El problema de la inseguridad
—Fue secretario de Seguridad de la gestión de Julio Garro. ¿Coincide con el resto de la oposición en que la inseguridad es el principal problema de la ciudad hoy?
—Sí, yo creo que sí. Vengo trabajando en temas de seguridad hace mucho tiempo y nunca hemos estado con estos índices de inseguridad. Más allá de que haya ciertas estadísticas que favorezcan en lo global, hay otros índices que son los de delitos prevenibles, como robos y asaltos, que han aumentado considerablemente. Lo que veo es que no hay una comunicación, quizás nosotros teníamos más acercamiento al vecino o trabajábamos más esa cercanía.
—¿A qué se refiere con cercanía?
—Nosotros teníamos programas de seguridad. Los dos planes que se ejecutaron durante los ocho años de gestión, junto al Ministerio de Seguridad, tuvieron distintas etapas. La primera fue con un gobierno del mismo color político, cuando pudimos trabajar con la Policía Local. Se trabajó en un diagrama operativo y orgánico que después trascendió durante la gestión del ministro Sergio Berni y se pudo llevar adelante también. En los primeros cuatro años nosotros manejábamos la Policía Local. El intendente designaba al jefe de la Policía Local y tenía injerencia en la seguridad.
—Hoy no hay Policía Local. ¿Tendría que volver esa figura?
—No sé cómo está la Policía Local con la Fuerza Barrial de Aproximación (FBA) y la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI). La Policía Local era una especialidad dentro de las fuerzas policiales, un cuerpo de aproximación, más cercano al vecino. Nosotros trabajamos muchísimo con la Policía Local. La reestructuramos, dábamos capacitaciones todas las semanas y trabajamos mucho con el personal. Cuando asumimos la gestión había 1.021 agentes de la Policía Local, que habían quedado de aquella vieja estructura orgánica y funcional de la Policía, de la época de Daniel Scioli. Con los exámenes psicofísicos quedaron unos 800 y tratamos de identificar quiénes tenían verdadera vocación. Nos quedamos con un cuerpo numeroso y trabajamos mucho con ese personal. Después ingresamos a programas nacionales. Trabajamos en un programa de policiamiento con intervención del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Universidad de Londres. Participaron siete ciudades de la Argentina y nosotros fuimos primeros en la baja del delito entre los distritos participantes. Pero se capacitaba al personal cada quince días, se bajaba al territorio y acompañábamos los operativos con personal municipal, les informábamos a los vecinos lo que estábamos haciendo y también recibíamos información de los lugares donde había mayores índices delictual o tráfico de drogas. Eso nos sirvió muchísimo.
—¿Qué otras cosas faltan en el trabajo municipal sobre la seguridad?
—No veo esa cercanía en materia de seguridad. Entiendo que la Secretaría de Seguridad está haciendo todo lo que puede porque acompaña desde la infraestructura y la logística. Hoy el poder de policía lo tiene exclusivamente la Provincia, a través del Ministerio de Seguridad, sin injerencia municipal. También veo que en los barrios los vecinos van a las delegaciones y no encuentran respuestas. No hay un acompañamiento efectivo como el que llevábamos adelante nosotros durante todos esos años. En mi caso particular, estuve a cargo de la delegación de Los Hornos y se trabajaba distinto, codo a codo con el vecino.
Darío Ganduglia a la izquierda, en tiempos en que era secretario de Seguridad
—Hace poco hubo polémica por las estadísticas de seguridad del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) que publicó el Municipio para mostrar que era el segundo distrito con menos delitos. ¿Ustedes utilizaban esos datos?
—No, nosotros tomábamos datos de la Procuración. Lo que pasa es que nosotros teníamos otro sistema de comunicación. Muchas personas que sufren delitos no van a hacer la denuncia a la comisaría porque no se la toman o las derivan. Como víctimas terminan yendo de una comisaría a otra: que corresponde la Comisaría de la Mujer, que es la de la jurisdicción, que tienen que ir a la Fiscalía. Nosotros teníamos otro sistema de atención directamente desde la Secretaría de Seguridad. Muchas veces convocábamos a los vecinos al COM, donde estaban el intendente, el secretario de Seguridad y el director de Narcotráfico y Crimen Organizado. Hemos hecho denuncias ahí mismo y se ha presentado el intendente para evitar que amedrenten a los vecinos y preservar su anonimato frente a delitos graves. También habíamos trabajado en una aplicación que era Provincia Seguridad, donde el vecino que era víctima de un delito podía hacer la denuncia y después ratificarla en la Fiscalía. Se buscaba cercanía y estadísticas reales. Si no tenés estadísticas reales, después el despliegue del personal policial en el territorio no te sirve, porque vas atrás de una mentira.
