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El detrás de la foto del exsenador que se prendió fuego en La Plata y fue sacada de casualidad

El 10 de abril de 2001, Manuel de Arma protestó rociándose con nafta frente a Gobernación y el fotógrafo Javier Brusco capturó una escena impresionante.

Hace 25 años, el exsenador radical Manuel de Arma se prendía fuego a lo bonzo frente a Gobernación, en La Plata, y un fotógrafo que pasaba de casualidad por ahí en ese preciso instante retrató uno de los momentos más impactantes jamás ocurridos a metros de plaza San Martín.

A unos 70 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba y rodeada de sierras, lagos y bosques, se ubica la pequeña localidad de Villa Ciudad Parque, y entre sus casi tres mil habitantes vive desde hace tres años Javier Brusco, el autor de aquella foto que en 2001 ganó un premio ADEPA. Hoy está retirado y disfruta de ese rincón del país junto a su esposa, luego de decidir escapar de los bocinazos de las grandes ciudades para instalarse en una casa construida con troncos cerca del río.

A lo largo de todo este tiempo ya habló muchas veces de aquel momento que también lo tuvo como protagonista: cada vez que le preguntan por eso siempre vuelve a responder con amabilidad y lujo de detalles. "Fotográficamente mi recuerdo es positivo, pero por otro lado es lamentable y negativo, porque esta persona falleció", le dice Javier a 0221.com.ar.

Manuel de Arma

El exsenador Manuel de Arma se prendió fuego y corrió en dirección al fotógrafo Javier Brusco, que llegaba a la Gobernación en ese momento

Fuego y foto de casualidad

Aquel martes 10 de abril de 2001, Javier llegó temprano al diario Hoy donde trabajaba, como un día más en su rutina habitual. En la redacción se fijó cuál era la agenda del día y ahí vio que debía ir a cubrir una reunión entre el entonces gobernador Carlos Ruckauf y Ramón Mestre, ministro del Interior del gobierno de Fernando de la Rúa.

Se le hacía tarde, entonces se subió a un remís y se dirigió al centro. En la esquina de 6 y 53 se estaba llevando a cabo una protesta de enfermos renales y entonces unas vallas cortaban el acceso. El remisero intentó doblar para desviarse y estacionar en algún lugar y ahí ocurrió lo inesperado: Javier vio una bola de fuego en plena calle y su instinto fue el de agarrar su cámara fotográfica, siempre preparada en su mano derecha.

"Veo que una persona salía prendida fuego prácticamente desde adentro de un auto y empezaba a correr desde ahí, entonces me lancé del remís, por así decirlo, y según me contaron después un policía intentó frenarme agarrándome del bolso y yo ni me di cuenta", recuerda Javier.

Hubo mucha gente que me preguntó por qué no lo ayudé, en vez de sacar la cámara. La verdad es que ya había cualquier cantidad de gente tratando de ayudar... y mi instinto fue levantar mi cámara: yo no puedo llegar a una redacción y decir que no saqué la foto Hubo mucha gente que me preguntó por qué no lo ayudé, en vez de sacar la cámara. La verdad es que ya había cualquier cantidad de gente tratando de ayudar... y mi instinto fue levantar mi cámara: yo no puedo llegar a una redacción y decir que no saqué la foto

"Entonces me liberé de ese agarrón y fui corriendo hacia esa persona, que estaba también corriendo hacia mí. También había un montón de gente corriendo detrás de él, y mi reacción fue levantar la cámara y disparar", cuenta y detalla: "En ese momento habré hecho veintitantas fotos, la cámara tira aproximadamente seis fotos por segundo, así que calculá que fue algo muy rápido".

Las imágenes son impresionantes. El exsenador Manuel de Arma corre por calle 6 envuelto en llamas y con su ropa casi consumida frente al lente del fotógrafo, en una escena que termina siendo un primer plano escalofriante.

