El arzobispo de La Plata Gabriel Mestre, acompañado del obispo auxiliar monseñor Jorge E. González, presidió este domingo en la Catedral arquidiocesana la Misa del Trabajo en honor a San José, organizada por el equipo de la Pastoral Social.
Gabriel Mestre, arzobispo de La Plata, presidió la Misa del Trabajador este domingo en la Catedral. Dejó varios mensajes y pidió "cuidar el trabajo".
El arzobispo de La Plata Gabriel Mestre, acompañado del obispo auxiliar monseñor Jorge E. González, presidió este domingo en la Catedral arquidiocesana la Misa del Trabajo en honor a San José, organizada por el equipo de la Pastoral Social.
Participaron de la celebración, Carlos Bonicatto, en representación del intendente Julio Alak; el intendente de Berisso, Fabián Cagliardi; el presidente del Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo, Gildo Onorato; junto con representantes de ámbitos gubernamentales, sindicatos, universidades, movimientos populares y espacios políticos.


Mestre manifestó que la celebración significa "anticiparnos a la fiesta de San José obrero y pedir por el don del trabajo en nuestra patria, en nuestra Argentina, para que sea cuidado realmente el trabajo, para que el trabajo sea dignidad para todas y todos los argentinos".
Además, destacó que con muchos de los presentes "compartimos ámbitos de fe", mientras que dijo: "Con otros no compartimos ámbitos de fe, pero sí este compromiso fuerte que el papa Francisco enmarca con claridad de techo, tierra y trabajo".
En la homilía, el Padre Obispo expresó también que "en esta Eucaristía nos reunimos para que haya una justa remuneración para los trabajadores y las trabajadoras, por las personas que no tienen trabajo y aquellas que han perdido el trabajo, y para que realmente como argentinos, cada uno desde nuestro lugar, podamos construir enserio esta patria de hermanos".
Por otra parte, Mestre recordó lo que Francisco expresó en una audiencia del 19 de agosto de 2015, en la que sostuvo: "Trabajar es propio de la persona humana. Expresa su dignidad de ser creada a imagen de Dios. Por eso se dice que el trabajo es sagrado. Por eso la gestión de la ocupación es una gran responsabilidad humana y social, que no puede ser dejada en las manos de pocos o descargado sobre un 'mercado' divinizado. Causar una pérdida en puestos de trabajo significa causar un grave daño social".
"El Papa nos dice también -siendo fiel a la Doctrina Social de la Iglesia- cómo el trabajo es una responsabilidad social de todos y no puede quedar en manos del mercado divinizado, una tentación que deshumaniza la tentación del trabajo", agregó.
Finalmente, el Arzobispo manifestó que "primero está el ser humano, varón y mujer, hecho a imagen y semejanza de Dios, y que tiene que tener las posibilidades reales de trabajo".