La remodelación de las plazas
—¿Qué otras problemáticas tienen hoy los vecinos de La Plata que el gobierno de Julio Alak no está atendiendo?
—Creo que el intendente está más preocupado por la ciudad de La Plata que por las necesidades que tiene el platense. Quizás busca un acercamiento institucional, que no lo veo mal, lo veo bien, pero le falta ese recorrido permanente y esa presencia constante en los barrios.
—Cuando dice que está más preocupado por la ciudad, ¿se refiere a que busca que se vea bien?
—Creo que sí. Nadie niega que las plazas están lindas, pero no creo que haya sido la inversión oportuna cuando las necesidades que los platenses manifiestan a diario son otras. Más allá de que el espacio público es un legado de nuestros fundadores, y reconozco que ha mejorado mucho, hay otras prioridades. También reconozco el trabajo sobre los manteros. Nosotros tuvimos una gran preocupación durante la pandemia, cuando la actividad económica se contrajo y había que tener ciertas licencias con la gente porque estaba muy necesitada. Eran épocas muy difíciles y la situación económica era muy delicada. Se ha avanzado sobre el espacio público, lo ha defendido y ha logrado reubicar gente o alquilar lugares para que puedan desarrollar su actividad comercial. Eso lo reconozco. Pero hoy transitar por los barrios es casi imposible. Supongo que tendrá algún plan de bacheo que vendrá próximamente. Ahora se viene el presupuesto y veremos cómo organizan la ciudad, qué ciudad imaginan para el año que viene y dónde van a colocar los esfuerzos y los recursos. Hoy los barrios de la periferia están olvidados.
Ahora se viene el presupuesto y veremos cómo organizan la ciudad, porque hoy los barrios de la periferia están olvidados y transitarlos es casi imposible Ahora se viene el presupuesto y veremos cómo organizan la ciudad, porque hoy los barrios de la periferia están olvidados y transitarlos es casi imposible
Postura sobre Uber y el nuevo pliego de micros
—Hay un debate que lleva bastante tiempo en el Concejo Deliberante sobre la legalización de Uber. ¿Cuál es su postura?
—Creo que se tiene que hacer una ordenanza que regule toda la actividad. Hoy taxistas y remiseros están en desventaja con Uber. Unos están dentro del marco de la ley y otros, si bien desarrollan una actividad que se puede catalogar como lícita, no tienen una regulación propia que los contenga. Tenés hasta remiseros y taxistas que aparecen en las aplicaciones para no perder viajes.
El concejal de Propuesta Vecinal aseguró que hace falta una ordenanza madre que regule a taxis, remises y Uber.
—¿La idea es una ordenanza general para los tres sistemas de transporte?
—Debería ser así, porque tenés un sector que se maneja conforme a la ley y otro sector cuyos recursos, además, no quedan en la ciudad ni en el país. Se los lleva el algoritmo. Hoy también hay una situación de violencia que se genera en el medio. Los taxistas y remiseros tienen que cumplir con las desinfecciones, pagar las tasas y están pidiendo la renovación o extensión de las habilitaciones por la antigüedad de los vehículos, para que puedan llegar a los 18 años. Eso habla de una situación económica muy difícil, que no pueden afrontar. Si tienen que cumplir con todas las reglas y encima tienen una competencia desleal, mientras el Estado no funciona como árbitro -como debería ser- no se va a poder solucionar a menos que haya una regulación específica en la materia.
—En cuanto al pliego de micros, hubo una marcha atrás y el Ejecutivo ahora va a enviar uno nuevo. ¿Coincide en que era necesario dejar sin efecto esa licitación?
