Desde hace casi 10 años, en el Hipódromo de La Plata se lleva a cabo una serie de encuentros entre caballos y pacientes que atraviesan distintas dificultades que les impiden desarrollarse. En diálogo con 0221.com.ar, la veterinaria e impulsora del proyecto, Mariana Kienast, explica los detalles de una iniciativa que no deja de conmoverla.
No es terapia. Es un tratamiento asistido con caballos. Así se dice, desde que en 2024 un grupo de investigadores de todo el mundo presentó un trabajo en el que se termina proponiendo el uso de ese término.
Se trabaja con instituciones, a través de gestiones realizadas por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Las primeras experiencias se realizaron con la Escuela Primaria N° 7 de Barrio Hipódromo, con chicos de tercer grado.
Las sesiones de tratamiento asistido con caballos se realizan en el Hipódromo de La Plata
Instituciones de La Plata, Berisso y Ensenada
"Es una metodología de trabajo en la que el caballo destraba a los nenes con diferentes temas emocionales relacionados con su entorno socioeconómico, por ejemplo, no pueden leer", explica Kienast, quien agrega que de este proyecto también participaron otros establecimientos educativos de la región, como la Escuela de Educación Especial N°501 de Berisso y la Escuela de Educación Especial N° 502 de Ensenada, entre varios más.
Pero estos tratamientos también incluyen a adultos, no solo a chicos. "Es para todas las edades, porque el caballo tiene la capacidad de leer el estado emocional de las personas, que es cómo nos expresamos todos", detalla la veterinaria, y agrega: "Hacemos un equipo de acuerdo a la necesidad del grupo que viene; básicamente trabajamos con discapacidad y con los adultos".
La veterinaria de la UNLP Mariana Kienast está al frente de este proyecto que ya lleva casi 10 años
En 2026 trabajaron con alumnos de la Escuela de Formación Laboral N° 526 y con quienes concurren a Casa Mamá, un centro de día que cobija a personas con diferentes discapacidades. "Siempre trabajamos con el mismo criterio, apuntando a las habilidades sociales, la regulación emocional y la reconexión", agregó la veterinaria.
El vínculo entre los caballos y los pacientes
"El caballo es un ser único en su evolución. Tiene 50 millones de años de evolución, era un perro y hoy tiene el tamaño que tiene. Cuenta con una sabiduría al cambio tremenda en su genética porque fue sobreviviendo y evolucionando a todos los cambios de la Tierra. Todo esto lo convierte en un ser con una sabiduría especial para adaptarse a todo tipo de cambio, mientras que nosotros los humanos estamos en los últimos 5 minutos de la evolución del caballo", define Kienast.
"Trabajar junto a ellos y con su espíritu de manada -cuando los humanos estamos junto a ellos también buscan el bienestar de todos nosotros- es conmovedor. Me conmueve mucho ver eso, sobre todo siendo veterinaria, que a mí me formaron como para ayudar en teoría a los caballos: yo amo a los caballos, y ver cómo los caballos ayudan a las personas, es emocionante", describe.
"Me conmueve mucho ver la interacción entre los caballos y los pacientes", confiesa la veterinaria
Marcos Gómez | AGLP
La veterinaria cuenta además que cualquier caballo tiene estas características: "También es un animal de presa y está muy atento a todo el entorno, entonces eso hace que no se le pase ni siquiera ningún gesto de nadie, lo que lo convierte en un ser muy poderoso con estas poblaciones".
Los caballos con los que trabajan son los que en el Hipódromo se dedican a llevar a otros caballos a competir y que también contienen a los que se escapan. "Son animales que tienen mucho carácter y potencia, y la verdad es que cuando están con nosotros, enseguida se ponen en su papel de ayudar al otro, y es muy conmovedor ver cómo copian en los gestos a la persona con la que está interactuando. Eso habilita a que las personas se pongan en un nivel de emoción, tranquilidad, calma; eso permite un montón de cosas".
"Dentro del equipo, yo en particular estoy formada para ir leyendo al caballo, y eso quiere decir que yo veo si mueve una oreja, si mueve un ojo, o sea, todos los detalles en él, porque estoy habituada a lo que hace un caballo. El caballo en su gestualidad me va devolviendo cómo está el paciente que se relaciona con él. Yo hago preguntas que se llaman limpias, o sea, que son libres de interpretación, y en esa respuesta hay una proyección de la persona. El trabajo sobre el caballo habilita a que aflore el inconsciente", explica.
Ahora se viene el receso por las vacaciones, pero a Mariana y al resto del equipo se los puede visitar en el Hipódromo todos los martes a la mañana. "Quien se quiera acercar como voluntario es bienvenido: tenemos un cuerpo de voluntarios y es más, ahora incorporamos profesionales jubilados y es una experiencia también maravillosa", cierra quien es acompañada por la veterinaria Karina Zubiri.
"Yo amo a los caballos, e insisto, me conmueve ver cómo esto te mejora como persona. A ellos no les importa si te bajaste de un auto último modelo o si viniste en micro desde el barrio. A todos los tratan igual, no discriminan, es algo realmente hermoso", se despide.