Se trata de una lamprea, una especie primitiva, considerada como "fósil viviente" porque su origen es incluso anterior al de los dinosaurios y sobrevivió a extinciones masivas. De aspecto similar a la anguila, no tiene mandíbula pero vive prendida al cuerpo de otros peces, como los parásitos, succionando su sangre para alimentarse. Conocida científicamente como Geotria macrostoma, también es llamada "bandera argentina" por el color que toma su piel en las aguas cristalinas de la Patagonia, su hábitat en Argentina.
El ejemplar fue hallado por Diego Sebastián Alfonso el 18 de junio. El chico caminaba por la orilla de la Playa Municipal de Berisso junto a sus padres cuando vio el pez. No sabía qué era, lo filmó y lo devolvió al agua. El video se viralizó entre pescadores y llegó al biólogo del Laboratorio de Peces del Instituto de Limnología "Raúl Ringuelet" (ILPLA), Tomás Maiztegui.
Diego Sebastián Alfonso descubrió al extraño especímen en el Río de La Plata
Ignacio Amiconi | AGLP
"Es un hallazgo científico importante", expresó el director del Instituto, Darío Colautti, quien hace pocos días participó del homenaje que se le realizó a Diego Sebastián Alfonso e incluyó la entrega de un diploma, un libro sobre las especies de la laguna de Chascomús y una orden de compra en una casa de pesca.
La investigadora del Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus) del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) perteneciente al CONICET, Carla Riva Rossi, se dedica desde hace años al estudio de la lamprea en la Patagonia y considera que su aparición en la zona es un hecho "bastante extraordinario". La hipótesis es que llegó de manera ocasional, adherida a otro pez: "Una ballena o un salmón pudo haberla llevado hasta el Río de la Plata".
Desde 1967 a 2026, han aparecido ocho ejemplares en el Río de la Plata, según la revisión de colecciones del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) actualizada en un estudio realizado por Riva Rossi.
El primer ejemplar apareció en un arroyo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que desaguaba en el Río de la Plata a la altura del Zanjón de Granados. En 1890 apareció otro cerca de la Isla de Flores, frente a Montevideo. En 1894, también en las costas de San Isidro. Antes de 1896, otro en Dock Sud. En 1899 se registró uno en el Malecón de los Franceses, en la costa de CABA. Y, finalmente, el ictiólogo Alberto Nani publicó un trabajo en 1950 donde mencionó la aparición de otros tres ejemplares.
¿Qué caracteriza al "vampiro de mar" hallado en Berisso?
Las lampreas comienzan su ciclo de vida como larvas en agua dulce, viven hasta 5 años enterradas en el barro hasta que se desarrollan. Luego, emigran hacia el mar, donde buscan animales para alimentarse.
Tienen una longitud promedio de entre 40 y 60 centímetros, aunque se han registrado ejemplares de 80 centímetros. Su boca tiene una forma de embudo que les permite succionar; los labios están recubiertos por pequeños dientes y su lengua funciona como un pistón que entra y sale, coronado por dos o tres colmillos. Se adhieren a peces, lobos marinos, tiburones e incluso ballenas.
La Geotria macrostoma tiene una longitud promedio de entre 40 y 60 centímitros
Riva Rossi explicó que la presencia de larvas de lampreas es un indicador de buena salud ambiental. "Ese fango donde se desarrollan debe estar limpio. No puede estar contaminado con metales ni con materia orgánica no natural", indicó. Y añadió: "Además, deben ser ríos con buena oxigenación, que les permita mantenerse vivas y dentro de un determinado rango de temperatura. En el caso de las lampreas del género Geotria, el límite máximo de tolerancia es de 28 grados".
Los biólogos del ILPLA buscan ahora nuevas lampreas e indicios de su presencia en la zona. "No pensaba que esos bichos todavía estaban en el Río de la Plata", aseguró Maiztegui y, esperanzado, cerró: "Este nuevo ejemplar nos abre la puerta a la posibilidad de pensar otro tipo de estudios".