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Así fue la tormenta que en La Plata causó la inundación del 2 de abril de 2013 y causó al menos 89 muertes

Una tormenta récord descargó casi 400 mm en horas, colapsó la ciudad y desató una tragedia evitable que dejó al menos 89 muertos en La Plata.

Hace 13 años, el 2 de abril de 2013, La Plata comenzó a vivir el peor desastre de su historia. En apenas unas horas, una lluvia extraordinaria descargó casi 400 milímetros, colapsó el sistema de drenaje y dejó al menos 89 víctimas fatales. Pero fue más que un fenómeno meteorológico y combinó un evento extremo con una ciudad vulnerable.

Los sucesos de ese día –que se prologaron a la jornada siguientes y por varias semanas– reflejaron entonces una vulnerabilidad acumulada durante décadas: una ciudad atravesada por arroyos entubados, con zonas naturalmente inundables ocupadas y un crecimiento urbano que avanzó muchas veces sin planificación acorde al riesgo hídrico. Una combinación de factores que hace muchos barrios estén particularmente expuestos.

A eso se sumó un sistema de drenaje diseñado para evacuar –en eso momento– 34 milímetros por hora, muy por debajo de las intensidades que se han registrado en tormentas como la de 2013 o sus antecedentes de enero de 2002 o fines de febrero de 2008.

En ese contexto, la tormenta extraordinaria actuó como detonante, pero no como única causa. De acuerdo a la lectura realizada por un equipo interdisciplinario de la UNLP y el Conicet que entre 2018 y 2019 elaboró el libro "Bases científicas para una ciudad resiliente", la falta de alertas tempranas eficaces, la descoordinación institucional y las deficiencias en la infraestructura terminaron de configurar una catástrofe natural y socialmente construida que tiene a su ves una trama política que atravesó a los gobiernos local, provincial y nacional.

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El rescate de personas atrapadas en su casa fue una de las tareas más angustiantes tras las intensas lluvias del 2 de abril de 2013 en La Plata

Hora por hora, la lluvia del 2 de abril en La Plata

De 2 a 8. La jornada comenzó inestable, con lluvias débiles pero persistentes, que acumularon 21,8 milímetros. A esa hora, nada hacía prever la magnitud de lo que vendría, aunque el suelo ya comenzaba a saturarse.

De 8 a 16. La mañana fue calma y, por eso, engañosa. El cielo solo permaneció nublado y la ciudad continuó su actividad habitual para un día feriado: a media mañana, como ocurre todos los 2 de abril, los ex combatientes de Malvinas realizaron el acto en la plaza de 19 y 51. No hubo alertas ni medidas preventivas frente a lo que se estaba gestando.

De 16 a 20. Es el momento en el que los especialistas ubican el inicio del desastre, ya que comenzó el fenómeno principal. Una masa de tormentas intensas ingresó desde el noreste, afectando primero a Ensenada y Berisso, y avanzó hacia La Plata.

En pocas horas se acumularon algo más de 300 mm. con promedios cercanos a los 100 mm. en las dos horas más críticas, mientras que en ese momento la capacidad del sistema pluvial es de 34 mm. por hora. El resultado fue inmediato: calles convertidas en ríos, barrios enteros bajo agua y un sistema completamente desbordado. En paralelo, mientras el agua avanzaba sobre viviendas y comercios, se registraban cortes de luz masivo y las comunicaciones comenzaban a fallar.

Aunque la lluvia bajó la intensidad, la tormenta se mantuvo casi estacionaria sobre la ciudad, lo que agravó la acumulación de agua.

De 21 a 23. Arranca la segunda fase de lluvias intensas: cuando la ciudad ya estaba completamente colapsada, llegó un nuevo pulso de precipitaciones. Aunque menor que el anterior, este nuevo aporte agravó una situación ya crítica.

Un registro histórico para La Plata

Al finalizar el día, el registro total fue de 392,2 milímetros en 24 horas, un valor que no tiene precedentes y ubica a la jornada como la más cantidad de lluvias desde 1909, cuando arrancaron las mediciones en la ciudad.

Durante la inundación del 2 de abril la lluvia superó en más de 400% el promedio mensual y tuvo como saldo una catástrofe social con un impacto devastador que se extendió al día siguiente, cuando el agua siguió estancada en las calles y las calles quedaron con postales apocalípticas.

Al menos 89 personas murieron, 190.000 habitantes resultaron afectados, se inundaron 3.500 hectáreas y pérdidas materiales por algo más de mil millones de dólares.

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Los autos fueron removidos por la correntada y muchos terminaron volcados o montados entre sí

Más que una tormenta

Según las conclusiones que surgen del trabajo realizado por decenas de investigadores de la UNLP y el Conicet, encabezados por el ingeniero Pablo Romanazzi, la magnitud de la lluvia fue extraordinaria, pero no alcanza para explicar por sí sola la tragedia. Lo que ocurrió en La Plata fue el resultado de una combinación de factores que, al converger en pocas horas, transformaron un evento climático extremo en una catástrofe.

El sistema hidráulico de la ciudad quedó rápidamente desbordado ante intensidades muy superiores. A eso se sumaron décadas de expansión urbana sobre zonas inundables, la impermeabilización del suelo y la pérdida de humedales que funcionaban como reguladores naturales del agua.

En paralelo, fallaron los mecanismos de prevención y respuesta: no hubo alertas tempranas eficaces, la información circuló de manera descoordinada y la infraestructura resultó insuficiente u obsoleta en amplios sectores. Así, la tormenta expuso con crudeza una vulnerabilidad estructural: la de una ciudad que creció sin integrar el riesgo hídrico como eje central de su planificación.

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