El 17 de octubre de 1945 no se vivió únicamente en Plaza de Mayo. En La Plata, Berisso y Ensenada, los trabajadores protagonizaron una jornada de movilización decisiva para el nacimiento del peronismo. El historiador Jorge Troisi y Eduardo Manso, nieto de una luchadora María Bernabitti de Roldán, recuperaron en Primer Intento aquel día.
En su paso por el streaming de 0221 Play, Troisi, doctor en Historia y docente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), sostuvo que aquella protesta fue uno de los acontecimientos políticos más importantes del siglo XX argentino. La irrupción de los trabajadores en las calles, explicó, fue clave para modificar la suerte de Juan Domingo Perón, detenido en la isla Martín García después de su desplazamiento del gobierno militar.
"Si no hay movilización popular el 17 de octubre, el 18 de octubre Perón no sale de la cárcel", planteó el historiador. También señaló que la convocatoria combinó el trabajo de dirigentes sindicales con el impulso de personas que se sumaron espontáneamente, en un contexto marcado por el final de la Segunda Guerra Mundial y las expectativas de nuevos derechos laborales.
Si no hay movilización popular el 17 de octubre, el 18 de octubre Perón no sale de la cárcel Si no hay movilización popular el 17 de octubre, el 18 de octubre Perón no sale de la cárcel
Para Troisi, el carácter histórico de aquella jornada no estuvo dado solamente por el ascenso de Perón como figura política, sino también por la aparición de los trabajadores como protagonistas capaces de modificar el rumbo de los acontecimientos. En ese sentido, recordó que las movilizaciones populares ya existían, incluso en La Plata, pero ninguna había tenido hasta entonces una consecuencia política de semejante magnitud.
Una columna de Ensenada durante las movilizaciones del 17 de octubre
Cómo fue el 17 de octubre de 1945 en La Plata y Berisso
Troisi recordó que una parte importante de las columnas se nutrió de los trabajadores del Swift y del Armour, dos frigoríficos de importancia internacional que habían transformado a Berisso en un gran polo obrero, con inmigrantes europeos y, más tarde, familias llegadas desde distintas provincias argentinas.
Por entonces, Berisso todavía formaba parte de La Plata. La zona de 1 y 60 era uno de los puntos de conexión entre ambas localidades, donde convergían los recorridos de tranvías y colectivos procedentes de la región de los frigoríficos.
Desde allí, según explicó, los manifestantes avanzaron por distintas calles de la ciudad, entre ellas diagonal 79 y calle 7. Los recorridos no respondieron a una única conducción y dieron lugar a episodios de tensión y violencia que sorprendieron a las autoridades.
Los recorridos en La Plata no respondieron a única conducción, lo cual provocaron episodios de tensión y volencia
Durante aquella jornada hubo ataques contra las sedes de los diarios El Día y El Argentino, edificios universitarios y la vivienda del rector de la UNLP. También se rompieron vidrios, se incendiaron ejemplares de periódicos y se atacaron vehículos.
Una de las escenas más particulares de la reconstrucción fue la de un grupo de manifestantes que tomó un ataúd de una funeraria y lo trasladó por calle 7. Troisi destacó, además, que los periódicos platenses no volvieron a publicarse hasta el 20 de octubre y que, cuando reaparecieron, describieron lo sucedido como un acontecimiento sin antecedentes.
La cobertura periodística se retomó el 20 de octubre y mostraron las manifestaciones que incluyeron ataques a los diarios de la ciudad
El historiador remarcó que el servicio ferroviario hacia Buenos Aires había quedado interrumpido desde media mañana. Por eso, sostuvo que quienes lograron llegar a Plaza de Mayo desde la región debieron hacerlo en camiones, aunque advirtió que resulta difícil determinar cuántos trabajadores platenses y berissenses efectivamente participaron de la concentración en la Capital Federal.
También relató que La Plata quedó sin comunicaciones telefónicas durante la jornada y que la Policía debió recurrir a motociclistas para transmitir instrucciones entre las distintas comisarías.
María Roldán, la mujer que impulsó la movilización de los frigoríficos
La segunda parte de la entrevista estuvo dedicada a María Roldán, una de las referentes de los trabajadores de la carne de Berisso, cuya participación en aquellos acontecimientos quedó durante mucho tiempo relegada frente al protagonismo atribuido al dirigente sindical Cipriano Reyes. Su nieto, Eduardo Manso, reconstruyó aquella historia a partir de los relatos que escuchó de su abuela, con quien convivió durante buena parte de su infancia y juventud.
Roldán nació en 1908 en el barrio porteño de Caballito, vivió luego en La Pampa y finalmente se instaló en Berisso. Allí comenzó a trabajar en el frigorífico Swift, mientras su esposo, Vicente, lo hacía en el Armour.
Manso la describió como una mujer con un fuerte sentido de la justicia y una preocupación permanente por los derechos laborales, especialmente los de las mujeres, en una época en la que los espacios sindicales estaban dominados por hombres.
Cripriano Reyes y María Roldán, dos figuras emblemáticas del 17 de octubre de 1945
De acuerdo con su testimonio, en octubre de 1945 Roldán estaba suspendida en el frigorífico y necesitaba encontrar una manera de ingresar al establecimiento para advertir a los trabajadores sobre la detención de Perón. Fue entonces cuando ideó una estrategia junto con su esposo: organizar una pelea fingida en la puerta de la fábrica para distraer a los guardias. Mientras los vigilantes acudían al supuesto enfrentamiento, ella aprovecharía para entrar y hablar con los obreros.
Como estaba suspendida en el frigorífico, María Roldán organizó una falsa pelea en la puerta para distraer a los guardias y poder entrar a hablar con los obreros
"Van a matar a Perón" fue la consigna que, según relató Manso, utilizó Roldán para alertar a los trabajadores sobre la gravedad de la situación y alentarlos a salir a la calle. Su nieto aseguró que aquella intervención resultó fundamental para poner en marcha la movilización que terminaría recorriendo las calles de Berisso y La Plata.
Eduardo Manzo, el nieto de María Roldán
El legado de María Roldán y la historia del peronismo
Para su nieto, la trayectoria de Roldán no terminó con los acontecimientos de octubre de 1945. Durante las décadas siguientes continuó siendo una referente de los trabajadores y de los vecinos de Berisso, aunque nunca ocupó un cargo político. Manso recordó que su abuela impulsó la organización de cooperativas para conseguir cloacas, alumbrado público y asfalto en las calles de su barrio. También relató una intervención personal ante Perón para evitar que un barrio obrero fuera construido sobre terrenos inundables.
Según contó, Roldán llamó la atención del entonces presidente sobre el barro que se acumularía en ese lugar durante los días de lluvia y le preguntó si estaría dispuesto a ensuciar sus botas al caminar por allí. Luego le planteó que los niños que vivieran en esas casas enfrentarían diariamente las mismas dificultades para asistir a la escuela. De acuerdo con el relato familiar, aquella conversación permitió modificar la ubicación del proyecto.
Troisi destacó, además, la importancia del trabajo realizado por el historiador Daniel James, quien entrevistó extensamente a Roldán entre 1987 y 1988 y plasmó su historia en el libro Doña María. Según explicó, esa investigación permitió abordar el nacimiento del peronismo desde una perspectiva diferente: la experiencia de una mujer trabajadora, atravesada por las relaciones de género, la militancia sindical y la vida cotidiana de los barrios obreros.
Manso, que convivió durante años con su abuela, recordó que ella no hablaba del 17 de octubre con nostalgia, sino como una jornada de lucha. La misma actitud, aseguró, marcó su vida familiar y su compromiso permanente con los vecinos.