miércoles 26 de agosto de 2026

Tras 17 años y con dolor, cierra un local de ropa de Gonnet: "Javier Milei nos está fundiendo"

Un local de ropa de Gonnet se suma a los comercios que cierran y su dueña lo atribuye a la caída de los salarios: "Queremos trabajar y no nos dejan".

Un local de Gonnet con 17 años de historia se suma a la larga lista de comercios que cerraron sus puertas el último año. A través de una publicación en sus redes sociales, Vaqueros Gonnet anunció su cierre: "Milei nos está fundiendo a todos", lamentó su propietaria, Lucía García, en referencia a la situación económica que la obligó a cerrar el local ubicado en Camino General Belgrano y 493 bis.

"Cierro exclusivamente por eso. Nunca viví algo así", agregó García en diálogo con 0221.com.ar, y además destacó: "Sé que no soy la única que está pasando por esto". A pesar de que imaginó que iba a pasar el resto de su vida en el comercio que fundó en 2008, en el último año empezó a considerar la posibilidad de cerrarlo tras notar la caída estrepitosa de las ventas y la falta de perspectivas de una mejora económica: "La semana pasada no entró nadie", lamentó.

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Había decidido cerrar en diciembre, pero cuando le informaron que su contrato de alquiler vencía a mediados de año y que solo podían extendérselo hasta fines de septiembre, decidió bajar las persianas el 30 de ese mes.

Lucía reconoce que el valor del alquiler está dentro del promedio: unos $400.000 que se incrementarían en un 50% si decidiera renovar. A su vez, considera que los impuestos y los servicios "son caros", pero "si los sueldos subieran de forma equitativa con los gastos, se podrían afrontar". Incluso considera que la apertura de las importaciones tendría efectos menos nocivos sobre el sector textil si los sueldos no estuvieran tan deprimidos.

Los cambios económicos y su repercusión en el comercio de Gonnet

La comerciante de 40 años afirma que la forma de vida de la mayoría de las personas sufrió "un cambio muy drástico" desde que asumió Javier Milei. Dice que hace por lo menos dos años que no escucha a sus clientes contar que les va bien. Por el contrario, la queja suele ser que el dinero no alcanza, sobre todo entre los clientes de mayor edad, que no pueden comprar sus medicamentos. "Si tenés que elegir entre comprarte ropa o una medicación, es obvio que van a elegir la medicación", ejemplificó.

García aclara que sus apreciaciones se basan en su propia experiencia y no en una predilección por un partido político en particular. Sostiene que cuando asumió la actual gestión esperaba que hubiera mejoras o, al menos, la situación no empeorara, pero ocurrió todo lo contrario.

Para ejemplificar, cuenta las repercusiones en su vida cotidiana. Recuerda que hasta diciembre de 2023, solía irse de vacaciones con su hijo -que actualmente tiene 11 años-; también podían ir a comer con frecuencia a McDonald's o a tomar un helado o hacer piyamadas. "Ahora, hace 2 años que no lo llevo a comer y le tuve que pedir a mi mamá que me ayudara a comprarle un regalo para el Día del Niño porque no tengo la capacidad monetaria para hacerlo", agrega.

"Durante la pandemia tuvimos que tener cerrado, pero después volvimos a abrir y yo pude trabajar bien", compara Lucía, "yo no vivía del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia). Tenía ventas todos los días, hacía envíos y cuando se abrió todo, empecé a trabajar normal. No me daba grandes lujos pero podía pagar todo a término".

Tras detallar que trabaja de 7 a 19 en el local que se dedica desde hace casi dos décadas a la venta de indumentaria, la comerciante lamenta: "Es muy injusto escuchar a las personas que dicen que la gente no quiere trabajar". "Pareciera que tenemos que ser todos Uber o Rappi, según ellos", critica y pregunta: "Pero si todos somos Uber o Rappi, ¿quién va a contratar nuestros servicios? No tiene sentido".

Liquidación total en Vaqueros Gonnet

Tras decidir cerrar su comercio, García anunció que liquida todos sus productos. En el local Vaqueros Gonnet se pueden encontrar jeans a $9.000, buzos desde $10.000 y calzas desde $5.000.

Mientras procesa la decisión, la comerciante evalúa a qué dedicarse en adelante. Dice que tal vez se dedique a la venta online, aunque sabe que el sector de indumentaria está saturado. Además, a ella le gusta la atención presencial. Tampoco descarta trabajar en alguna de las aplicaciones a las que se vuelcan actualmente cientos de desocupados.

"Yo pensaba que iba a estar toda la vida acá. Este era mi lugar y me parece re injusto, porque si hubiera fallado yo, bueno, pero yo no fallé: hice de todo para poder bancar y estar acá y no tuve frutos, no tuve ganancias", dice con un llanto angustiado y agrega: "Disculpá que llore, me la paso llorando. No me quiero ir".

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