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La apasionante historia de Cinema La Plata, contada por su propio dueño

Marcelo Harari, el dueño de Cinema La Plata recordó anécdotas memorables y defendió el valor cultural de las salas de cine en el casco urbano.

Marcelo Harari, uno de los dueños de Cinema La Plata, fue invitado a No es una copia, el programa de streaming de 0221.com.ar, y compartió una charla cargada de historia y reflexión sobre el presente y futuro del cine, pero sobre todo desempolvó anécdotas y momentos memorables ocurridos en las salas de la ciudad.

A sus 68 años, Harari repasó cómo nació su vínculo con el cine, recordó momentos clave de su infancia en el Hospital Italiano y su formación como abogado en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Asimismo, reivindicó el rol social y cultural de las salas locales.

La historia de Cinema La Plata se remonta a un sueño de su papá, un inmigrante que llegó a la ciudad con el sueño de tener un cine. De profesión comerciante, logró comprar en 1965 su primera sala de cine: el Gran Ocho, construido en la década del '50 bajo los dictámenes de la arquitectura de la época.

Desde entonces, creció rodeado de butacas, proyecciones y estrenos, y fue testigo de la transformación del cine en la ciudad. "En esa época, La Plata tenía unas diez salas, eran verdaderos palacios. Hoy quedan 17 pantallas, pero muchas en formato de cadena", explicó.

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Coincidiendo con la necesidad de modernizarse según las tendencias internacionales -más tecnología, mayor confort y salas más pequeñas-, la empresa fue transformando sus espacios.

Cronología de la modernización de los cines de La Plata

Cine 8 Cinema La Plata

El Cine 8 fue el primero que se intervino dividiendo la sala histórica en tres, para resurgir como polo cultural

Cinema La Plata, resistir con identidad

Harari valoró el esfuerzo de mantener salas a la calle, un formato que casi desapareció en la mayoría de las ciudades. "Hoy quedan muy pocos cines así. En Capital muchos se convirtieron en iglesias o estacionamientos. Nosotros resistimos incluso en las peores crisis", sostuvo.

Un domingo sin cine en el centro es una ciudad sin alma. Se mueve la gastronomía, la gente camina, se genera encuentro Un domingo sin cine en el centro es una ciudad sin alma. Se mueve la gastronomía, la gente camina, se genera encuentro

Sobre el impacto económico, señaló que el cine es una opción cultural accesible: "La entrada cuesta $13.000, pero lunes a miércoles vale $6.500 y hay 2x1. Es mucho más barato que un recital o una obra de teatro". Además, defendió el valor agregado que genera: "Un domingo sin cine en el centro es una ciudad sin alma. Se mueve la gastronomía, la gente camina, se genera encuentro".

Entre anécdotas insólitas y romanticismo

Durante la charla, Harari también compartió anécdotas insólitas. Desde parejas que se quedaron dormidas durante una función y fueron encontradas por el personal de limpieza al día siguiente, hasta objetos "olvidados" en la sala que revelaban situaciones íntimas. "La última fila siempre tiene sus historias", bromeó.

Cinema San Martín

La sala principal del Cine San Martín

Recordó también un estreno caótico de la Sala San Martin en la Navidad de 1991, cuando por no conocer el funcionamiento de la galería de calle 7 entre 50 y 51, no pudieron abrir la sala a tiempo para proyectar Los Locos Addams y debieron suspender la primera función.

Hubo parejas que se quedaron dormidas durante una función y fueron encontradas por el personal de limpieza al día siguiente

El futuro y los desafíos

Sobre el presente del cine, Harari destacó la masividad y el interés sostenido del público. "Cada año, incluso en crisis, el cine mete más público que el fútbol. Hay estrenos que convocan más que un partido de Copa Libertadores", aseguró.

Valoró el aporte de películas como las de Marvel y Pixar, y destacó que aún hay directores argentinos que generan expectativa, como Juan José Campanella, Ricardo Darín o Guillermo Francella. También habló del auge de las salas 4D y del esfuerzo por modernizarse sin perder identidad: "Nosotros no vendemos los proyectores viejos, los guardamos como reliquias".

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Las películas de Ricardo Darín entre las más esperadas en las salas de todo el país

Al cerrar, dejó una reflexión cargada de sentido platense: "Imaginate La Plata sin Cinema La Plata. Sería tristísimo. Como Buenos Aires sin la avenida Corrientes. Tenemos que cuidar lo que nos conecta con nuestra historia".

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