—Nosotros trabajamos mucho en la comisión. Nos hicieron partícipes. Trabajamos con el radicalismo y con otras fuerzas de la oposición y se modificó el texto del pliego licitatorio, incorporando y ampliando recorridos, pero teniendo en cuenta la ecuación económico-financiera de las empresas. Había muchas cuestiones que no resultaban factibles para las empresas en este momento de la economía. Creo que era un plan ambicioso, pero que no estaba ajustado a las condiciones actuales de las empresas. También estaba la ampliación de ramales. La Plata se extendió mucho hacia la periferia, sobre todo después de la pandemia, y hay sectores que reclaman transporte porque no tienen acceso a las principales avenidas o troncales. Creo que se tiene que volver a trabajar en el pliego, pero previendo esa situación económico-financiera de las empresas.
"Creo que se ha trabajado mucho en maquillaje, pero no veo que los problemas de la gente se traten en el Concejo", afirmó Darío Ganduglia.
El rol del Concejo Deliberante
—Fue máxima autoridad del Concejo siendo oficialismo y hoy ocupa una banca siendo oposición. Desde esa experiencia ¿cree que el cuerpo cumple con su función de representar a los vecinos y resolver sus problemas? ¿Qué autocrítica hace sobre su funcionamiento?
—Creo que tiene una representación institucional y una representación vecinal que tendría que intensificarse. Se está trabajando mucho en lo institucional. Quizás sea el perfil del intendente y lo que transmite hacia abajo. Creo que se ha trabajado mucho en maquillaje, pero no veo que los problemas específicos de la gente se traten en el Concejo. Van a las comisiones y no se elaboran mucho, eso también lo manifiestan todos los sectores.
—¿Funciona como una escribanía del Ejecutivo?
—Muchas veces, sí. Pero creo que también se abre al consenso, se trabajan los temas. Se ha sacado el nuevo Código de Ordenamiento Urbano y se ha trabajado mucho en eso, como también en el pliego de transporte del que hablábamos recién. Hay una preocupación real por el tema de Uber y los taxis, pero no pasa de eso. Creo que se tiene que trabajar mucho más. Era lo que yo durante mi gestión le pedía a los presidentes de las comisiones: que se traten los problemas que tiene la gente y se resuelvan, porque si no el Concejo es una cáscara vacía, una campana de madera, como decíamos muchas veces. Se ha avanzado institucionalmente: las sesiones se comunican y trasciende un poco más la actividad del Concejo. En eso se ha trabajado muy bien, también con los concejales, pero me parece que falta esa cercanía. Veo esa deficiencia en toda la gestión: falta cercanía con el vecino y con sus problemas.
—¿Cómo es la relación con los otros bloques opositores? El concejal Nicolás Morzone del PRO tildó a los unibloques de "opositores blue" porque votan las iniciativas que manda Alak.
—Él también ha votado proyectos de Alak. Cuando estábamos en el bloque y éramos parte del PRO, también acompañó todo. Él ha tenido algunas disidencias y yo también tengo algunas disidencias con los proyectos que presenta el Ejecutivo. Por ejemplo, en el tema de seguridad no comparto la mayoría de las cuestiones, porque entiendo que cada recurso destinado a seguridad es muy importante. Dejar las casetas o presentar una plaza con alguien que intenta cuidarla desde un vehículo eléctrico no es mi manera de entender la seguridad, con la dinámica que creo que tiene que tener. Si me preguntás específicamente por el PRO, nosotros tenemos 25 años y somos parte de la historia del PRO en La Plata. Nunca hemos entorpecido la gestión. Cuando estábamos a cargo del gobierno, el presupuesto era una de las herramientas principales que tenía cada secretaría para llevar adelante su política pública. Después se ven los pingos en la cancha, como dice la gente, pero no podés obstruirle el presupuesto a un gobierno que intenta modificar la ciudad, puntualmente en ese caso. Después veremos la parte fiscal e impositiva, que muchas veces genera oposición dentro de la misma comisión. Si vienen los secretarios y te explican dónde van a invertirse los recursos, podés pedir que se destine más a seguridad, como siempre pedimos y algunas cosas se modifican. Pero es muy importante para un Ejecutivo tener el presupuesto y poder gobernar. Eso no quiere decir que no lo vayamos a controlar.
Darío Ganduglia anticipó que trabaja en un nuevo partido político para competir en 2027
Un nuevo partido para competir por la intendencia en 2027
—¿Con quién se referencia hoy políticamente Propuesta Vecinal?
