Cáncer de mama: en la detección temprana, el género no puede ser una variable de acceso

Octubre es el mes de concientización sobre el cáncer de mama. Los números importan, pero no alcanzan: detrás de ellos hay cuerpos, trayectorias y barreras.

El cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres y personas de sexo femenino. Cuando se detecta a tiempo las posibilidades de curación son altas y cada vez más personas acceden a tratamientos efectivos que ayudan a controlarlo, según el Instituto Provincial del Cáncer (IPC).

Aunque hablar de prevención también es preguntarse a quiénes está llegando. Para Claudia Capandegui (MP 114169), médica ginecóloga y coordinadora del área de Diversidad del Hospital Gutiérrez de La Plata, la clave es la misma para todas las personas con tejido mamario: "No hay prevención para cáncer de mama, ni en cisgénero ni en transgénero, se trata de la detección precoz; ahí hay posibilidades de cura".

En la provincia se diagnostican alrededor de 8.500 casos nuevos de cáncer de mama por año y la enfermedad provoca cerca de 2.300 muertes anuales, según el Ministerio de Salud bonaerense. Se estima que una de cada ocho mujeres lo padecerá antes de cumplir los 85 años.

El screening para la detección temprana es el mejor método de prevención

Es, además, el primer motivo de tratamiento oncológico que otorga el IPC, el organismo que se ocupa de la prevención, los tratamientos, el acompañamiento y los cuidados paliativos de las personas con cobertura pública exclusiva.

Detectar a tiempo, el punto de partida

La variable que más pesa en el pronóstico es el momento del diagnóstico. Según el IPC, la supervivencia llega al 90% cuando la detección es temprana y baja al 28% en los casos avanzados. En el país, el 35% de los casos se detecta en etapas iniciales, pero persiste un 25% de diagnósticos en fases metastásicas.

La supervivencia llega al 90% cuando la detección es temprana y baja al 28% en los casos avanzados

La mejor herramienta es la mamografía, que permite encontrar el tumor cuando todavía es pequeño, no se siente y no avanzó a otras partes del cuerpo. La provincia de Buenos Aires indica la primera mamografía a partir de los 40 años.

El cáncer de mama puede no presentar síntomas hasta etapas avanzadas, por eso el control no puede esperar a sentir algo. Aun así, hay señales que obligan a consultar rápido: cambios en la piel de las mamas o en el pezón, salida de líquido por el pezón o un bulto al palparse. En los casos en que se indica una punción o una biopsia, es fundamental hacerla.

Screening con y sin antecedentes

Situación ¿Qué se indica?
Sin antecedentes familiares Mamografía cada 2 años a partir de los 40 años
Con antecedentes de cáncer de mama, propio o familiar Consultar al equipo de salud para definir qué estudios hacen falta, con qué frecuencia y desde qué edad

La pauta de los 40 años y cada 2 años es la que recomienda el IPC para mujeres y personas de sexo femenino. Quienes tienen antecedentes quedan fuera de ese calendario general, para ellas la consulta con el equipo de salud es el primer paso.

Screening en personas transgénero

Para las personas transgénero, la información disponible es menor y a veces circula con vacíos. Capandegui explica que el estudio es el mismo que en cualquier otra persona y lo que cambia es cuándo empezar: "El screening es exactamente el mismo, hacer ecografía y/o mamografía, de acuerdo a lo que corresponda". Para definir el momento, se consideran la edad, los antecedentes o factores que predisponen -como la obesidad o los casos de cáncer de mama en familiares directos- y, en las mujeres transgénero, los años de hormonización.

Mujeres transgénero

Situación

¿Qué se indica?

Sin antecedentes relevantes y menos de 5 años de tratamiento con estrógenos Todavía no se recomienda iniciar el screening
Sin antecedentes y 5 años o más de tratamiento hormonal Iniciar el screening
Con antecedentes familiares u otros factores de riesgo Desde los 25 años, sin importar cuántos años lleve de tratamiento
Con antecedentes de silicona líquida Resonancia mamaria con y sin contraste. La ecografía y la mamografía convencional aportan poca información en estos casos
Todos los casos Examen físico anual de las mamas: inspección y palpación

La silicona líquida es un dato clave en las mujeres que hoy tienen entre 35 y 40 años y más. Como explica la médica, son personas que se realizaron este tipo de prácticas antes de la ley de identidad de género, "no se colocaban prótesis y demás, y sí la silicona líquida". Esto era a lo que podían acceder entonces.