"Hubo mucha gente que me preguntó por qué no lo ayudé, en vez de sacar la cámara. La verdad es que ya había cualquier cantidad de gente tratando de ayudar... y mi instinto fue levantar mi cámara: yo no puedo llegar a una redacción y decir que no saqué la foto, después si la publican o no es problema editorial, no mío. Hay gente que no lo entiende, pero yo como reportero tenía que hacer la foto", explica.

foto Javier Brusco

Muchas personas corrieron detrás de Manuel de Arma intentando apagar las llamas de su cuerpo en pleno centro de La Plata

Es que una vez publicadas por el diario, se generó una gran controversia: "En el programa de Mariano Grondona me criticaron bastante, me llamaron de la facultad de Periodismo, me llevaron a otros programas y se escribieron notas, como por ejemplo en La Nación, en la que titularon que había sido una mala situación pero una buena fotografía".

Una protesta con final trágico

Recién algunas horas más tarde Javier supo de quién se trataba. Fue cuando estaba editando las fotos en la redacción del diario, luego de la escena del fuego y de la reunión de Ruckauf con Mestre, a la que finalmente fue, pese a llegar con bastante demora.

"¿Vos tenés la foto del senador prendido fuego?", le preguntaron. "Ahí me enteré quién era. No sé cómo se corrió la bola de que yo había estado ahí: fui la única persona en tener una foto de ese momento. Obviamente dije que sí, el diario luego distribuyó las fotos y se publicaron en varios portales del mundo".

Manuel de Arma había sido senador provincial por la Unión Cívica Radical (UCR) entre 1987 y 1991. Los medios contaron que les había enviado una nota a Ruckauf y otra a su ministro de Gobierno, Raúl Othacehé, a quien acusó de perseguirlo políticamente. Con el histórico ex intendente de Merlo mantenía un fuerte enfrentamiento en ese distrito y según las crónicas del día después del hecho frente a Gobernación, De Arma gritaba "Othacehé me presiona", luego de haberse rociado con nafta y prendido fuego a lo bonzo.

Los médicos lo atendieron y fue trasladado de urgencia. Falleció cinco días más tarde, el 16 de abril, en el hospital San Martín, tras sufrir un paro cardiorespiratorio. Estaba asistido con respiración artificial y tenía el 70% de su cuerpo con quemaduras.

Javier Brusco recuerda ese momento con un sabor agriducle. A finales de aquel 2001 convulsionado e histórico para nuestro país por la crisis que derivó en la caída del gobierno de De la Rúa, ganó el premio ADEPA en reconocimiento por la mejor foto del año. Eso lo alegró, pero claro, la historia detrás de la imagen es demasiado fuerte.

Javier Brusco

Javier Brusco hoy tiene 68 años, está retirado de la fotografía en los medios y vive en Villa Ciudad Parque, Córdoba

"Una vez que yo levanto la cámara y saco la foto –esto no quiere decir que todos mis colegas hagan lo mismo–, después me pongo a pensar que es parte de la historia de nuestro país. ¿Por qué? Fijate, vos me estás hablando de esto que pasó hace 25 años... es fuerte. Yo tuve la suerte de ser fotógrafo de Presidencia de la Nación y de pasar por un montón de medios. La historia gráfica del país pasa por medio de nosotros los fotógrafos", reflexiona quien prestó sus ojos en La Razón, Hoy, DyN, Perfil, la agencia EFE de España, también en Brasil y en el Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, entre otros.

"En varias de las charlas que he dado y en muestras de fotos, cuando veo a algún chico o adolescente que recién está empezando a sacar fotos, le digo que tienen que ser conscientes de que la mejor foto la tienen que hacer para ellos mismos y no para el medio en el que van a trabajar. Vos hoy estás en un medio pero mañana podés estar en otro y en otros más. Entonces, la mejor foto que hacés tiene que ser para vos, tiene que hablar de vos... y eso va a ser la historia del país", cierra.

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