Cruzeiro volvió a consagrarse campeón del Campeonato Mineiro tras vencer a Atlético Mineiro en una final que terminó con un fuerte escándalo. Luego del pitazo final se desató una gresca entre jugadores de ambos equipos y el entrenador Eduardo Domínguez intentó intervenir para separar a sus futbolistas.
El clásico decisivo del fútbol de Minas Gerais tuvo un cierre completamente caótico. Apenas sonó el pitazo final, futbolistas de Cruzeiro y Mineiro protagonizaron una gresca generalizada en el campo de juego.
En medio del tumulto volaron golpes de puño, patadas voladoras y empujones entre jugadores de ambos planteles, en una escena que rápidamente escaló en tensión. La situación fue tan desbordada que debió intervenir la policía para intentar controlar el enfrentamiento.
Domínguez Batalla campal
Domínguez, entrenador de Atlético Mineiro, intentó controlar la situación en medio del caos para separar a sus futbolistas y transmitir algo de calma. Sin embargo, su reacción llegó cuando el conflicto ya estaba extendido y la violencia involucraba a gran parte de los jugadores de los dos equipos.
La bronca de Eduardo Domínguez por la final perdida
El ex DT de Estudiantes se mostró muy molesto con el rendimiento de su equipo y lanzó duras críticas hacia sus jugadores tras la final. Eduardo Domínguez fue contundente al analizar lo ocurrido y cuestionó la actitud del plantel en un partido decisivo: “No jugamos como si fuese una final. Ellos sí, se notó. Hay que dejar las palabras a un costado: precisamos hechos”.
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Eduardo Domínguez fue lapidario en la conferencia de prensa
El entrenador también reveló que ese mensaje ya había sido transmitido puertas adentro del vestuario y que no tenía inconvenientes en hacerlo público. “Lo hablé en el vestuario, entonces no tengo problema en decirlo. Hay que prepararse mejor, si no va a ser difícil”, señaló. Además, dejó una advertencia clara sobre el futuro del equipo: “Todos van a tener su lugar: o lo cuidás o juega otro. El que no corre no va a jugar”.