Paulo Steinberg, oriundo de La Plata, habló en exclusiva con Primer Intento desde la ciudad Rishon LeZion, ubicada a solo 20 kilómetros de Tel Aviv. En medio del conflicto bélico entre Israel e Irán, compartió su experiencia cotidiana: alarmas antiaéreas, misiles, refugios subterráneos y el esfuerzo por mantener la calma junto a su esposa y su hija de 14 años.
Durante la charla, Paulo relató que esa misma madrugada, a las 5, debieron pasar dos horas en el refugio del edificio. "Tuvimos una descarga de al menos 20 misiles sobre todo el país, cayó uno a menos de dos kilómetros de casa", detalló. La rutina incluye alarmas diarias, apps de emergencia y simulacros frecuentes: "Ya estamos acostumbrados, aunque dormir bien se volvió imposible".
Desde que estalló esta nueva escalada, hace casi dos semanas, la familia pasa hasta dos veces por día en el refugio. "Tenemos una bolsa con comida, cargadores, agua y juegos para pasar las horas ahí abajo", contó. Y describió cómo funciona el sistema de defensa israelí y los riesgos que aún persisten: "Los misiles de Irán tienen entre 300 y 500 kilos de explosivo. La cúpula de hierro es efectiva, pero no infalible".
El video del platense en un refugio en Israel
Steinberg mostró el búnker del edificio: una sala comunitaria con duchas y puertas blindadas, pensada para resistir ataques químicos desde la Guerra del Golfo. "Cuando llegamos a Israel hace dos años y tres meses, a los tres meses empezó la guerra. Pensamos en volver, pero acá te sentís más seguro. Sabemos cuándo hay peligro y tenemos protocolos", dijo.
El búnker de un platense en Israel
También reflexionó sobre el impacto emocional en su hija adolescente: "Lo hablamos mucho con ella. Le explicamos lo que sí podemos controlar, como estar preparados y organizados. Eso da tranquilidad". Y cerró con un pedido: "Todavía hay al menos 50 secuestrados en Gaza. Sería un alivio que se logre un alto al fuego duradero".