Ni un minuto de juego dejó pasar Estudiantes para ponerse en ventaja sobre Gimnasia y abrir la cuenta en el clásico platense, de la mano de los cambios que mandó a la cancha el entrenador Eduardo Domínguez.
Eduardo Domínguez acertó con los cambios y en una ráfaga Estudiantes logró ponerse al frente del clásico platense.
Ni un minuto de juego dejó pasar Estudiantes para ponerse en ventaja sobre Gimnasia y abrir la cuenta en el clásico platense, de la mano de los cambios que mandó a la cancha el entrenador Eduardo Domínguez.
A tan solo minutos de iniciado el complemento Santiago Ascacíbar metió el primero y poco después el goleador Guido Carrillo puso el segundo antes de estirar la cuenta a 3 a 0.
Fue Luciano Giménez el que tomó la pelota sobre la línea derecha y encaró a Yonathan Cabral con facilidad para ingresar al área y tirar un centro que rebota en Leonardo Morales para que Santiago Ascacíbar empalme la pelota y le fusile el arco a Nelson Insfrán.
De esta manera todo el pueblo pincharrata explotó después de un primer tiempo donde el equipo fue superado pero logró revertir su imagen abriendo rápidamente el marcador.
Fue cuestión de tiempo para que, cinco minutos después, Guido Carrillo se imponga sobre todos los defensores de Gimnasia para poner el segundo y gritarlo de frente a toda la tribuna que da a calle 55.
A los 19 minutos el estadio volvió a llenarse la boca de gol gracias a Carrillo, que esta vez volvió a estampar la pelota contra la red aunque todo vino a partir de un derechazo que descolocó a Insfrán y a todo Gimnasia.
Cuando el encuentro estaba llegando a su fin, Nelson Insfrán realizó una insólita falta dentro del área cuando pisó a Pablo Piatti mientras ambos estaban cayendo al suelo y Facundo Tello cobró penal para que José Sosa intercambie por gol frente a un Leonardo Morales al que no le quedó otra que calzarse los guantes.
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