Varones transgénero

Los varones transgénero tienen, por ahora, el mismo screening que una mujer cisgénero. Cuando no hay antecedentes familiares, Capandegui indica comenzar con ecografía y hacer la primera mamografía a partir de los 35 años. Una mastectomía no cierra el tema ya que "el hecho de tener una mastectomía no quiere decir que el riesgo para cáncer de mama en un varón transgénero es cero". Después de la cirugía puede quedar un porcentaje menor de tejido glandular y por eso deben continuar los controles.

El cáncer de mama no es directamente proporcional al volumen mamario bajo ningún punto de vista, ni en cis ni en transgénero El cáncer de mama no es directamente proporcional al volumen mamario bajo ningún punto de vista, ni en cis ni en transgénero

Sobre los tratamientos hormonales, aclara que por ahora no hay evidencia científica de que la testosterona incremente el riesgo de cáncer de mama. Y desarma una creencia frecuente: "El cáncer de mama no es directamente proporcional al volumen mamario bajo ningún punto de vista, ni en cis ni en transgénero".

Empatía, buen trato y derivación responsable

Las pautas de screening sirven de poco si la persona no llega a la consulta o se va de ella sin respuestas. Para Capandegui, parte de la barrera está en la formación: "Hoy tampoco hay formación específicamente en transgénero en ninguna facultad de nuestro país". Eso, explica, depende en buena medida del interés de cada profesional por interiorizarse. Hay información y cursos para quien la busque, y cada vez más especialidades se suman, pero la sensibilización todavía es una tarea pendiente.

Para ella, la inclusión empieza por algo muy concreto: "Si viene a buscar un turno, yo le puedo dar un turno y no hacerla difícil con eso". Y así debe seguir en el consultorio para evitar situaciones como, por ejemplo, que un varón transgénero llegue a hacerse un papanicolau y le digan que no se lo hacen. Desde la ginecología, insiste, hay que entender que "la consulta no es solamente de la mujer cis heterosexual, sino que es de la mujer cis homosexual, del varón transgénero y de la mujer transgénero reasignada quirúrgicamente".

La salud integral no depende de una decisión sobre el cuerpo. "Hagan o no hagan un tratamiento hormonal, la salud hay que controlarla", dice, y lo que se controla tiene que ver "con la presencia de los órganos que tenga cada persona". Si hay cuello de útero, corresponde el papanicolau; si hay mama, corresponde el control mamario.

Las pautas de screening sirven de poco si la persona no llega a la consulta o se va de ella sin respuestas

No todo profesional puede o quiere atender a todo el mundo. Lo que no puede pasar es que se bloquee el camino para la atención plena de la salud de todas las personas. Capandegui lo plantea con un ejemplo que vale para cualquier especialidad: "Yo no hago fertilidad, pero tengo que saber si una paciente mía me consulta por fertilidad, ¿a quién la derivo? No decir, ah, bueno, mirá, yo no hago, buscate quién te lo resuelva" o desalentar la práctica por desconocimiento.

Lo ideal, resume, es poder decir "no hago cirugía, derivo a tal; no hago fertilidad, no hago transgénero, derivo a tal". Y cuando una consulta excede lo que cada profesional sabe, hay dos salidas: "Me siento a estudiar o derivo a alguien que lo pueda resolver, o que pueda acompañar a esa persona en cada proceso".

La lógica vale para cualquier paciente, no solo para las personas transgénero: siempre que un profesional no tenga las herramientas, el conocimiento o el interés para atender una consulta, el buen trato también incluye saber a dónde derivarla. Sin esa red, la detección temprana se pierde en el camino. El cambio, admite, es gradual: "Los cambios son granitos de arena que se van sumando y un día tenés una playa".

Una prevención sin excepciones

El cáncer de mama no distingue identidades, pero el acceso a su detección sí puede hacerlo. Informar bien, ofrecer un turno sin obstáculos, tratar con respeto y saber a quién derivar son decisiones que se pueden tomar hoy, en cualquier consultorio. Con esas condiciones, la detección precoz, la única herramienta de prevención que hay hasta ahora, llega a todas las personas que la necesitan.

El cáncer de mama no distingue identidades, pero el acceso a su detección sí puede hacerlo

Capandegui es médica ginecóloga y coordinadora del área de Diversidad del Hospital Gutiérrez de La Plata. Desde 2003 acompaña tratamientos hormonales y controles de salud integral de personas transgénero, y participa en congresos y consensos de distintas especialidades sobre salud transgénero.

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