El exboxeador Jorge Roña Castro murió este miércoles a los 59 años y dejó un legado marcado por su personalidad, sus históricas peleas y una particular admiración por Carlos Bilardo y la escuela de Estudiantes. Una conexión que tuvo su máxima expresión en la noche más importante de su carrera.
A lo largo de su vida, Castro reconoció en numerosas oportunidades su admiración por Bilardo y por la filosofía futbolística que caracterizó históricamente a Estudiantes. El detalle táctico, la picardía, la inteligencia para aprovechar los errores del rival y las famosas "mañas" para sacar ventaja eran aspectos con los que el boxeador se sentía identificado.
Esa forma de entender la competencia quedó reflejada en una de las victorias más recordadas de la historia del boxeo argentino. El 10 de diciembre de 1994, el Roña defendió su título mundial de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) frente al estadounidense John David Jackson, en México.
La pelea parecía completamente perdida para el argentino. Castro había recibido un castigo brutal, tenía ambos ojos prácticamente cerrados por la inflamación, el rostro ensangrentado y estaba muy por detrás en las tarjetas de los jueces. Sin embargo, cuando todo indicaba que terminaría derrotado, apareció una maniobra que bien podría haber llevado la firma de Bilardo.
La histórica avivada del Roña Castro que recordó a la escuela de Estudiantes y Bilardo
En el noveno asalto, Castro protagonizó una acción que terminaría convirtiéndose en una de las imágenes más emblemáticas de su carrera. Acorralado contra las cuerdas y visiblemente castigado, simuló estar completamente desestabilizado para provocar que Jackson se confiara.
El estadounidense interpretó que su rival estaba al borde del nocaut y avanzó con la guardia baja para intentar terminar el combate. Fue entonces cuando el argentino encontró el momento exacto para sorprenderlo con un zurdazo demoledor que lo mandó a la lona y cambió definitivamente la historia de la pelea.
Aquel golpe fue bautizado como "la otra Mano de Dios", en referencia a la histórica jugada de Diego Maradona frente a Inglaterra en el Mundial de México 1986. La victoria por nocaut técnico quedó grabada como una de las remontadas más impresionantes del boxeo mundial.
Tiempo después, el propio Castro explicó cómo había preparado aquella maniobra que le permitió dar vuelta una pelea que parecía imposible de ganar. “Me vino a buscar muy confiado, yo me fui contra las cuerdas y le simulé estar sentido. Y cuando pude le metí una izquierda que por suerte terminó con la pelea a mi favor”, decía por aquel entonces el boxeador argentino.
La secuencia reflejó aquella picardía competitiva que el Roña tanto admiraba de Bilardo y de la escuela de Estudiantes. Lejos de resignarse ante la adversidad, encontró una oportunidad en el exceso de confianza de su rival y la aprovechó para conseguir una victoria histórica.