Pese a la baja de aranceles, los celulares importados en Argentina seguirán siendo mucho más caros que en la región. Aunque desde el pasado jueves la alícuota se reduce a cero, los precios locales todavía muestran diferencias de hasta el doble respecto de Chile y una brecha importante frente a Estados Unidos.
La eliminación de los aranceles alcanza a teléfonos celulares y otros productos electrónicos, como televisores y consolas de videojuegos. La medida forma parte de la estrategia del Gobierno para avanzar en la "normalización" de precios y mejorar el acceso a la tecnología, aunque el impacto en los valores finales genera dudas.
Según relevamientos del sector, si bien la brecha de precios se achicará, continuará siendo significativa. De acuerdo a datos de la Cámara de Mayoristas y Distribuidores de Informática de la Argentina (Cadmipya), los celulares se consiguen en el exterior, en promedio, un 30% más baratos que en el mercado local.
La brecha de precios de los celulares con el exterior
Un ejemplo claro es el iPhone 17 Pro Max de 256 GB. En la Argentina, a través de revendedores oficiales o plataformas como Mercado Libre, se vende a unos US$ 2.229, mientras que en la tienda oficial de Apple en Chile cuesta US$ 1.757, lo que representa una diferencia cercana al 27%.
Iphone 17
El iPhone 17 Pro Max cuesta hasta 27% más en Argentina que en Chile
La situación se repite con otros modelos. El Samsung Galaxy S25 FE se comercializa en el país a US$ 1.216, mientras que en Chile su precio ronda los US$ 737, una brecha de aproximadamente 65%. En gamas medias, como el Motorola G35 5G, la diferencia es menor, pero todavía favorable al mercado chileno.
Desde mayo de 2025, cuando los aranceles pasaron del 16% al 8%, algunos distribuidores comenzaron a ajustar precios. Ahora, con la alícuota en cero, el Gobierno espera que haya mayor oferta y competencia. El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que la medida apunta a facilitar el acceso a la tecnología.
Sin embargo, desde el sector advierten que la quita de aranceles no necesariamente se trasladará de manera inmediata ni proporcional al consumidor. En el precio final siguen influyendo otros factores, como los impuestos internos que permanecen vigentes, el tipo de cambio y los costos logísticos.
A eso se suma un contexto global complejo. La mayor demanda de la industria vinculada a la inteligencia artificial generó escasez de memorias, uno de los principales insumos de los celulares, lo que también presiona sobre los precios y la disponibilidad de equipos.
Mientras tanto, los comercios buscan sostener las ventas con promociones y financiación en cuotas. Aunque la electrónica cerró 2025 con una baja promedio de precios del 15%, el consumo sigue débil y muchos consumidores optan por comprar en el exterior o a través de plataformas digitales, donde los valores resultan más competitivos.