Martina Pereyra, oriunda de La Plata, fue la última eliminada de Gran Hermano. En su primer contacto con el exterior tras salir de la casa más famosa, recibió un golpe fuerte: su abuela, una figura muy presente en su vida, falleció durante el programa y su familia decidió no contárselo para no afectar su experiencia.
“Estoy bien, pero en shock. Hoy me contaron y fue muy duro”, reconoció Martina en su primera entrevista post-salida. “Entiendo y comparto la decisión de mi familia. Fue un acuerdo entre mis papás, mis tíos, mis primos… Pero todavía no caigo”.
Además del duelo, la exjugadora repasó su paso por el reality, especialmente el momento que marcó su salida: la polémica jugada de Tato, quien decidió bajarle la placa a Luz y subir a Chiara, desatando una ola de votos que terminó con la eliminación de Martina.
“Yo le dije: ‘¿te das cuenta que me puedo ir por la placa que armaste?’”, contó. “No le exigí que me bajara a mí, pero capaz podría haber subido a otra persona que no se iba a unir con Ulises a votarme. Fue un error, aunque sé que no lo hizo con mala intención”.
La joven también habló de su distanciamiento con Lourdes, con quien compartió una fuerte amistad al principio del juego. “Ella es muy bruta para hablar y a veces me hacía mal. Yo soy muy sensible. Intenté seguir cerca, pero también me sentía contenida por Tato”, explicó.
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Entrevista completa a Martina Pereyra.
Consultada sobre si el “shipeo” con Santiago pudo jugarle en contra, fue directa: “Puede ser. La gente que creía en Luz y Santi juntos quizás lo vio mal”. A pesar de todo, Martina se mostró agradecida con su paso por el programa: “Yo iba donde me sentía bien, no fui calculadora. Me mostré como soy”.
Durante el debate en el estudio, varios panelistas coincidieron en que la jugada de Tato la perjudicó, pero también se discutió el nivel de agresión que sufrió por parte de sus compañeras. “Pocas veces se vio algo así en manada”, dijeron. “El bullying o maltrato solo lo termina victimizando”.
Aunque no llegó a la final, Martina se despidió con el reconocimiento de haber sido una jugadora genuina y con una gran conexión con el público. “Te faltaba un pasito nada más. Quedaste en el medio de una tormenta y te tocó pagar los platos rotos”, le dijo uno de los analistas.