Unas 40 canchas fueron demolidas y actualmente la Asociación Platense de Bochas tiene sólo diez clubes
Un sueño de reactivación en La Plata
Néstor Esquiaga se puso al hombro la reapertura de la cancha de Dardo Rocha, club de la calle 5 bis entre 519 y 520: "Iba a practicar solo y le hablé al presidente para empezar a organizar partidos y se armó el equipo". En su caso, venía de dejar Villa San Carlos, que cortó la diversión de los pocos amantes del juego para edificar una moderna confitería.
"En La Plata jugaron muchos hijos de bochófilos, pero en los clubes no hubo renovación y no se le dio el valor que tiene en el interior", afirma Luis Le Moal, presidente del Club Almagro. El ejemplo contrapuesto es el de la Asociación Magdalena - Punta Indio, que cuenta con 70 jugadores entre caballeros y damas. Las seis canchas magdalenenses y las dos veroniquenses están activas, y la del Complejo Pipinas reactivándose.
Muchos tomaban un sector del club como el quincho de su casa y eso la dirigencia no lo toleró Muchos tomaban un sector del club como el quincho de su casa y eso la dirigencia no lo toleró
"Todos buscan agregar algo en las instituciones para que reditué, me parece que pasó en La Plata y en Mar del Plata dos ciudades donde es una lástima que hayan sacado canchas muy lindas", señaló Carlos Casagrande.
El mal lleva unas cuatro generaciones de bochófilos. "Me daba cuenta al visitar a los clubes, ya entrando al buffet, que no había futuro, no veías juventud", se sinceró Enzo Fiorentino a los 72 años presidiendo el Club Comunidad Rural, dirigente que reconoce que "levantaron" la disciplina a pesar de que él fue jugador federado de Capital Chica, otro de los clubes de Los Hornos que continúan y con una superficie sintética de las mejores del circuito.
Bochas Capital Chica
Capital Chica, una de las canchas en la que la actividad sigue latiendo
El nuevo presidente de la Asociación Platense, Gustavo Alberto Marchi, legendario jugador de la Sociedad de Fomento Gorina, no se deja vencer por la melancolía, aunque recuerda: "El día que levantaron la cancha de Deportivo sentí que me pegaban un tiro en el corazón, tuve la sensación que mataban a las bochas".
Recientemente, la familia bochófila vivió otros mazazos en lugares donde si bien no existía competencia oficial, paraban "a socializar". En un tiempo no muy lejano las pizarras y las adyacencias de la cancha tenían mucho público en los parques San Martín, Castelli y Alberti. Sin embargo, la política pública actual se definió por la recuperación de esos sitios donde se practicaba el deporte de alpargatas. "Porque ya no iba nadie", reconocieron de uno y otro lado del mostrador tras la consulta de 0221.com.ar.
Parque Castelli sin cancha de bochas
El sector de Parque Castelli donde estaba la cancha de bochas hoy luce como espacio recuperado
Ignacio Amiconi | AGLP
¿Puede reflotar la actividad en La Plata?
Sin embargo, hoy se valora una leve mejoría, gracias al puñado de dirigentes que actuó a tiempo. Jorge Sañisky, presidente del Club Estrada y jugador que representa al club, retruca el supuesto ocaso: "Hace siete años quedaban diez jugadores en la Asociación y en dos años ya somos 121".
La decena de clubes platenses activos son Abuelos Club (60 entre 20 y 21); Romerense (517 e/ 170 y 171), Gorina (485 y 136), Capital Chica (66 e/ 156 y 157), Alumni (148 e/ 66 y 67), 19 de Noviembre (151 e/ 59 y 60), Estrada (115 entre 65 y 66), Corazones Unidos (4 entre 522 y 523), Las Banderitas (450 y 157, City Bell) y Circunvalación (8 entre 77 y 78). Etros dos, Ateneo Popular (39 e/115 y 116) y Dardo Rocha (5 bis e/ 519 y 520), están en la competencia de las ciudades vecinas.
El relevamiento realizado por 0221.com.ar constató que el problema se extiende a la región. En Berisso el cierre de las canchas solo dejó en pie a la de Alianza Juvenil, y aún está la del club Villa Zula, pero clausurada. "Dejamos de jugar en pandemia y la sacaron", contó Néstor Fernández, quien fue presidente de Villa San Carlos, club que decidió proveer con la ropa a sus equipistas pero a que el cambio de hábitos (ahora existe una confitería) obligó a jugar en Ensenada.
