Hace más de una década compré mi primer auto, un modelo familiar usado, rojo con un baúl inmenso. Viajaba al pueblo para las fiestas con el coche repleto: llevaba mis cosas, los regalos de Navidad para todo el mundo y un arsenal de material para una feria. En medio de la Ruta 205, se rompió una cubierta.
Tuve que vaciar el baúl entero para poder sacar el auxilio y el pequeño criquet con la pequeña manija para aflojar las tuercas de la rueda. Estaba en esa tarea desde hacía un rato cuando vi frenar un auto que viajaba de la mano de enfrente. Un hombre de mediana edad cruzó a ayudarme. La familia volvía de sus vacaciones a más de mil kilómetros -ya estaban a menos de 100 de su casa- y decidió frenar. "Paremos a darle una mano a esta chica", habría dicho la señora.
Eso es altruismo: una acción voluntaria que no espera recompensas, basada en el sentimiento de empatía. Es realizar el esfuerzo de ayudar a alguien sin beneficio para una o uno mismo, más que la satisfacción de haber ayudado. Es alejarnos del individualismo para sentirnos parte de algo más grande.
Solidaridad que construye comunidad
Cuando las personas actúan de manera generosa y desinteresada, contribuyen a consolidar una cultura de apoyo y solidaridad, donde la cooperación es parte importante. En este tipo de sociedades, las personas se sienten más conectadas y trabajan por el bien común, lo que conlleva a la satisfacción personal aunque, sobre todo, a consolidar una red solidaria que fortalece los lazos y la identidad colectiva.
El altruismo es más que realizar actos bondadosos: es la capacidad de velar por el bienestar de otras personas sin que las diferencias con ellas sean una barrera. Acá no importa la religión, el origen, la edad o el género sino la posibilidad de contribuir al bienestar de manera desinteresada.
Así, se promueve la confianza y el sentido de responsabilidad compartido, base para una convivencia más justa y armoniosa. En las comunidades donde se fomenta el altruismo, se observa más cohesión entre las personas y mayor resiliencia social para adaptarse a situaciones adversas.
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Es fundamental desarrollar la empatía para establecer vínculos reales, atendiendo a las necesidades de las otras personas
En un contexto de crisis y alta vulnerabilidad como el actual, profundizar acciones altruistas es darle una oportunidad a muchas personas; dejar de mirar para otro lado; tender puentes. El altruismo, además de ayudar de manera individual a otras personas, permite el armado de espacios de acción conjunta y soluciones colectivas.
Altruismo cotidiano
El altruismo tiene sus consecuencias en el fortalecimiento del entramado social solidario, de apoyo social. Si una persona recibe ayuda de manera desinteresada, es más probable que también ella realice este tipo de acciones. Como en la película "Cadena de favores" (2000), en la que una acción altruista lleva a otras. Un tejido social en el que las prácticas altruistas son parte fundamental, permite que las personas nos sintamos más responsables unas de las otras:
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Ayudar a personas desconocidas: desde cambiar una cubierta en la ruta o compartir un vaso con agua una tarde calurosa; a ofrecer dinero a alguien en situación de calle o compartir una charla con personas mayores.
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Cuidar el ambiente: evitar el uso de descartables, realizar un uso medido del agua potable, etc.
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Colaborar con compañeras/os: ayudar a otras personas en la escuela o facultad; acompañarles en momentos personales complejos, practicar la escucha activa.
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Empatía: desarrollar la empatía para establecer vínculos reales, atendiendo a las necesidades de las otras personas
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Voluntariado: participar de organizaciones solidarias, consolidando prácticas colectivas y ampliando redes de apoyo y resolución de conflictos.
Presentación del nuevo Batman Solidario
Un tejido social en el que las prácticas altruistas son parte fundamental, permite que las personas nos sintamos más responsables unas de las otras
Donar sangre, una acción individual en el marco de una solución colectiva
La donación de sangre (y plaquetas) y órganos son actos altruistas por completo. Ser donante voluntario de sangre, por ejemplo, es dar a otras personas sin siquiera saber a quiénes estaremos ayudando.
Es una acción que realizamos hoy, en el marco de una solución colectiva, y que tendrá su impacto en el futuro, cuando alguien lo necesite de manera efectiva. Ya sea por una intervención quirúrgica programada, un accidente, un tratamiento de salud, entre otras situaciones.
En nuestra ciudad, la donación voluntaria de sangre está bajo la órbita del Centro Regional de Hemoterapia La Plata, ubicado en calle 71 e/ 26 y 27.
Requisitos básicos para donar
- Tener entre 16 y 65 años
- Pesar más de 50 kg
- Sentirse en buen estado de salud
- Concurrir con DNI o documento que acredite identidad
- Desayunar e hidratarse bien, antes y después de donar
- Haber esperado 8 semanas desde la última donación
Altruismo y bienestar personal
A veces pensamos que el bienestar es una búsqueda individual, algo que sucede puertas adentro. Sin embargo, realizar gestos desinteresados -como donar sangre o ayudar a otra persona de forma anónima- tiene un impacto biológico y emocional mucho más profundo de lo que imaginamos.
Muchos estudios demuestran que las acciones altruistas tienen consecuencias positivas, aumentando la sensación de felicidad y bienestar emocional en aquellas personas que reciben la ayuda. Y en las personas que realizan estas acciones se experimenta una sensación de conexión y propósito que mejora la salud mental y bienestar general.
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Donar sangre, una acción individual en el marco de una solución colectiva
Al realizar una acción solidaria, nuestro cerebro activa el sistema de recompensa; se liberan neurotransmisores como la dopamina, la oxitocina y endorfinas, que ayudan a reducir significativamente los niveles de estrés. El altruismo reduce la liberación de cortisol; al bajar el estrés crónico, nuestro sistema inmunológico se fortalece.
Esto genera un ciclo de retroalimentación entre las personas que ayudan y las que son ayudadas, y tiene consecuencias individuales a la vez que nutre a la comunidad. En un mundo que nos exige rendimiento constante, el gesto desinteresado nos devuelve a nuestra esencia más humana y saludable. Dar es una de las formas más efectivas de cuidarnos.