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Claves de la comunicación empática con niñas, niños y adolescentes

La comunicación con las niñas, niños y adolescentes, suele resultarnos una tarea ardua. ¿Por qué sucede? Algunas claves para desarrollar una comunicación empática.

Las personas conectamos desde nuestra subjetividad y nuestra emocionalidad: sesgos, creencias y experiencias salen a flote en cada conversación. Estas particularidades generan puntos de vista que se ponen en juego al momento de hablar con otras y otros, incluidos los más pequeños de la familia.

Tenemos que hablar con nuestras hijas e hijos desde edades tempranas, y hay que hablar de todo. Encarar una charla recién en la adolescencia, con la estructura de "me siento a hablar del tema en cuestión", es un error. Hay que enseñar que charlar está bueno, que nos hace bien. Y, sobre todo, dejando de lado el interrogatorio.

Comenzar una conversación con "¿qué hiciste en el jardín?" o "¿cómo te fue en la escuela?" resulta limitado e incluso poco atractivo para infancias y adolescencias. Para construir espacios de diálogo en los que la escucha activa y la empatía sean protagonistas, es fundamental conversar de verdad: contarles cosas propias, darles el lugar de interlocutores válidos —evaluando, claro, que son hijas e hijos, y no pares—.

Tenemos que hablar con nuestras hijas e hijos desde edades tempranas, y hay que hablar de todo.

Cuando llegue el momento de tener conversaciones más difíciles, cuando tengan algún problema o malestar, ese espacio de diálogo y confianza ya estará construido.

El mundo de las infancias y adolescencias, un territorio a conocer

Interesarse por el mundo de estas personas jóvenes que nos rodean implica conocer de qué van sus charlas entre pares, cuáles son sus intereses y elecciones, cuáles sus temores y deseos. Esta invitación no es espiar, sino estar atentas y atentos, y vale para todas las personas adultas en relación con niños, niñas y adolescentes: no solo madres y padres, sino también familiares, docentes y profesionales de la salud.

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Las infancias y adolescencias nos están mirando siempre

El contexto actual —inestabilidad económica, paros en educación, pluriempleo— puede dificultar que madres y padres estén presentes de esta manera. Cuando eso ocurre, la red con otras personas adultas se vuelve necesaria y valiosa.

Pautas concretas para construir espacios de comunicación seguros

Construir estos espacios lleva tiempo y mucha paciencia. Estamos criando como podemos, con las herramientas que obtuvimos a partir de nuestra propia experiencia, que muchas veces fue confusa y dolorosa. Aunque no hay guías ni manuales, y cada familia es muchos mundos, estas pautas pueden orientarnos:

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Construir espacios de diálogo en los que la escucha activa y la empatía sean protagonistas

La comunicación empática no es un destino al que se llega, sino un camino que se recorre día a día, con errores, contradicciones y aprendizajes. Cuidar ese vínculo es también cuidarnos: cuando encontramos el equilibrio entre nuestro propio bienestar y la presencia que les ofrecemos, podemos vincularnos desde la amorosidad y no desde la urgencia. Y eso, aunque imperfecto, es suficiente.

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