Cancha de Bochas Club Estrada
Uno de los últimos duelos de este año en el Club Estrada
En la capital del inmigrante también se dio un problemático adiós a las canchas de Almafuerte, Comoati, Villa Banco Constructor, La Estancia y el Centro de Residentes Santiagueños. La experiencia en Ensenada mejora con la llama del juego encendido en Pettirossi, La Curva, Estrella Olímpica y Círculo Cultural Punta Lara y Deportivo Punta Lara.
La raíz del problema está presente en la memoria de quienes sabían que la chance de crecer estuvo en los años '80, cuando se dilapidó la casa donde estuvo la sede propia de la Asociación, en 1 entre 71 y 72. Las cosas pasaron a una oficina del Club Deportivo La Plata, hasta que inundación de por medio terminaron en la calle: libros de socios, fichas de torneos, trofeos y hasta algún juego de bochas.
Cambio de mentalidad: sumar a los pibes
"Hasta que la juventud no asome, siempre vamos a ser menos", advierte Oscar “Cacho” Sanassi, quien presidió la Asociación local e 2003 a 2017 y juega desde los 13 años. A su lado, Marchi se entusiasma: "Tengo fe de que vamos a tener un resurgimiento". Y coinciden que "cualquier pibe cuando viene a una cancha y siente el ruido del bochazo… se emociona". Lo cierto es que el recambio no existió a su debido tiempo y no se formaron generaciones de jugadores.
Cualquier pibe cuando viene a una cancha y siente el ruido del bochazo… se emociona Cualquier pibe cuando viene a una cancha y siente el ruido del bochazo… se emociona
Meter a los pibes y a las damas fueron asuntos vedados casi durante medio siglo. El cambio está en marcha y el mejor ejemplo es la familia de Osvaldo Mangudo y Natalia Añaños, con tres hijos y el más chico, Mateo, talento de Circunvalación.
"Mirá si no le iban a gustar las bochas si seguí tirando bochazos hasta los ocho meses del embarazo, y cuando Mateo nació (22 de enero de 2011) a los dos días me fui a jugar un zonal a Verónica. Los jueces me dieron permiso para darle el pecho porque lloraba afuera, y seguí jugando… tenía dos días Mateo". El pichón de la primera división empezó a escuchar los sonidos de los bochazos en brazos de su papá Osvaldo Mangudo, quien practica desde su crianza en Bolívar donde, en pueblo chico, las bochas son una religión.
Bochas Bochófilos Club Circunvalación
La familia de Osvaldo Mangudo y Natalia Añaños apasionada por las bochas en el Club Circunvalación
Nicolás Guillones
En Circunvalación también se sumó a jugar el actual presidente Héctor Aquino, que apoya a este deporte y becó al pibe Pipo Mangudo. La cancha fue pintada el mes pasado en ocasión del Provincial de mujeres.
El próximo torneo oficial de la Asociación llevará el nombre de Cacho Sanassi, quien a los 63 reviste un historial ganador en distintos equipos: Capital Chica, Gimnasia y Everton.
Mateo bochófilo del Club Circunvalación
Mateo Mangudo, talento bochófilo que asegura la renovación en el Club Circunvalación
Nicolás Guillones | AGLP
Las grandes canchas de bochas desaparecidas
Historia pura fueron Everton (14 entre 63 y 64) —entidad cofundadora de la Asociación—, y Gimnasia y Esgrima La Plata, en Avenida Centenario y 118, que animó grandes tardes y noches en un sector del predio cercano a un codo de la actual cabecera Centenario.
Este mundo bochófilo se terminó cuando se empezó la edificación con gradas de hormigón y porque la dirigencia no les dio atención y los jugadores ponían de su bolsillo para cuidar y sostenerlo. "En Gimnasia teníamos dos canchas hermosas, jugué y el club nos daba la ropa, pero nosotros éramos un gasto para Gimnasia", asegura Sanassi.
Cuando Everton celebró su centenario en abril de 2005 se terminó todo, ya que a las instalaciones de calle 14 entre 63 y 64 solo iba un minúsculo grupo. Había quedado una de las dos canchas originales, hasta que la Comisión Directiva probó un cambio. "Ya no teníamos jugadores genuinos, sino que se la prestábamos a la Asociación de Bochas, pero no venían. Le metimos más de cien chicas de gimnasia artística y valió la pena", opinó Gonzalo Uranga, el actual vicepresidente del Decano, que aquel año inauguró su predio deportivo en barrio Aeropuerto. Cuentan que allá quedó el rodillo con que se alisaba la cancha de bochas, y que el cartel luminoso está al resguardo en SF Gorina con la chapita que identifica una romántica donación en 1955, de Juan Suriano, socio de Everton.
