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Una interna de Magdalena fue denunciada en La Plata por falso testimonio tras acusar a una penitenciaria

La defensa de la agente cuestionó el relato de la interna y presentó una pericia que pone en duda lo que dijo sobre el operativo en la Unidad 51 de Magdalena.

En los pasillos de la Unidad Penitenciaria N° 51 de Magdalena, cada puerta de chapa y cada rejilla de ventilación esconden relatos contrapuestos sobre lo que ocurrió durante la tarde del pasado 3 de junio. Mientras la fiscalía en La Plata sostiene una acusación sistemática por torturas y abusos contra quince integrantes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), un escrito presentado ante la fiscalía busca dar un vuelco a la narrativa oficial.

La defensa de una de las guardias imputadas denunció formalmente por falso testimonio a una interna, argumentando que sus acusaciones se sostienen sobre relatos imposibles de verificar en la práctica.

La presentación penal fue firmada por el abogado Cristian González, defensor de la enfermera y agente penitenciaria Raquel Noemí Boccardo. El letrado se presentó ante la UFI N° 11 de La Plata para exigir que se extraigan copias del expediente y se investigue a la detenida por el delito de falso testimonio en causa criminal. Según la postura del abogado, el relato que sirvió para fundamentar la detención de su asistida contiene falsedades deliberadas sobre lo que la presa pudo ver y escuchar en el sector de Sanidad mientras se desplegaba el operativo.

Para respaldar el planteo, la defensa recurrió a las herramientas de la criminalística de campo. El punto central de la denuncia descansa en las conclusiones de un Informe Pericial Técnico de Parte firmado por el Licenciado en Seguridad Jesús Armando Heneyni, quien se adentró en los pabellones del penal bonaerense para reconstruir la perspectiva visual de la testigo desde la celda de tránsito conocida como "la leonera".

La Unidad 51 de Magdalena quedó nuevamente bajo la lupa judicial por los hechos denunciados durante un operativo

Sombras tras el policarbonato

El pasado lunes, el especialista apuntó distancias con medidores láser, examinó los marcos de chapa y analizó la penetración de la luz en el pasillo adyacente a Sanidad. La interna en cuestión había declarado meses atrás que, mientras permanecía encerrada, logró ver con claridad a la enfermera Boccardo parada del otro lado de los barrotes "mirando, riéndose y hablando por teléfono". Sin embargo, la inspección presencial expuso los límites físicos de esa mirada: la ventanilla de la puerta de Sanidad no posee un vidrio limpio ni basculante, sino un paño fijo de policarbonato traslúcido, desgastado por el uso y completamente opaco.

El experimento práctico arrojó un resultado rotundo para el perito. Al apostar a una persona detrás de la abertura e intentar la observación desde la posición de la interna, el canal visual quedó reducido a contornos difusos. Las pruebas demostraron que las características de la estructura impiden distinguir fisonomías, reconocer rasgos faciales o detectar gestos sutiles como una mueca o una sonrisa. El reporte técnico concluyó que desde ese punto solo es posible percibir volúmenes oscuros o masas corporales en movimiento a contraluz, descartando cualquier certeza fisonómica.

A esta limitación se sumaron otros hallazgos en las dependencias contiguas. En las ventanas del office de enfermería, los peritos detectaron vidrios esmerilados con trama metálica interna que anulan por completo la transparencia hacia el exterior. Incluso, uno de los paneles se encontraba estallado y cubierto de forma total por un cartel institucional en papel, obturando cualquier ventana de observación desde el pasillo.

El abogado Cristian González presentó la denuncia en la Justicia de La Plata

El reloj de los hechos en Magdalena

Además de las inconsistencias ópticas, la presentación del abogado González cuestionó la cronología de la protesta que desencadenó el operativo. La interna denunciada había asegurado en la causa que el personal del Servicio Penitenciario observó entre risas una pelea a golpes entre detenidas durante más de media hora antes de resolver intervenir. Sin embargo, la reconstrucción basada en los registros de las cámaras de seguridad internas desmiente esa dilación: las imágenes revelan que la pelea se inició a las 16:32 horas y que la guardia ingresó al sector a las 16:34 horas, requiriendo apenas dos minutos de despliegue.

Frente a estas evidencias, la defensa denunció que el testimonio de la interna constituyó una maniobra maliciosa orientada a incriminar falsamente a la enfermera Boccardo y a los demás guardias de la unidad.

Ahora, la petición para investigar a la interna por falso testimonio quedó en manos de las autoridades judiciales, añadiendo una nueva controversia al expediente que evalúa las responsabilidades penitenciarias en Magdalena.

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