viernes 20 de febrero de 2026

La historia inédita del último deseo de Osvaldo Zubeldía: "Iba a trabajar en Sarmiento con mi papá"

Don Osvaldo Zubeldía tuvo un proyecto que al morir quedó inconcluso. Quería trabajar en su ciudad natal, Junín, para Sarmiento. Conocé la historia, acá.

Osvaldo Zubeldía en 1980 pensaba como mánager y quería que mi viejo fuera el entrenador”, reveló Juan Manuel Azconzábal, ex jugador de Estudiantes en un diálogo exclusivo 0221.com.ar, hijo de Raúl Azconzábal, uno de los amigos íntimos del legendario director técnico.

Mi papá y Osvaldo eran del grupo de amigos que charlaban de fútbol y cada vez que volvía de Medellín hacia Junín por sus vacaciones. Se reunían en la quinta que Osvaldo tenía camino a la laguna de los Gómez y pintada de rojo y blanco”. El Vasco, 51 años, ex jugador y hoy técnico, vuelve la película de su familia atrás y reencuentra también al pibe que fue, acompañando a Raúl, su papá, que fue director técnico y amó la profesión pese a no vivir de ella. A horas de un Estudiantes vs Sarmiento de Junín, atiene a 0221.com.ar y se involucra con nostalgia en una historia donde aparece la emoción y la gratitud más allá de las ausencias.

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Eran las fiestas de 1981 y la ciudad de Junín, con sesenta mil habitantes, palpitaba la próxima temporada de primera división de AFA con dos representantes en la máxima categoría de AFA. Recién ascendido Sarmiento, desde la vieja Primera B, y con la sorpresa de Mariano Moreno, ganador del Regional, de la mano de Raúl Azconzábal (padre de Juan, ex jugador de Estudiantes y con un paso fugaz como entrenador del mismo club).

Sabe bien de la leyenda de Osvaldo, al que no conoció en persona, pero lleva la sensación como si lo hubiera encontrado. El Zubeldía de cara seria, el que estaba alejado de las luces de la prensa y hasta gozaba de poco reconocimiento en el Junín de aquel entonces, estaba convencido de su deseo. Lo charlaba en los últimos veranos que recibía a un grupo de juninenses de extrema confianza. Osvaldo siempre volvía para esas fechas con la alegría de ver a su madre Ursulina y a sus dos hermanos (Daniel y Lidia, ambos fallecidos) más todos los sobrinos.

Juan Manuel Azconzábal Estadio UNO
Juan Manuel Azconzábal en UNO.

Juan Manuel Azconzábal en UNO.

Trabajar para Sarmiento no era un deseo nomás. Ernesto Sabella —que presidía a los verdolagas— aseguraba contar con el “” de Osvaldo. El tema llegó a las páginas de la revista El Gráfico en su edición del 28 julio de 1981, número 3225, en una sección de chimentos con el título “Zubeldía vuelve a Junín”. “Lo quisimos traer este año y no pudo por los compromisos, incluso personales, que tenía con el presidente de Nacional de Medellín”. Otro rumor —no salió a la luz— era que Osvaldo ya no estaba tan a gusto con la dirigencia colombiana, disgustado porque sus jugadores, pese a rendir y ganar, “ hacían cola para cobrar”.

La noticia del 17 de enero de 1982 con el deceso de este popular Director Técnico a los 58 años de edad sacudirá al mundo deportivo, víctima de un infarto, mientras iba llenando una planilla en una agencia de carreras donde sacaba su cabeza de los problemas del fútbol. No andaba bien del corazón, y tenía problemas de presión. Ese duelo pronto dejó sin tantos homenajes en vida a uno de los profesionales que más hicieron para jerarquizar la dirección técnica, incluida la Selección argentina.

El Gráfico Zubeldía
El Gráfico, 1981. Sarmiento tenía el

El Gráfico, 1981. Sarmiento tenía el "sí" de Osvaldo Zubeldía.