Cancha de bochas Plaza Perón (4)
Los rodillos con los que se apisonan las canchas de bochas, una actividad que amenaza con apagarse en La Plata
Nicolás Guillones | AGLP
El colmo es que tampoco está el Club El Bochín, que nació exclusivamente para esta práctica. Sus paredes de 19 entre 55 y 56 ni siquiera respiraN más la vida de una entidad de bien público. Desapareció.
El relevamiento de 0221.com.ar situó 35 de instituciones que perdieron el escenario. Además de los ya nombrados, dejaron de jugar al deporte de la alpargata: Villa Elvira (120 y 75), Centro Molisano (120 e/ 79 y 80), Gutenberg (65 e/ 3 y 4), Almagro (80 e/ 121 y 122), Aconcagua (69 e/ 4 y 5), Instituto(66 e/ 117 y 118), Victoria (Diagonal 73 y 120), Meridiano V (67 e/ 16 y 17), Reconquista (40 e/ 15 y 16), Unión Vecinal (9 e/ 69 y 70), Villa Lenci (22 y 76), Chacarita Platense (30 e/ 73 y 74), Platense (21 e/ 51 y 53), Tranviarios Automotor (50 e/ 21 y 22), Brandsen (60 e/ 23 y 24), Centro Vasco (14 y 58), Uriburu (23 e/ 40 y 41), Progresista (35 e/ 18 y 19), Belgrano (33 e/ 12 y 13), Juventud (35 e/ 1 y 2), Sud América (528 e/ 4 y 5), José Hernández (131 e/ 510 y 511), El Cruce (522 e/ 14 y 15), San Martín de Los Hornos (58 y 145), Centro Fomento Los Hornos (137 e/ 61 y 62), Atlético City Bell (Cantilo y 6), Banco Provincia (476 entre 20 y 21), Unidos de Olmos (43 e/ 183 y 184), Abastense Argentino (520 y 208) y Deportivo Villa Elisa (Centenario y calle 48).
"Hubo muchos sinvergüenzas, nosotros en un momento fuimos la asociación más grande de Argentina, 50 clubes llegó a haber y hoy somos 10, pero van a seguir afiliándose", apuntó Marchi. "Ahora los viejos somos nosotros —agregó—, pero la verdad es que cuando era chico solo podía entrar a jugar mientras no estuvieran los mayores presentes".
Club Circunvalación bochas Mangudo (5)
El Club Circunvalación, uno de los clubes que perduran con una buena cancha de bochas
Nicolás Guillones | AGLP
"Pasa que nadie hizo nada en los clubes para que los pibes que hacían otros deportes se acerquen a una escuelita de bochas", suma Esquiaga. Y en la caída, como un efecto dominó, hubo casos en los que el aficionado pasó de una institución a la plaza más cercana, y ahora, en esos casos, "los que gustaban se quedaron sin su cancha y sin un club que los cobije".
"La gente iba a jugar a las bochas, a las cartas y a tomarse el vermouth", dice como si fuera un grito en el desierto Francisco “Kiko” Paterno, en su libro Clubes de mi ciudad. "¡Bochas a las plazas! ¿Por qué no están dentro de los clubes? Los días de lluvia o mucho frío, o en un verano agobiante, esas personas que promedian de 70 a 85 años deben dejar de jugar. Pensemos, solamente pensemos… todos vamos a llegar a tener muchos años y muchos van a extraña a las bochas o el tejo y dirán que nos los cuidamos en su momento", lamenta.
El viejo interplazas de bochas
La ciudad ya es testigo muda de los torneos de bochas interplazas, una docena de espacios deshabitados, que quedaron por el momento con su canchita alambrada y la parrilla, con mesas y bancos. Idea surgida de una política de la Dirección de Deportes municipal en la vuelta de la democracia, para sociabilizar.
Un "clásico" era el Parque Castelli, sobre 26 y 68; el Parque San Martín, en 50 y 26, el Parque Alberti de 35 y 37. Esos encuentros diarios de amigos que hablaban el mismo idioma: "arrime", "pera", "baqueta", "chanta". Claro que también hubo malvivientes que aprovecharon esos lugares en horarios nocturnos para otros fines.
