skate, enseña a niños desde los 5 años y también trabaja con adultos, los forma y trasmite la técnica para vencer los riesgos de la disciplina. Pararse sobre la tabla tiene su secreto y una mala caída puede ser brutal, aprender a abortar una maniobra o caer sin daño es fundamental.

Las tardes en Ensenada son un clásico y una cita obligada para entrenar y poner a punto las pruebas, “bajar” nuevas figuras o desarrollar nuevas destrezas. Se mezclan los públicos y comparten los saberes de un deporte que todavía pelea contra algunos prejuicios.

Rodolfo Galimberti (43) se reencontró con el skate luego de una pausa de varios años y lo define como lo que más le gusta hacer, su estilo está intacto y aun persigue algunas pruebas que quiere sumar a su repertorio. Extraña y añora tener en su ciudad natal un bowl con circuito de street para gastar las tablas.

La maestría del skate (SK8), saltar, girar y evadir obstáculos, se adquiere con práctica y prudencia. Los tips de la experiencia en la materia son pasados de unos a otros en el potrero municipal de Ensenada. La disciplina atrapa y divierte a chicos y grandes por igual y se impone como una actividad más para los amantes de la adrenalina a sangre caliente.

Buen estado físico y concentración son dos elementos fundamentales a la hora de practicar y lanzarse sobre ruedas. Casco y rodilleras son fieles compañeros en esta aventura y elementos infaltables para aquellos que quieran incursionar.

La cultura del SK8 se instaló con fuerza, algunos lo eligen como medio de transporte y paseo en las vías urbanas optando por longboards que son tablas más grandes y con ruedas más blandas. Otros en cambio eligen la rudeza del skate tradicional con ruedas duras aptas para fusionar pruebas y saltos con estilo y audacia.

La filosofía skaters tiene su origen en el espíritu californiano, descontracturado e informal, el deporte fue desarrollado por surfistas norteamericanos y va más allá de lo extremo; pretende un modo de vida. El mismo espíritu tiene su redefinición y correlato en Argentina donde sponsoreados por marcas internacionales se debaten por temporadas los torneos donde profesionales y amateurs se disputan el tiempo en las piletas de cemento.

El ex velódromo de Palermo en CABA tiene ahora la olla skaters más profunda de Argentina con 3.80 metros quitándole el podio a Esquel en Chubut y Miramar en la Costa Atlántica con 3.10 metros de profundidad. Están diseñadas especialmente para andar a nivel internacional y son sede de los eventos más populares.

Espacios públicos como éstos no existen en la ciudad de La Plata, ni tampoco rampas donde se pueda entrenar a pesar de que el deporte y las escuelas vienen creciendo mucho en popularidad. La cultura street suele tomar veredas de edificios públicos como fue el Teatro Argentino antes del enrejado o el Ministerios De Obras Públicas en calle 7 y 57. El circuito continúa en la rambla de 26 y 32 de La Plata o en skateparks de Berisso y Ensenada.

Los más afortunados apostaron a rampas en casas particulares enfrentando altos costos para la construcción y el mantenimiento, los skateparks techados son una buena opción para entrenar y divertirse los días de lluvia pero un tanto costosos. Allí se puede disfrutar por horas de rampas de madera y vertical. Los más cercanos están en Bernal o Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la entrada ronda en los 100 pesos aproximados.

 

 

 

13 de octubre de 2018

Por Nanu

El sol calienta el cemento liso y profundo de la esquina con más adrenalina de la city portuaria del Buenos Aires Sur.

Frente al templo del Club Villa San Carlos, en un barrio modesto de gente diversa y vivir tranquilo, se destaca un punto de encuentro de bikers, skaters y patinadores. La ciudad de Ensenada suda y no todo es trabajo, el deporte extremo habita en Camino Rivadavia y Pasaje Bernardo Irigoyen.

Apenas 10 km. separa a los cultores platenses del skateboarding hasta el predio situado en la ciudad vecina, donde el desafío y el vértigo se ponen a prueba. Entre viento rioplatense y grafittis anónimos el skatepark es sede y escuela de jóvenes adolescentes y jóvenes de cuarenta y pico que acuden con sus hijos a limar trucks y tirar magia en el bowl más profundo de la zona.