“Cuando volvía a Argentina Iba a hacerse cargo del fútbol de Sarmiento y quería que mi viejo sea el entrenador”, afirma el Vasco. “Mirá si estaría adelantado Zubeldía que ya pensaba como manager, cuando esa función nadie la cumplía en Argentina. Cuando mi viejo me lo cuenta, fue un punto más para validar lo adelantado que fue”, agrega Juan. “Por supuesto, papá y mi tío eran admiradores de Zubeldía; eran hermanos gemelos y los dos habían jugado en Estudiantes (1957 y 1958) sin debutar en primera”.

No fueron muchos los juninenses que compartían la mesa con Osvaldo, con el mate y el asado en la quinta. Todos fueron entrenadores, futboleros reconocidos en aquella región bonaerense que brindó a forjó una generación de talento. Roberto Fij, acaso el DT más ganador de la Liga del Oeste; Miguel “Chacha” Villafañe, el mismo que había visto empezar a Passarella en la Primera C —jugando de 3 en Sarmiento—, Hugo Spadaro y Camilo Aguilar —de la galería de leyendas de Estudiantes, ambos juninenses—, y los Azconzábal. Rubén, que hacía periodismo y jugó en la B para Sarmiento, y Raúl Azconzábal, al que le había ofrecido la chance de acompañarlo en ese futuro que no llegó.

Sarmiento gemelos Azconzábal
Sarmiento, con los gemelos Azconzabal. Raúl, con la pelota.

Sarmiento, con los gemelos Azconzabal. Raúl, con la pelota.

Raúl llevó a dos clubes chicos al fútbol grande de los domingos en Argentina. Dos ráfagas gloriosas que arrancan con el campeonato en la Liga Deportiva del Oeste, siguen ganando en el Regional y terminan en el Torneo Nacional A. El primer hito de Raúl fue con Jorge Newbery de Junín, en 1974, y luego con Mariano Moreno de Junín, en 1982. Dos veces el país hablaba de esos milagros chacareros en los torneos de primera de AFA, que se organizaron desde 1967 a 1985.

Juan Manuel era un chico de ocho años cuando estaba junto a su papá, grabando en la retina cada detalle de la campaña histórica de Moreno. “Desde ese año ’82 en Junín me llaman Topeka”, que era una marca de ropa de jeans, ya que acompañaba al equipo de mi papá siempre con el mismo enterito”. Todo un anticipo de lo que vivirá más adelante, porque Juan entraba a los vestuarios y se sentaba en el banco. La lente de un fotógrafo capturó el instante en que Raúl lloraba y gritaba por la hazaña juninense. “Decí que para el Nacional se le fueron muchos y papá tuvo que renunciar a mitad de torneo”.

Los gemelos que pasaron de Sarmiento a Estudiantes

Raúl y Rubén, el 9 y el 8, fueron aprobados por Estudiantes en el lejano año ’57. “Mirá las vueltas de la vida, que el que me llevó a la prueba a mí, con quince años, era Juan Urruchúa, que había estado en la época que jugaron mi padre y mi tío”, agrega el Vasco.

Raúl y Juan Manuel Azconzábal
Raúl Azconzabal (primer plano) y Juan con el gorrito de lana.

Raúl Azconzabal (primer plano) y Juan con el gorrito de lana.

El primer año convencieron por su destreza, goles y la racha de victorias de una Cuarta que ganó su zona, sacándole tres puntos a Boca. Pero en el Hexagonal se agrandó Independiente, el campeón. Ese fin de año los Azconzábal jugaron una vez juntos en Reserva, ante Ferro, en Caballito, pero jugaron mucho más en Tercera durante 1958, el último año. “Por ser gemelos, un día hicieron una picardía en el Viejo Gasómetro”, se adentra el Vasco en una historieta de un domingo en que el Pincha visitó a San Lorenzo.

En esa época solo se permitía el cambio de arquero, pero en el entretiempo entró un gemelo y salió el otro, pasándose la camiseta con el mismo número. En un momento el rival que lo marcaba empezó a sospechar porque mi viejo o mi tío —no recuerdo quién entró de titular ese día— seguía corriendo más que en el primer tiempo. Al final el tipo se dio cuenta cuando vio que en la platea había otra persona igual al que estaba marcando. Lástima que se volvieron a Junín sin arreglar el primer contrato profesional. Con lo que salía el pase de papá Estudiantes le renovaba a cinco jugadores, y en la década del cincuenta no tenía representante y ni siquiera estaba mi abuelo acá para ayudarlo”.

