María de la Paz "Chuchi" Corbalán, de 26 años, se convirtió en una de las grandes figuras del vóley argentino tras su llegada a La Plata en 2015. Con Banco Provincia demostró su talento y más tarde, en Boca Juniors, alcanzó la gloria con múltiples títulos.
Sin embargo, en noviembre de 2023, su carrera se detuvo abruptamente al ser diagnosticada con un cavernoma, una malformación vascular en el cerebro que la obligó a someterse a una cirugía.
Nacida en Tucumán, Corbalán se trasladó a nuestra ciudad con tan solo 17 años para unirse a Banco Provincia, donde rápidamente se destacó. Su potencia y habilidad le valieron un lugar en las selecciones juveniles y, en 2017, el pase a Boca. Con el Xeneize ganó la Liga Argentina en 2018, 2019 y dos oportunidades más, consolidándose como una de las jugadoras más importantes del país. También tuvo un paso por el vóley europeo, jugando en España y Portugal.
El diagnóstico inesperado
A fines del año pasado, Corbalán comenzó a experimentar intensos dolores de cabeza. "Me duró tres semanas y vi a tres neurólogos, todos me dijeron que eran síntomas de migraña", contó en diálogo con Página 12. La molestia se volvió insoportable y afectaba su vida diaria: "No podía mirar el celular, me dormía y me despertaba con dolor".
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El paso de Chuchi Corbalán por La Plata y luego Boca le valió su participación en las selecciones juveniles de vóley
Pese a que le recomendaron una resonancia, la postergó debido a su participación en las finales contra Gimnasia y Esgrima La Plata. Sin embargo, al empeorar los síntomas, se realizó una angioresonancia que reveló la presencia del cavernoma. "Me dijeron que lo tenía desde que nací y que lo malo que podía pasar era que sangrara y me agarraran convulsiones", relató.
Una cirugía para seguir adelante
La confirmación de que el cavernoma estaba sangrando fue determinante. En el Instituto Fleni le aconsejaron operarse de inmediato. "Nunca fui consciente de lo que significaba la operación, solo quería volver a jugar", reconoció. La cirugía salió bien y le extrajeron la malformación completa. "Estuve un día en terapia intensiva y otro en habitación común, hasta que me fui a casa".
La recuperación inicial fue dura. Corbalán sufrió mareos, vómitos y dificultades para moverse. "Me tenían que ayudar a caminar, se me caía la comida de la boca. Fue ahí cuando me pregunté si realmente valía la pena lo que hice por el vóley", confesó.
Un futuro con el vóley en duda
Tras la operación, la jugadora comenzó un proceso de rehabilitación. Aunque aún no puede hacer actividad física, acompaña al equipo de Boca en los entrenamientos y planea su regreso progresivo. "El 6 de marzo tengo control médico y, si todo va bien, podré empezar con ejercicios leves", explicó. En junio se realizará una resonancia para determinar si puede volver a jugar profesionalmente.
La experiencia la llevó a cuestionarse su carrera. "Pensé en no jugar más y tener una vida normal, con vacaciones y cerca de mi familia", admitió. Sin embargo, su mentalidad comenzó a cambiar: "Hoy no estoy desesperada por volver, pero de a poco me estoy ordenando. Cuando pise la cancha de nuevo, seguramente sentiré que todo valió la pena".