Tanto en la calma de la siesta como en la ruidosa tarde se reparten el parque, se respetan, se celebran y admiran los amantes de la disciplina under que cada día tiene más seguidores.

No hay edades que limiten el disfrute del skate, “con estilo y buen control” lo define Facundo Soto, la voz de Guasones, en su tema Locales Calientes con referencia a los denominados Hot Locals o vieja guardia de riders platenses que patean desde la adolescencia y copan el predio semanalmente.

Soto, Rodolfo Galimberti y Guille Avegliano forman parte de la banda más antigua de patinadores locales que abrieron el paso y figuran en las competencias regionales. Facundo le pasó el legado a sus hijos Santiago (14) y Augusto (9) con quienes comparte las tardes y las pistas además de la música. El Rock, las tablas y la familia en una misma pasión.

Guille Avegliano (42) reparte su tiempo entre el diseño gráfico y su escuela de skate, enseña a niños desde los 5 años y también trabaja con adultos, los forma y trasmite la técnica para vencer los riesgos de la disciplina. Pararse sobre la tabla tiene su secreto y una mala caída puede ser brutal, aprender a abortar una maniobra o caer sin daño es fundamental.

Las tardes en Ensenada son un clásico y una cita obligada para entrenar y poner a punto las pruebas, “bajar” nuevas figuras o desarrollar nuevas destrezas. Se mezclan los públicos y comparten los saberes de un deporte que todavía pelea contra algunos prejuicios.

Rodolfo Galimberti (43) se reencontró con el skate luego de una pausa de varios años y lo define como lo que más le gusta hacer, su estilo está intacto y aun persigue algunas pruebas que quiere sumar a su repertorio. Extraña y añora tener en su ciudad natal un bowl con circuito de street para gastar las tablas.

La maestría del skate (SK8), saltar, girar y evadir obstáculos, se adquiere con práctica y prudencia. Los tips de la experiencia en la materia son pasados de unos a otros en el potrero municipal de Ensenada. La disciplina atrapa y divierte a chicos y grandes por igual y se impone como una actividad más para los amantes de la adrenalina a sangre caliente.

Buen estado físico y concentración son dos elementos fundamentales a la hora de practicar y lanzarse sobre ruedas. Casco y rodilleras son fieles compañeros en esta aventura y elementos infaltables para aquellos que quieran incursionar.

La cultura del SK8 se instaló con fuerza, algunos lo eligen como medio de transporte y paseo en las vías urbanas optando por longboards que son tablas más grandes y con ruedas más blandas. Otros en cambio eligen la rudeza del skate tradicional con ruedas duras aptas para fusionar pruebas y saltos con estilo y audacia.

La filosofía skaters tiene su origen en el espíritu californiano, descontracturado e informal, el deporte fue desarrollado por surfistas norteamericanos y va más allá de lo extremo; pretende un modo de vida. El mismo espíritu tiene su redefinición y correlato en Argentina donde sponsoreados por marcas internacionales se debaten por temporadas los torneos donde profesionales y amateurs se disputan el tiempo en las piletas de cemento.

El ex velódromo de Palermo en CABA tiene ahora la olla skaters más profunda de Argentina con 3.80 metros quitándole el podio a Esquel en Chubut y Miramar en la Costa Atlántica con 3.10 metros de profundidad. Están diseñadas especialmente para andar a nivel internacional y son sede de los eventos más populares.

Espacios públicos como éstos no existen en la ciudad de La Plata, ni tampoco rampas donde se pueda entrenar a pesar de que el deporte y las escuelas vienen creciendo mucho en popularidad. La cultura street suele tomar veredas de edificios públicos como fue el Teatro Argentino antes del enrejado o el Ministerios De Obras Públicas en calle 7 y 57. El circuito continúa en la rambla de 26 y 32 de La Plata o en skateparks de Berisso y Ensenada.

Los más afortunados apostaron a rampas en casas particulares enfrentando altos costos para la construcción y el mantenimiento, los skateparks techados son una buena opción para entrenar y divertirse los días de lluvia pero un tanto costosos. Allí se puede disfrutar por horas de rampas de madera y vertical. Los más cercanos están en Bernal o Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la entrada ronda en los 100 pesos aproximados.

 

 

 

COMENTARIOS