Raúl —su papá— se despidió en mayo de 2021, y más reciente fue el adiós a Rubén, en mayo de 2024 Rubén. En los momentos vividos, las buenas fueron muchas, pese a las lágrimas que la vida derrama en el mismo vivir. “Fueron felices cuando llegué a jugar en Estudiantes”, dice Juan, que en otro mayo, del calendario 1995, encontró a la familia abrazada por el ascenso de Estudiantes. Juan Azconzábal fue titular, en lugar de Ricardo Rojas, la noche del 12 de mayo del triunfo sobre Gimnasia y Tiro de Salta por 1 a 0 que adjudicaría el primer puesto del Nacional B, torneo en el que el “crédito” de Junín estuvo en siete partidos, fogueándose por decisión de la dupla de Miguel Russo y Eduardo Manera.

Volviendo a aquel capítulo que el destino no quiso que se escribiera en la rica historia de Sarmiento, afirma con argumentos. “Osvaldo pensó en mi padre por la trayectoria que iba forjando en la región y porque papá fue jugador de Sarmiento, el club desde donde saltó a Estudiantes. Me lo comentó mi propio padre, que Zubeldía se volvía de Colombia y se dedicaba como manager, en todo lo que hace al club, la conformación del plantel, acompañando el trabajo de las divisiones inferiores que querían promover y alineado a la idea del técnico”.

Raúl Azconzabal
Raúl Azconzábal en escena con el niño Juan Manuel.

Raúl Azconzábal en escena con el niño Juan Manuel.

Muchos cuadernos escritos por el “Zorro” estuvieron en manos de Raúl, material invaluable que guardó en su casa, con las típicas “flechitas” que señalaban jugadas, tácticas y estrategias, acompañada de frases.

Zubeldía no fue posible para Sarmiento, camiseta que llegó a vestir en su juventud —antes de que lo descubrieran de Vélez, en una prueba hecha justamente en Junín. “En el ’45 jugó un nocturno en Pergamino”, afirma el historiador Italo Marone. “Osvaldo reforzó a Sarmiento siendo un pibe del BAP (Buenos Aires al Pacífico) y en la final le ganaron a Moreno”, saca de su alma y de sus carpetas el socio vitalicio de los verdolagas.

Junín, que es sinónimo de Zubeldía, recién en los últimos tiempos fue reconocido en su ciudad, gracias al rector de UNNOBA, que autorizó un mural con su figura, apuntó Nicolás Morente, docente universitario y autor de una de los libros biográficos. Estudiantes también impregna todos los días de su Estadio UNO desde finales de 2025 con un monumento en el paseo de Los Profesores. Cuando se fue Zubeldía, Mariano Moreno, el club que tuvo a Azconzábal como responsable del paso por la A, fundó su escuela de fútbol y en homenaje la bautizó con el nombre del maestro. De esa misma escuela salió Juan Manuel Azconzábal.

“Los títulos fueron consecuencia de las cuatro patas”

Consultado Juan Azconzábal sobre la actualidad de Estudiantes, con la firmeza que se le conocía marcando, lanzó una opinión sobre el club que es vigente campeón. “Conseguir el título fue la consecuencia de las buenas decisiones de las cuatro patas de la mesa del fútbol. Los dirigentes, decidiendo armar un plantel quizá con un costo elevado, tomando riesgos económicos, pero con jugadores de jerarquía. Los integrantes del cuerpo técnico, con Eduardo a la cabeza, transmitiendo siempre una certeza de lo que podía proponer el equipo, dándole confianza a los jugadores”.

En ningún momento se lo vio fuera de su eje. Ya la estadística es sumamente favorable para Eduardo en su carrera. Los jugadores, evidentemente con la jerarquía y el liderazgo que supieron transmitir tanto José, Guido, Ascacíbar, y Muslera, que con su llegada imagino fue muy importante para el vestuario. Ese despertar que hubo luego de quedar afuera de la Copa, y cuando llegó Rosario Central y todo lo que se generó, creo que tocó el orgullo. Y la última pata fue la gente. Desde que inició la Liguilla estaban todos encolumnados y volvió esa mística que lo destaca y lo diferencia de los demás”.

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