martes 18 de agosto de 2026

Una cafetería porteña que tuvo un local en La Plata despidió empleados y ya entró en concurso preventivo

La firma pidió el concurso preventivo por una deuda millonaria tras cerrar locales y despedir empleados.

La tradicional cadena de cafeterías y panaderías Le Blé S.A., de inspiración francesa, atraviesa una fuerte crisis financiera. La firma, que supo tener un local en La Plata, pidió el concurso preventivo y declaró 76 acreedores, llegando a una deuda de $1.566,8 millones.

De acuerdo con la información presentada ante la Justicia, llegó a operar 39 sucursales entre propias y franquiciadas, sin embargo este último tiempo achicó su estructura.

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La marca tuvo presencia en la ciudad con un local ubicado en 50 entre 4 y 5, a metros del Pasaje Rodrigo. El negocio formó parte de la expansión que la cadena protagonizó durante sus años de crecimiento, aunque actualmente ya no funciona en esa dirección. En noviembre de 2025 contaba con 49 trabajadores directos y actualmente tiene 15, mientras que varios de los acreedores privilegiados que figuran en el expediente corresponden a juicios laborales por despidos.

Hoy mantiene alrededor de 20 sucursales, la mayoría bajo el sistema de franquicias, y solamente explota de manera directa un establecimiento ubicado en Tres de Febrero 1059, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

La cadena Le Blé atraviesa una crisis financiera y cerró sucursales en los últimos meses

La cadena Le Blé atraviesa una crisis financiera y cerró sucursales en los últimos meses

La deuda de Le Blé y los despidos

El expediente judicial señala que la compañía ubicó el inicio de su cesación de pagos el 10 de abril de 2026. Ese día no pudo cubrir la cámara compensadora bancaria y comenzaron a rechazarse cheques que había emitido. En paralelo, los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran 175 cheques rechazados sin fondos por un monto de $204.957.453.

Entre los principales acreedores aparecen Banco Galicia, con $196 millones; Lodiser, por $182,8 millones; la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), por $163,1 millones; Banco Ciudad, por $134,2 millones; Banco Nación, por $125 millones; Café Expreso, por $119,6 millones; y Banco Macro, por $75 millones.

Le Blé redujo su estructura tras años de expansión y crecimiento en Buenos Aires

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La situación también impactó de lleno en los trabajadores. Entre los créditos privilegiados del concurso aparecen reclamos derivados de despidos por $112,5 millones, $76,1 millones, $66,6 millones y $57,9 millones, además de otros de menor monto.

La empresa sostiene en su presentación judicial que preservar las fuentes de trabajo es uno de los motivos centrales para solicitar el concurso preventivo. El mecanismo busca evitar la quiebra y establecer una negociación ordenada con los acreedores.

De la expansión al cierre de sucursales

Le Blé nació en 2008 de la mano de Pablo "Paul" Petrelli y su esposa, Donatienne Fievet, un matrimonio argentino-belga que apostó por trasladar a Buenos Aires el concepto de las boulangeries francesas, con panadería, cafetería y elaboración propia.

El primer local abrió en septiembre de ese año en Álvarez Thomas y Céspedes, en Colegiales, luego de una inversión inicial cercana a los USD 150.000. Los fundadores venían de la industria aerocomercial y se habían conocido mientras trabajaban para la aerolínea LAN en Chile.

Pablo “Paul” Petrelli y Donatienne Fievet, fundadores de Le Blé

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El crecimiento fue sostenido durante varios años. Para 2018, la cadena ya tenía 22 sucursales, había desarrollado un centro de producción propio y encontró en las franquicias una herramienta para acelerar su expansión. En su mejor momento, Le Blé llegó a informar 39 locales e incluso evaluó desembarcar en Madrid. Para 2026, la empresa proyectaba sumar otras cinco sucursales en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), pero ninguna de esas aperturas finalmente se concretó.

Según la presentación judicial, el deterioro se aceleró durante 2024 y 2025, con la pérdida de unidades comerciales relevantes, la salida de franquiciados de alta facturación y una caída del consumo en los rubros de gastronomía, panadería y cafetería. A ese escenario se sumaron el incremento de los costos operativos, laborales y fiscales y las dificultades para acceder al crédito. La estructura que había sido diseñada para acompañar una etapa de expansión quedó sobredimensionada frente al nuevo tamaño del negocio.

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