jueves 20 de agosto de 2026
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Histórico

Julio Palmaz, el médico platense que está entre las 250 patentes que ayudaron al desarrollo de Estados Unidos

Julio Palmaz, nacido en La Plata y formado en la UNLP, revolucionó la medicina cardiovascular y cambió para siempre el tratamiento de millones de pacientes.

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Una publicación estadounidense especializada en propiedad intelectual y derecho de patentes seleccionó 250 innovaciones para recorrer los 250 años de historia de Estados Unidos y repasar así su evolución científica y tecnológica. Entre ellas, figura una que lleva el nombre de un médico nacido en La Plata: el stent coronario desarrollado por Julio Palmaz hace 38 años.

La selección fue realizada por Eli Mazour, abogado especializado en patentes y fundador de Voice of IP, medio digital dedicado al análisis de la propiedad intelectual y las políticas de innovación. En su artículo "250 Patents That Built America — Many Wouldn’t Survive §101 Today", publicado el 13 de julio, propone recorrer la historia tecnológica de Estados Unidos a través de 250 innovaciones vinculadas a patentes, escogidas entre las más de 12 millones concedidas por ese país desde 1790. Mazour aclara que no se trata de un ranking de las mejores o más importantes ni existe una correspondencia estricta entre cada entrada y un año, sino de una instantánea de la innovación estadounidense contada a través del sistema de patentes que la registró.

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La lista parte de la patente X1, concedida en 1790 a Samuel Hopkins por un método para fabricar potasa y ceniza perlada, utilizados como fertilizantes y en la elaboración de jabón y la limpieza de telas. Dos siglos y medio después, el recorrido desemboca en la arquitectura Transformer, una tecnología fundamental para los actuales sistemas de inteligencia artificial. Entremedio aparecen desarrollos que transformaron la economía, la industria y la vida cotidiana, como el teléfono, el avión, la radio a transistores, el microprocesador y el GPS.

Julio Palmaz nació en La Plata el 13 de diciembre de 1945 y se recibió de médico en la UNLP en 1971

Julio Palmaz nació en La Plata el 13 de diciembre de 1945 y se recibió de médico en la UNLP en 1971

Así, las patentes funcionan como hilo conductor de una historia más amplia sobre la construcción de la capacidad tecnológica estadounidense. Al introducir su artículo, Mazour recuerda unas palabras de Abraham Lincoln sobre el vínculo entre innovación y sistema de patentes. En 1859, dos años antes de llegar a la presidencia, Lincoln afirmó: "El sistema de patentes garantizó al inventor, por un tiempo limitado, el uso exclusivo de su invención; y de este modo añadió combustible al fuego del genio".

Del trabajo surge como un dato significativo la incidencia de la inmigración en la historia de la innovación estadounidense. Se señala, en tal sentido, la notable cantidad de inventores incluidos en la selección oriundos de otros países. Julio Palmaz es, precisamente, un ejemplo de ello: nacido en La Plata el 13 de diciembre de 1945, se formó en la facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y llegó a Estados Unidos en 1977, donde desarrolló el invento que transformaría la cardiología intervencionista.

Julio Palmaz y la revolución de la medicina

La medicina ocupa un lugar destacado en la selección. Entre las innovaciones incluidas aparecen el ADN recombinante, la PCR y otros desarrollos que transformaron el diagnóstico y el tratamiento de distintas enfermedades.

En ese recorrido, 1988 reúne varias innovaciones médicas decisivas, entre ellas la PCR, el OncoMouse, utilizado para la investigación del cáncer, un sistema de cirugía de cataratas mediante láser desarrollado por Patricia Bath y el Palmaz coronary stent, asociado a la patente estadounidense Nº 4.733.665, otorgada el 15 de agosto de ese año. El stent es una pequeña malla metálica expansible que se coloca dentro de una arteria para mantenerla abierta después de una obstrucción. El dispositivo permitió superar una de las principales limitaciones de la angioplastia con balón y se convirtió en una pieza fundamental de la cardiología intervencionista.

Palmaz se recibió de médico en la UNLP en 1971 y orientó su carrera hacia la investigación y en 1977 se radicó en Estados Unidos. Allí comenzó a desarrollar la idea que cambiaría su trayectoria y la medicina cardiovascular.

Palmaz comenzó a desarrollar su innovación en el garaje de su casa

Palmaz comenzó a desarrollar su innovación en el garaje de su casa

El origen del stent estuvo ligado a una experiencia que lo marcó personalmente y término orientando toda su carrera. Poco después de recibirse, Palmaz presenció una intervención realizada por René Favaloro al padre de su novia, que padecía una grave enfermedad coronaria. El paciente murió durante la operación. Aquella experiencia contribuyó a que se interesara por encontrar alternativas menos invasivas para tratar las obstrucciones arteriales.

El impulso decisivo llegó en 1978, cuando asistió en Nueva Orleans a una conferencia del cardiólogo Andreas Grüntzig, pionero de la angioplastia con balón. El procedimiento permitía abrir una arteria obstruida, pero existía un problema: podía volver a cerrarse. Palmaz comenzó entonces a buscar una estructura capaz de mantenerla abierta. Desarrolló sus primeros prototipos de manera casi artesanal. En el garaje de su casa experimentó con materiales y diseños hasta desarrollar el dispositivo. En 1983 trasladó sus investigaciones a la Universidad de Texas, en San Antonio, donde se incorporó el cardiólogo Richard Schatz. Juntos perfeccionaron el dispositivo.

El desarrollo desembocó en la patente ahora incluida por Voice of IP entre las 250 que dan cuenta de la evolución de la ciencia y la tecnología norteamericana. Tras una larga etapa de ensayos, desarrollo comercial y disputas legales, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó su utilización en arterias periféricas en 1991 y en coronarias en 1994. El stent transformó la angioplastia y se convirtió en uno de los dispositivos fundamentales de la cardiología intervencionista. El reconocimiento trascendió el ámbito médico: Palmaz ingresó en 2006 al National Inventors Hall of Fame y recibió diversas distinciones internacionales. En la Argentina fue reconocido, entre otros homenajes, como Profesor Honorario de la UNLP y Ciudadano Ilustre de La Plata y de la provincia de Buenos Aires.

Pero la historia de Palmaz también encaja en varias de las reflexiones que Mazour plantea a partir de su selección. Una de ellas es que determinar quién inventó algo no siempre resulta sencillo: el nombre que conserva la memoria colectiva no necesariamente coincide con el que aparece en una patente. Otra es que muchas innovaciones que terminaron transformando industrias enteras atravesaron largos litigios y cambios posteriores en las reglas de patentabilidad.

El artículo también señala que la innovación estadounidense tuvo dos grandes vertientes: la del inventor individual y la de los grandes laboratorios corporativos, como Bell Labs, IBM, DuPont, 3M y General Electric. La selección intenta reflejar ambas tradiciones y, al mismo tiempo, mostrar que detrás de muchas tecnologías hubo inmigrantes, investigadores, empresas y procesos colectivos.

La lista concluye con la arquitectura Transformer, desarrollada por Google en 2017 y basada en el mecanismo de atención que hoy sostiene buena parte de los sistemas avanzados de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude y Gemini. Entre aquella primera patente de 1790 y el presente transcurrieron 250 años de transformaciones.

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