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Las asambleas de inundados de La Plata vuelven a la calle a reclamar justicia, obras y prevención

Al cumplirse 13 años de la tragedia en La Plata, los vecinos nucleados en asambleas vuelven a marchar por respuestas, obras y políticas de prevención.

A 13 años de la trágica inundación que dejó al menos 89 víctimas fatales en La Plata el 2 de abril de 2013, las asambleas de inundados y vecinos vuelven a convocarse en las calles para exigir memoria, verdad y justicia, así como respuestas concretas para que la tragedia no vuelva a ocurrir ante un evento climático similar.

Bajo la consigna “Inundados de impunidad”, la jornada tendrá lugar este jueves con una convocatoria a las 16 en Plaza San Martín. Desde allí, los participantes marcharán hacia la Municipalidad para visibilizar sus reclamos. Según se informó, la actividad no se suspende por lluvia y, en caso de ser necesario, se realizará en la glorieta de la plaza.

A más de una década del desastre, las organizaciones advierten que la situación es aún más crítica. "La crisis climática intensifica los fenómenos extremos en todo el país, y La Plata continúa siendo señalada como una ciudad altamente inundable", dijo a 0221.com.ar Fabiana Uro, de la Asamblea de Inundados de Tolosa al lanzar la convocatoria.

A este reclamo suman el pedido por "obras hidráulicas inconclusas", "un crecimiento edilicio descontrolado", "la impermeabilización del suelo" y "la falta de implementación de planes de reducción de riesgo, como el PRRI", en referencia al Plan de Reducción del Riesgo de Inundaciones que elaboró la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

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Una postal de la inundación del 2 de abril de 2013 en La Plata

La queja de los inundados de La Plata

Desde las asambleas denuncian que "no existe desconocimiento por parte de las autoridades, sino una decisión política de desoír el problema". Uro agregó que "los intereses económicos y el beneficio a sectores específicos dejan a gran parte de la población desinformada y vulnerable, librada a su suerte como aquel día”.

El reclamo vuelve a ocupar el espacio público con un mensaje concreto: "Sin obras, sin planificación y sin políticas de prevención, el riesgo persiste. Y la memoria de lo ocurrido sigue impulsando la exigencia de justicia".

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Las asambleas de inundados de La Plata renuevan los reclamos que sostienen desde 2013

La catástrofe del 2 de abril

El 2 de abril de 2013 quedó marcado como el día de la peor catástrofe en la historia de la capital bonaerense. Con lluvias que se acercaron a los 400 milímetros en pocas horas, la ciudad quedó sumergida en el agua y el barro y dejó un saldo oficial de al menos 89 muertes, aunque las víctimas fatales podrían haber sido muchas más.

Hace 13 años, el 2 de abril de 2013, La Plata comenzó a vivir el peor desastre de su historia. En apenas unas horas, una lluvia extraordinaria descargó casi 400 milímetros, colapsó el sistema de drenaje y dejó al menos 89 víctimas fatales. Pero fue más que un fenómeno meteorológico y combinó un evento extremo con una ciudad vulnerable.

Los sucesos de ese día –que se prologaron a la jornada siguientes y por varias semanas– reflejaron entonces una vulnerabilidad acumulada durante décadas: una ciudad atravesada por arroyos entubados, con zonas naturalmente inundables ocupadas y un crecimiento urbano que avanzó muchas veces sin planificación acorde al riesgo hídrico. Una combinación de factores que hace muchos barrios estén particularmente expuestos.

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El dolor de vecinos afectados por la inundación del 2 de abril de 2013 en La Plata

A eso se sumó un sistema de drenaje diseñado para evacuar –en eso momento– 34 milímetros por hora, muy por debajo de las intensidades que se han registrado en tormentas como la de 2013 o sus antecedentes de enero de 2002 o fines de febrero de 2008.

En ese contexto, la tormenta extraordinaria actuó como detonante, pero no como única causa. De acuerdo a la lectura realizada por un equipo interdisciplinario de la UNLP y el Conicet que entre 2018 y 2019 elaboró el libro “Bases científicas para una ciudad resiliente”, la falta de alertas tempranas eficaces, la descoordinación institucional y las deficiencias en la infraestructura terminaron de configurar una catástrofe natural y socialmente construida que tiene a su ves una trama política que atravesó a los gobiernos local, provincial y nacional.

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