—Yo tengo 25 años en el PRO, desde los orígenes, cuando Mauricio Macri llegó a Boca. Nosotros siempre trabajamos sobre un principio fundamental, que era la gestión, partiendo también de cierto vecinalismo. Ir a tocarle el timbre al vecino era algo cotidiano y normal para nosotros, al igual que estar permanentemente en contacto.
—¿Por qué se fueron del PRO?
—Cuando el PRO cerró una alianza con La Libertad Avanza, nosotros no estuvimos de acuerdo. Lo manifestamos en ese momento, se lo dije a Cristian Ritondo, como presidente del PRO de la Provincia, pero se siguió adelante con esa alianza. Nosotros no la compartimos. Entendíamos que el PRO tenía que ir solo, con su lista y sus candidatos, o resolverlo internamente, cosa que no sucedió. Entonces decidimos abrirnos. Entendemos que este nuevo PRO representa a otro sector. Nosotros entendimos que fue un beneficio, un pago personal, y no al equipo que trabajó durante los ocho años de gobierno en la ciudad. De hecho, no hay nadie de nuestra gente, de nuestro equipo que estuvo trabajando esos ocho años, en este nuevo PRO. Así que decidimos conformar no solamente un bloque, que en ese momento éramos dos. Cuando venció el mandato del concejal Lucas Lascours, quedé yo solo. Nos sentimos muy cómodos dentro del vecinalismo porque partimos de esa situación. Incluso mucha de la gente que estaba con nosotros pertenece a ese espacio y estamos formando un partido nuevo que queremos que sea una alternativa de gobierno para las próximas elecciones, basada en la experiencia que tenemos y en la gestión que desempeñamos en la ciudad.
—¿Y cómo se va a llamar ese partido?
—En principio "Construir Provincia". Estamos validando el nombre y las adhesiones. Las presentaciones están en el Juzgado Federal y estamos a la expectativa de las resoluciones.
—¿Quiénes están en el partido?
—La idea es llevar esa alternativa con gente que nos conoce, con referentes que han sido muy importantes en la ciudad, que tienen un perfil de participación ciudadana y de preocupación por el vecino. Tenés a Daniel Domínguez, muchos referentes de zona norte que estuvieron siempre en nuestras acciones de seguridad, gente de Altos de San Lorenzo, de Melchor Romero, de Villa Elvira con Daniel Castellani, y referentes de zona norte, como Héctor Tassino, que hoy es defensor adjunto del Pueblo y está aparte. Es gente con la que pudimos trabajar todos estos años en materia de seguridad. Al principio, muchas veces nos encontrábamos en situaciones complejas, en reuniones por reclamos vecinales. Hoy somos amigos, hemos estado en las malas y han decidido incorporarse al espacio.
—A nivel provincial, ¿con qué referentes de otros distritos están armando el partido?
—Tenemos vecinalistas como Pablo López en el Partido de La Costa, que salió tercero en las últimas elecciones. Después tenemos gente en Florencio Varela, en Bolívar y en ciudades del interior con quienes ya nos conocíamos del partido. Hay mucha gente que quedó desencantada con la alianza con La Libertad Avanza y quiso continuar dentro del PRO. Otros formaron sus propios partidos. Está "Potencia", está la gente de "Hechos".
—¿Con Potencia y Hechos podría haber una alianza?
—Podemos hablar y se puede llegar a hacer una alianza, si es oportuna, pero sin perder la esencia del trabajo enfocado en la gestión y en los principios que tenemos del PRO.
—En ese marco, ¿cómo se ve para las carrera electoral 2027? Ya no puede reelegir en la banca.
—No puedo, ya tengo dos períodos. Igual no es algo que me desvele una candidatura. Prefiero trabajar en una alternativa seria, seguir sumando gente y seguir trabajando el tema de seguridad. Hay muchas víctimas que hoy están desesperadas. Están organizando alarmazos los viernes y lamentablemente la gente no participa. Creo que puedo dar una mano muy importante desde ese lugar, desde ese sector de preocupación. Todos los proyectos que presentamos en el Concejo, si bien tienen que ver con problemáticas generales, están más enfocados en la seguridad que en otros temas.
—¿La idea es presentar un candidato propio a intendente?
—Claro, sí. Presentar una alternativa de gobierno.
—¿Julio Garro podría estar dentro de ese partido?
—Garro tiene su partido y es su elección. Hoy por hoy no estamos hablando ni creo que sea su idea tampoco. Él sigue dentro del PRO y es autoridad partidaria.