Lanzada oficialmente en 1969, la Copa Genaro Rucci fue un tradicional torneo amistoso de pretemporada que Gimnasia y Estudiantes disputaron desde 1970, durante los recesos de verano de los campeonatos oficiales de AFA.
La última y recordada edición del torneo amistoso emblemático entre Estudiantes y Gimnasia, hace 40 años durante el receso del Mundial 1986.
Lanzada oficialmente en 1969, la Copa Genaro Rucci fue un tradicional torneo amistoso de pretemporada que Gimnasia y Estudiantes disputaron desde 1970, durante los recesos de verano de los campeonatos oficiales de AFA.
El trofeo que se ponía en disputa, que hoy permanece en el Museo Estudiantes en su sede de 53 n°620, había sido donado, en homenaje a su padre, por Carlos Rucci, hijo del recordado presidente de Gimnasia, Genaro Rucci, mandatario albiazul de la década de 1950 y referente ineludible de la agrupación “Arriba Gimnasia ”.
Los amistosos del recordado trofeo marcaron a fuego la rivalidad entre pinchas y triperos cuando los clásicos de pretemporada eran una habitualidad en el fútbol argentino. Otros tiempos y menos tumultuosos, sin complejos por el surco de resultados desfavorables ni el condimento amplificador de las redes sociales. El reglamento de la Copa Genaro Rucci designaba como poseedor del trofeo de forma definitiva al equipo que se adjudicaba tres ediciones consecutivas o cinco alternadas. Pero, en efecto, en la práctica esto finalmente no se cumplió ya que, pese a que Estudiantes obtuvo las primeras tres ediciones, el torneo se continuó disputando en lo sucesivo.
A su vez, el reglamento preveía como fecha inaugural de la competencia los partidos oficiales que Estudiantes y Gimnasia debían jugar en 1969 por los dos campeonatos anuales de la AFA: Torneo Metropolitano y Torneo Nacional. Pero la lidia de ida y vuelta de la Rucci, finalmente, se postergó hasta el verano de 1970, cuando en su primera edición se dieron los duelos amistosos quizás más recordados: Gimnasia hizo pleno en el partido de ida jugado el 18 de febrero (2-1 a favor con un doblete del tano Delio Onnis en 55 y 1) y la copa parecía definida, pero Estudiantes revalidó las credenciales del equipo de Osvaldo Zubeldía 48 horas después y se impuso 3 a 1 en la revancha jugada en Iraola y 118.
Recordado partido, ese desquite de 1970 en el Estadio del Bosque, que quedó en la memoria de los platenses futboleros por el curioso gol del nicoleño Rubén Pagnanini, que marcó el tercero de los albirrojos al rechazar con la cabeza desde casi 50 metros, sobre el lateral derecho, con tal precisión que el cabezazo no pudo ser interceptado por el juvenil bahiense Juan Carlos Hutchinson, a quien, insólitamente, le picó la pelota y se le coló apenas por encima del hombro. Años después, el arquero lo recordaría en una entrevista con un diario bahiense: “Mentalmente no estaba en condiciones de jugar porque era un partido más que trascendente. Pero no me quedó otra después de la lesión de Gatti en la nariz por el encontronazo con Bilardo en la ida. Cómo habrá sido que Verón me habló y me consoló y hasta Zubeldía escribió una columna en un diario donde habló de la cantidad de goles tontos (sic) que se tienen que ‘comer’ los arqueros para recibirse…”.
Estudiantes se adjudicó las primeras cuatro ediciones del tradicional torneo veraniego: los trofeos de 1970, 1971, 1972 y 1974, con las dos primeras ediciones definidas en partidos de ida y vuelta. Desde allí, la copa ya no tendría continuidad regular y recién volvería a reeditarse en el invierno de 1986, durante el receso del fútbol oficial a raíz de la participación de la Selección Argentina en el Mundial de México 1986.
El Campeonato de Primera División 1985/86 (la primera temporada oficial con el calendario “a la europea”) había finalizado a mediados de abril y los clubes platenses no habían logrado la clasificación a la Liguilla Pre-Libertadores, por lo que el extenso e inédito descanso de pretemporada de tres meses, hasta el comienzo del torneo 1986/87 programado para mediados de julio, motivó la realización de la brega amistosa a doble partido.
El primero fue en la cancha de Gimnasia, el 20 de junio de 1986. El Lobo, dirigido por el uruguayo Luis Garisto, alistó a Sosa, Lúquez, Russo, Bozok, Tempesta, Andrada, Kuzemka, Carrió, Guendulaín, Bastía y Pedrazzi. Estudiantes, de la mano de Eduardo Luján Manera en el banco, fue: Bertero, Camino, Agüero, Trossero, Herrera, Llane, Miguel Russo, Ponce, Alejandro Russo, Nannini y Gurrieri. Lo ganó el Pincha por 3-2 con goles de Trossero (el capitán y defensor del Independiente de los ’80, rival de Estudiantes en la final del Nacional 1983, hacía su debut esa tarde con la rojiblanca), Nannini y Ponce. La prensa gráfica lo calificó sin eufemismos como clásico “sin clima” por el poco interés que mostraron los hinchas que se acercaron a ver aquel clásico amistoso mientras la Argentina de Carlos Bilardo y Diego Maradona se jugaba la segunda estrella en México. No fue la recaudación que los dirigentes esperaban.
No hubo “clima” pero sí el ingenio de parte de las hinchadas. Mientras que los albirrojos desplegaron una bandera que habían llevado al Mundial para alentar a Argentina (“Bilardo sos Gardel”), del lado mens sana devolvieron la misiva con una similar pero con la leyenda “Olivari, sos Gardel”, en referencia a un reconocido periodista de época autopercibido como “menottista” que conducía un programa de fútbol en el Canal 2 otrora platense, durante el desarrollo del Mundial, donde no se ahorraban las críticas al equipo del Narigón, tan identificado con la escuela pincharrata.
El dato más saliente de la revancha, jugada el domingo 6 de julio de 1986, fue el homenaje a Luis Alberto Islas en el campo de juego del Estadio UNO, recién arribado de la consagración en el Mundial de México. Islas jugó aquella tarde su último partido antes de ser transferido a Independiente, fue reconocido en la previa del partido y clave para que el Pincha repitiera la victoria del duelo de ida en terruño tripero. Fue 2-1 con goles de Gottardi y una palomita de antología de Sergio Gurrieri. Kuzemka erró un penal para el tripero, sobre el cierre del partido, que hubiera dejado el clásico en pardas.
Esa tarde, los once albirrojos habían sido: Islas, Craviotto, Issa, Trossero, Herrera, Llane, Miguel Russo, Insúa, Gottardi, Nannini y Gurrieri. Gimnasia fue a 55 y 1 con: Piñero, Lúquez, Carlos Russo, Espínola, Tempesta, Guendulaín, Kuzemka, Carrió, Bastía, Andrada y Pedrazzi. La última edición de la Genaro Rucci, la última vez que Estudiantes y Gimnasia disputaron, en La Plata, una serie amistosa con partido y revancha. Hace, hoy, 40 años. Otro fútbol, otra vida.
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