La Cancillería argentina trabaja junto al protocolo de la Casa Blanca y el Departamento de Estado para intentar concretar una reunión formal entre Javier Milei y Donald Trump. El eje principal del eventual encuentro será la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas y la posibilidad de conocer la posición estadounidense.
El martes 22 de septiembre, Milei y Trump se encontrarían en el cóctel protocolar convocado por la administración republicana para los mandatarios que participarán de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La intención de la Casa Rosada, sin embargo, es conseguir además una audiencia formal entre ambos presidentes.
En ese eventual encuentro, Milei buscará describir los derechos históricos que reclama Argentina sobre las Islas Malvinas y escuchar la posición de Trump respecto de la disputa territorial con el Reino Unido. En caso de concretarse, la reunión tendría lugar entre el 21 y el 22 de septiembre.
Trump considera al mandatario argentino como su principal aliado estratégico en América Latina y buscará respaldar la agenda doméstica de Milei. La cuestión Malvinas, no obstante, presenta una dificultad adicional debido a la histórica relación geopolítica entre Washington y Londres.
Se espera un encuentro entre Milei y Trump durante la Asamblea General de la ONU
La posición de Donald Trump sobre las Islas Malvinas
El presidente estadounidense debe equilibrar su vínculo con Argentina con sus relaciones con el Reino Unido. En ese escenario, una mediación directa entre Buenos Aires y Londres aparece como una alternativa compleja, especialmente si pudiera afectar sus objetivos respecto del premier británico, Andy Burnham.
Durante la última cumbre de la OTAN, el Reino Unido se comprometió a destinar el 5% de su Producto Interno Bruto (PIB) a defensa y seguridad en 2035. Trump considera que Londres podría incumplir esa promesa, mientras que Burnham admitió la existencia de un déficit financiero que podría dilatar el compromiso.
En ese contexto, el mandatario estadounidense realizó dos declaraciones que generaron repercusión en los círculos de poder británicos. "Siempre reviso todas las posiciones, esa es apenas una entre muchas. ¿Puedo cambiar de posición? Sí, puedo hacerlo", sostuvo Trump.
En otra declaración realizada en Irlanda, agregó: “(Los británicos) tienen un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros asuntos que deben resolver, así que no sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos (...) estamos hablando de semanas en barcos. Estoy seguro que me involucrarían en ese desastre potencial, pero probablemente sería capaz de solucionarlo”.
Milei está dispuesto a solicitar una mediación estadounidense por las Islas Malvinas, aunque el margen geopolítico para avanzar en esa dirección es reducido. Trump solo asumiría ese papel si Burnham aceptara sentarse a negociar con Argentina.
La posibilidad de que el premier británico acepte una mesa de diálogo sobre la soberanía de las islas aparece como poco probable por las consecuencias políticas internas que podría tener para su gobierno y la presión que podría ejercer la oposición conservadora.
El escenario internacional también condiciona cualquier movimiento de Washington. Trump no logró los resultados esperados en la guerra entre Ucrania y Rusia, el conflicto entre Israel y Hamas y las negociaciones con Irán para abrir Ormuz y desmantelar el proyecto nuclear chiíta.
A pocas semanas de las elecciones de medio término en Estados Unidos, impulsar una mediación que posteriormente sea rechazada por el Reino Unido podría representar además un elevado costo político para el presidente estadounidense.
Milei y Trump, durante su última reunión formal en la ONU
Las tres medidas que Estados Unidos podría tomar por Malvinas
Washington ha sido históricamente un aliado de Londres, por lo que un eventual cambio de postura favorable al reclamo argentino podría exceder una mediación directa. Según la información conocida en Washington, existen tres iniciativas que Estados Unidos podría adoptar para presionar al Reino Unido y favorecer una eventual negociación.
La primera sería abandonar su posición permanente de abstención en los foros multilaterales donde se discute la Causa Malvinas. Un cambio de este tipo implicaría una modificación relevante de la postura diplomática estadounidense respecto del reclamo argentino.
La segunda alternativa contempla la aplicación de aranceles diferenciados para determinados productos británicos exportados a Estados Unidos, como una sanción económica ante una eventual negativa de Londres a negociar con Argentina.
La tercera posibilidad sería prohibir que operen en Estados Unidos aquellas empresas involucradas en la explotación petrolera de las Islas Malvinas, incorporando así una herramienta económica adicional de presión.
La definición de estas alternativas dependerá, en primer término, de que Milei y Trump logren concretar la reunión formal que la diplomacia argentina busca cerrar en Washington. El encuentro podría realizarse entre el 21 y el 22 de septiembre, en el marco del viaje presidencial por la Asamblea General de la ONU.