En el presente, quedan las canchas de Plaza Matheu de 1 y 66, y de Plaza Perón (ex Brandsen) de 25 y 60, donde el 6 de enero de 1993 se constituyó el Centro Recreativo con ex bochófilos que eran del Club Brandsen. Pero esas canchas no tienen torneos, ni jugadores que la busquen para aprovecharlas. Al igual que clubes como Capital Chica, está la cancha pero sin jugadores.
Cancha de bochas Plaza Perón (2)
Tapada por las hojas, la cancha de bochas sobrevive sin jugadores en la Plaza Perón de 25 y 60
Nicolás Guillones | AGLP
Dolor de cabeza le daría pensar en esto a un par de representantes que fueron campeones mundiales, como el recordado Heriberto Chiabolini, consagrado en 1953 en Montevideo en las tres categorías: individual, pareja y trío.
En las plazas Matheu y Perón, así como el Club Capital Chica, están las canchas pero faltan los jugadores
Aún hay figuras vivientes, como el múltiple campeón Hugo Córdoba, quien el 8 de julio cumplió 88 años y a quien el año pasado le hicieron un homenaje en uno de los dos Provinciales paralelos que organizó La Plata. Otro crack que tuviera su homenaje antes de su partida física fue “Pichón” Saporiti.
"Cuando era joven, ya a las seis de la tarde el pizarrón estaba lleno de anotados para poder practicar bochas", dice Le Moal. "Era hermoso ver 45 clubes que jugaban a las bochas en La Plata solamente", agrega Esquiaga, de 62 años, quien se envalentonó con el llamado de gente de Trentino, los italianos de 18 entre 37 y 38, donde una cancha antigua de conchilla podría ser futura escuelita de bochas.
Plaza Matheu cancha de bochas (1)
La zona de Plaza Matheu donde está la cancha de bochas y el centro de jubilados
Nicolás Guillones | AGLP
Los sobrevivientes de las bochas
La reactivación está en mente de la Asociación, que tras volver a regularizar la situación con la Federación Provincial y la Confederación Argentina, volvió a las competencias oficiales. Ahora, piensa en proyectos, como los que anticipó la dirigencia. Uno, con la Dirección General de Escuelas bonaerense, y otro con el Servicio Penitenciario Bonaerense.
"Vengan… vengan", anda con el corazón abierto Gustavo Marchi, que ve posibilidades como la de Pipo Mangudo. El pibe Mateo sonríe porque juega y está rodeado de los padres. "Me gusta mucho venir a Circunvalación y en la ciudad también está buena la cancha de Estrada".
Entendidos o no en la materia, con bochas de madera (pesadas, como supo haber) o de plástico (como ahora, más livianas), con lisas y rayadas o en colores; con cancha de tierra, de arcilla —con las lomitas en los bordes laterales— o en sintético; con el chico y el punzón, las bochas están aquí, en un presente que es un canto a la resistencia. La Plata fue emblema, pero el honor se quedó en las ciudades chicas. Antes, se jugaba en el Servicio Militar y en las concentraciones de los planteles futbolísticos llenos de estrellas.
Club Circunvalación bochas Mangudo (4)
Nicolás Guillones | AGLP
"Antes había ascenso y descenso, hoy no, ahora hay segunda, tercera y no tenemos primera. Tampoco formamos escuelas y no se preocuparon por llevar chicos. Todos decían 'hay que traer', sí, pero nadie se mueve", se oye resignado a Esquiaga, sin poder creer cómo se tergiversaron las cosas y se esfumó la esencia de "los clubes que se hicieron con el esfuerzo de la gente, con su mano de obra y el aporte de los socios".
"Pero muchos jugadores de bochas decían '¿qué te da el club?'... ¿!Cómo que te da!? Un techo, una cancha… y no te haces socio? Es el deporte más barato que hay; solo tenés que comprar las alpargatas", refunfuña.
Bochas Villa San Carlos
El tercer tiempo también en la bochas, en la extinta cancha de Villa San Carlos
"¿Cómo que no se quedan a comer?", se oye en el club en una atmósfera inconfundible de sueños. Ese cable a tierra de las bochas tiene algo muy lindo y es el tercer tiempo, porque si algo importa en la vida es cultivar la amistad.
"No pasa por la competencia, no es un trabajo, esto es amateur, más de contención", dice Marchi, el presidente de la Asociación que ya imagina la comida donde se charla sobre el partido. Y con "el ida y vuelta", como dicen en la jerga, para ver qué institución le hace la mejor comida al visitante. Tampoco se quiere perder eso. Ojala que los próximos 12 de octubre, que es el día del bochófilo desde 1943, el presente tenga alguna razón más para soñar para los sobrevivientes de este deporte.