jueves 16 de abril de 2026

El Concejo Deliberante de La Plata reconoció a una clásica librería de City Bell por sus 60 años de historia

La histórica librería Pinocho de City Bell fue reconocida por sus 60 años de trayectoria, su fuerte arraigo barrial y su aporte cultural y educativo.

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La histórica librería Pinocho de City Bell fue declarada de interés municipal y cultural por el Concejo Deliberante de La Plata al cumplirse sus 60 años de vida, en reconocimiento a su extensa trayectoria y su aporte a la comunidad platense, donde se consolidó como un verdadero símbolo barrial.

Fundada el 7 de marzo de 1966, la librería funciona desde entonces en el mismo local, ubicado en diagonal 3 casi esquina Cantilo. A lo largo de seis décadas, se convirtió en un punto de referencia clave para la vida social, educativa y cultural de la zona Norte de La Plata.

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Detrás del mostrador hay una historia profundamente familiar. Inés e Ive, junto a Mercedes, fueron quienes impulsaron el proyecto que, en un principio, no iba a ser una librería. La idea inicial era abrir un local de ropa para bebés y niños, aprovechando sus habilidades en costura y tejido.

Sin embargo, una sugerencia cambió el rumbo. Fue Ive quien propuso apostar por una librería, luego de conversar con la dueña de la Galería Bell. La idea prosperó rápidamente y, con el inicio del ciclo lectivo de ese año como impulso, el negocio tomó forma en tiempo récord.

Librería pinocho
Reconocieron a la histórica librería Pinocho de City Bell por sus 60 años de trayectoria y aporte cultural y educativo

Reconocieron a la histórica librería Pinocho de City Bell por sus 60 años de trayectoria y aporte cultural y educativo

"Tenía que ser un nombre corto, sencillo y familiar; fácil para los chicos", fue la consigna que derivó en el nombre Pinocho. Así, entre tablones y materiales de obra, comenzaron a acomodarse los primeros útiles y golosinas que darían vida al comercio.

Seis décadas de historia en City Bell

Con el correr de los años, la librería se destacó también por un perfil poco habitual para la época y el lugar. La formación de Ive como agrimensor aportó un costado técnico, con productos específicos como escalímetros, compases, plumas y papel vegetal, muy valorados por estudiantes.

Durante décadas, el local también fue mucho más que un comercio: funcionó como punto de encuentro, espacio de consulta y hasta refugio para estudiantes. Allí se armaban encomiendas, se escribían cartas y se resolvían dudas escolares, muchas veces con la ayuda de Inés, que recurría a enciclopedias para dar respuestas.

Tras el fallecimiento de Ive en 1973, el negocio pasó a ser el principal sustento familiar. Con el tiempo, todos los integrantes de la familia Vendramin participaron de su funcionamiento, manteniendo viva una tradición que logró sostenerse frente a los cambios comerciales de la zona.

Hoy, Daniel y Andrés están al frente de Pinocho desde hace casi cuatro décadas, recogiendo el cariño de generaciones de vecinos. En un contexto de crecimiento y transformación en City Bell, su permanencia se destaca como un testimonio de identidad y arraigo local.

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