Advierten que un cambio del sistema para medir la inflación licuaría la suba de los salarios de 2025
Un informe alerta que si el INDEC actualizara la fórmula con la que calcula la inflación, los salarios tendrían una caída del 5,7% por los servicios públicos.
La forma en que se mide la inflación volvió a quedar en el centro del debate tras un informe que advierte que, con una canasta de consumo actualizada, la supuesta mejora de los salarios se transformaría en una fuerte caída de los mismos, modificando de manera sustancial la lectura oficial sobre los ingresos y los precios.
Especialistas advierten que la falta de actualización de la canasta que utiliza el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC) distorsiona la evolución real de los sueldos.
Con la metodología actual el salario registrado muestra una suba del 4,5%, pero el economista Diego Giacomini remarca que con una canasta más moderna la evolución de los mismos marcaría un desplome de 5,7% a lo largo del último año.
Con una canasta actualizada, la presunta suba del 4,5% de los salarios en 2025 pasaría a ser una caída del 5,7%
La canasta vigente se basa en patrones de consumo de 2004 y pondera gastos que hoy tienen poca incidencia, como la telefonía fija o el diario en papel; y, en contrapartida, subestima el peso de los servicios públicos. En este rubro en particular –que incluye costos clave en la economía de las familias como la luz, el gas y el transporte público – los montos crecieron con fuerza tras la quita de subsidios iniciada durante el gobierno de Mauricio Macri y profundizada con la gestión de Javier Milei.
Alquileres, tarifas y transporte, inclinarían la balanza
En el INDEC reconocen la necesidad de actualizar la herramienta y su titular, Marco Lavagna, viene señalando que el proceso técnico ya estaría concluido, pero también advierte que resta la decisión política para ponerlo en marcha. En paralelo, en las últimas semanas crecieron las críticas a la forma en que se mide la evolución de los salarios.
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La canasta con la que se mide la inflación subestima el gasto de los trabajadores en alquileres y servicios públicos, como la luz, el gas y el transporte público
Marcos Gómez | AGLP
En ese marco, Giacomini sostiene que aplicar la canasta basada en la Encuesta Nacional de Gastos y Hogares (ENGHo) de 2018, que el propio organismo tiene disponible; cambiaría de manera drástica los resultados. El experto explica que la metodología actual subestima la escalada de los precios y ofrece una imagen distorsionada del poder adquisitivo.
El análisis también advierte que la brecha entre la inflación oficial y la que surgiría de una canasta actualizada se explica por el escaso peso asignado a gastos como alquileres, tarifas y transporte. Para los especialistas, esta subestimación termina inflando artificialmente los datos de recuperación salarial.