Una imagen de 2015 volvió a circular tras la consagración de Estudiantes en el Trofeo de Campeones: EduardoDomínguezy LucasAlario pasaron de enfrentarse como rivales a festejar juntos un título decisivo, con el delantero como figura inesperada en la final ante Platense.
La consagración del Pincha en el Trofeo de Campeones dejó múltiples postales emotivas, pero una de las más llamativas fue la banca de Domínguez a Alario y luego el recuerdo desde un lugar completamente distinto al de una década atrás. El entrenador confió en el delantero en un momento límite y la respuesta fue inmediata y determinante.
El León perdía 1 a 0 ante el Calamar en la final y el desarrollo del partido no encontraba soluciones claras. En ese contexto, Domínguez decidió enviar a la cancha al Pipa en los minutos finales, pese a que el atacante arrastraba un 2025 irregular y sin el protagonismo esperado desde su llegada.
La apuesta del Barba tuvo premio en tiempo récord. En poco más de 10 minutos, Alario marcó dos goles que cambiaron la historia del partido y sellaron el triunfo por 2 a 1 para el Pincharrata, que volvió a levantar un trofeo y cerró el año con una nueva vuelta olímpica.
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Eduardo Domínguez marcando a Lucas Alario, en 2015
El doblete de Lucas Alario y una decisión clave
El aporte del delantero fue decisivo no solo por los goles, sino también por el impacto anímico en un equipo que parecía golpeado. Con su jerarquía y experiencia, el Pipa aprovechó las chances que tuvo y se transformó en el héroe inesperado de la final.
Tras el partido, en las redes sociales volvió a viralizarse una foto de 2015 en la que Domínguez, entonces defensor de Huracán, corre a Alario durante un cruce ante Colón. Diez años después, el destino los unió del mismo lado, celebrando juntos un título que quedará marcado por la confianza del DT y la eficacia del goleador.