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El consumo digital cambia los hábitos y golpea a los comercios de barrio

El celular y las compras online modificaron el consumo y redujeron el movimiento en almacenes, carnicerías y otros comercios de cercanía.

El crecimiento del consumo digital está cambiando la manera en que los argentinos compran y repercute directamente en los comercios de barrio de la provincia. La comparación de precios desde el celular, las plataformas online y las compras en el exterior modificaron hábitos que durante décadas sostuvieron a los almacenes.

El vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), Armando Farina, analizó esta transformación durante una entrevista en "Palabras más, palabras menos", de radio La Cielo, y advirtió que el comercio tradicional atraviesa una etapa de fuerte reconversión.

El cambio no pasa únicamente por cuánto consume la población, sino también por dónde y cómo lo hace. El teléfono celular se convirtió en una herramienta cotidiana para buscar precios, comparar alternativas y concretar compras sin necesidad de acercarse a un almacén, supermercado u otro comercio físico.

Juan Castro y Armando Farina, presidente y vicepresidente de CADAM, analizaron los cambios que atraviesa el consumo y su impacto en el comercio

Farina definió a los consumidores actuales como "profesionales de la compra", justamente por el acceso permanente a información y alternativas que ofrecen los dispositivos digitales. La posibilidad de comparar precios en tiempo real modificó una conducta que durante años estuvo ligada a la cercanía física del comercio y ese cambio ayuda a explicar por qué las cifras de consumo pueden mostrar resultados diferentes según qué canales se midan. Según los datos mencionados por el vicepresidente de CADAM, las mediciones tradicionales de Scanntech muestran una caída del 5,1% en el intercambio comercial físico respecto del año pasado.

Sin embargo, el empresario sostuvo que ese retroceso no representa todo el consumo, porque una parte creciente de las operaciones ocurre por fuera de los canales tradicionales. "Si a la comercialización tradicional le sumamos lo que factura Mercado Libre, que son 500 millones de dólares por mes, y los 123 millones de dólares que los argentinos compran directo a través de aplicaciones del extranjero, el consumo total está levemente por arriba del año pasado", explicó.

El celular se convirtió en una herramienta clave para comparar precios, buscar productos y realizar compras online

La diferencia es clave para entender el fenómeno: el consumo no necesariamente desaparece, sino que cambia de canal. Una compra que antes podía realizarse en un comercio del barrio ahora puede concretarse desde el teléfono, con productos ofrecidos por plataformas nacionales o directamente desde el exterior.

Para los comercios de barrio, esa modificación representa un desafío mayor. La pérdida de operaciones presenciales afecta a negocios que históricamente dependieron de la frecuencia de compra y de la proximidad con los vecinos, desde almacenes y carnicerías hasta panaderías y pescaderías.

El comercio de barrio frente a una nueva etapa

Para Farina, el proceso puede tener consecuencias importantes si los comerciantes no consiguen adaptarse. “Vamos a ver en los próximos meses cómo la panadería de barrio empieza a cerrar, el almacén, la carnicería y la pescadería de barrio empiezan a cerrar si no se transforman”, advirtió.

Los cambios en los hábitos de consumo obligan a los comercios de barrio a adaptarse para sostenerse frente a una competencia cada vez mayor

La situación también tiene un antecedente en otros países. El dirigente señaló que en Estados Unidos y Europa existen locales comerciales que están cambiando de destino ante la transformación de los hábitos de consumo. "En Estados Unidos y en Europa hay muchos locales comerciales que daban a la calle que se están convirtiendo en departamentos para alquilar a turistas (Airbnb)", afirmó.

El desafío para el comercio bonaerense, entonces, no pasa solamente por recuperar el consumo perdido, sino por adaptarse a una sociedad que compra de otra manera. La digitalización está modificando los hábitos de los consumidores y, con ellos, el funcionamiento de los comercios de barrio, en una transformación que podría profundizarse durante los próximos meses.

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