martes 24 de marzo de 2026

Torneo Apertura: Saborido, Zapiola y Barros Schelotto, la historia de los tres campeones de La Plata

Dos de los futbolistas nacieron en La Plata y el tercero viajaba desde Magdalena para jugar en las inferiores Pincha. Hoy son campeones de la Torneo Apertura.

Las raíces de tres de los flamantes campeones del Torneo Apertura están en nuestra región, y sus historias están coloreadas de valores y entusiasmo, junto a sus familiares que los acompañaron desde los primeros partidos en clubes de barrio. Tres “platenses” que se unieron a este Platense de Vicente López, en 2024, y hoy disfrutan de un campeonato de Primera división después de un domingo que, en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero, dejó una de las verdades en la vida: nada se consigue sin la unidad de un grupo humano.

Juan Ignacio Saborido (titular), Franco Zapiola (héroe de la semifinal, que ayer volvió a ingresar) y Bautista Barros Schelotto (permaneció en el banco) en una crónica que repasa el camino, el hogar, la escuela y la pelota; torneos amateurs y el salto a un plantel profesional. Los tres con padres que fueron jugadores.

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Juan Ignacio Saborido

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Juan Saborido en las inferiores de Estudiantes de La Plata

Juan Saborido en las inferiores de Estudiantes de La Plata

Juan Ignacio Saborido nació el 25 de abril de 1998, de Villa Elvira, zona de crianza con sus padres Gonzalo y Marcela y tres hermanos con las mismas iniciales: Justina, Josefina y Jano.

Por convicción personal intentó su revancha después que en junio de 2019 se quedara sin firmar el contrato profesional en Estudiantes de La Plata, la institución que lo tuvo desde el primer al último día de su categoría. De repente, un viernes quedó libre, ese fin de semana se dio un ascenso de Villa San Carlos a la B y el lunes ya lo llamaba un directivo. En Berisso encontró un par de referentes, Lucas Licht y Federico Szlezak, parte de una defensa que lo tuvo tres años de titular hasta su transferencia a Paraguay, para el General Caballero donde jugó Copa Sudamericana. En enero de 2024 arribó a Platense.

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En Villa Montoro, primer torneo infantil en la Liga Amateur: Juan Saborido y su padre Gonzalo

En Villa Montoro, primer torneo infantil en la Liga Amateur: Juan Saborido y su padre Gonzalo

Los Saborido son de la zona sur de La Plata, de una vieja casa de la calle 119 entre 81 y 82, barrio Jardín, el lugar de pertenencia donde vive el abuelo del campeón, José María Saborido, confeso hincha de Chacarita (hoy con 75 años) que ya puede decir que gozó con los primeros títulos de la historia: aquel Chaca de 1969, ganador del Metropolitano en final ante River, y este Torneo Apertura 2025 con el nieto en Platense.

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Saborido festeja el gol que le dio el campeonato a Platense

Saborido festeja el gol que le dio el campeonato a Platense

No existe una emoción tan grande como la de Gonzalo —padre del lateral derecho Juani—, que humedecido por el llanto entró al césped. Como en una procesión arrancó en auto el sábado a la noche, con sus hermanos varones Leonardo, Diego y Emiliano, “todos futboleros y criticones”, aunque la confianza era total, le contó a 0221.com.ar. “Esta película la vengo viviendo desde el 2000 cuando empezó a picar una pelotita. Estuve más ansioso en los play off que pasaron que en la previa de esta final… A todos fui con el pensamiento de ‘éste es el último`’, y la sorpresa es que el último era este, donde coronamos”, expresó el hombre de 46 años, un goleador bautizado “El Pájaro”, que aún juega en el senior de Villa Montoro, el club de la Liga Amateur Platense donde empezó a jugar el actual 25 de Platense.

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Juan junto a Lucas Licht en Villa San Carlos

Juan junto a Lucas Licht en Villa San Carlos

La formación en Estudiantes tiene nombres. “Omar Rulli, que vivía en nuestro barrio, llevó a mi hijo, como también lo había hecho conmigo. En el Pincha tuvo a su primer técnico Diego Bottegal, en tiempos que coordinaba infantiles Carlos Bottegal.

“Juani creció en los brazos de los hinchas de los clubes donde me tocó jugar”, definió emocionado Gonzalo, que también jugó en AFA para Central Ballester (Primera D) y Berazategui (en la C y la B). Recuerda que “cuando Juani nació empecé trabajar en el Servicio Penitenciario Bonaerense y paralelamente pude desarrollarme con el fútbol”, y evoca una final en el Estadio Ciudad de La Plata, en 2004 ante el recién nacido La Plata FC.

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Juan y su papá, disfrutando del campeonato con Platense

Juan y su papá, disfrutando del campeonato con Platense

El fútbol era la obsesión de Juani, pero no falló en los estudios donde hasta cuarto año del Normal 3 tuvo como preceptor a un histórico relator de fútbol, Daniel Dalto. “En quinto y sexto lo ubicamos en el turno tarde cuando había cambiado el horario de entrenamiento en Estudiantes; es una satisfacción que me dio la escuela, de conocer a deportistas que han podido trascender como de otros que han quedado en el olvido”, contó la “Etiqueta del Gol” a sus 63 años.

Franco Zapiola Yamartino

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Franco Zapiola junto a su padre, en las inferiores de Estudiantes de La Plata

Franco Zapiola junto a su padre, en las inferiores de Estudiantes de La Plata

Franco Zapiola Yamartino nació el 19 de febrero de 2001 en Magdalena. Se colgó la tercera medalla dorada en el fútbol profesional desde que en 2022 asomó al primer equipo de Estudiantes de la mano del DT Ricardo Zielinski. Ya había levantado la Copa Argentina 2023 y la Copa de la Liga 2024, en el mismo escenario santiagueño donde “Orejita” celebró a lo grande este domingo 1 de junio.

Los hinchas memoriosos supieron ver un estilo parecido al de su padre Héctor Edgardo Zapiola, de una categoría ’72, zurdo creativo que había sido campeón en Reserva y luego no tuvo chances, y a pesar de ello, integró un seleccionado Sub 20 en el Sudamericano Juventudes de América, clasificando al Mundial de Portugal —también lo hizo con otro pincha, Claudio París.

Las ganas desbordantes de Franco por la pelota arrancan en el pueblo natal, en la Escuela de Villa Garibaldi, y a partir de los 6 años empezó a viajar a La Plata por partidos de la Liga Sur de Fútbol Infantil (LISFI), para AMFAB, iniciales de la Asociación Magdalenense de Fútbol de los Barrios. Ya entonces lo dirigía su papá, quien en 2009 organizó las categorías infantiles del Sport, el club más prestigioso en la ciudad Magdalena. Recuerdan la fascinación por tratar de meter goles olímpicos, en tiempos que la pelota era pesada y se las ingeniaba para llegar al arco pese a que otros de mayor robustez física no podían y veían la capacidad natural de Franquito.

En 2010 gustó en una prueba en Estudiantes y comenzó un largo camino, tal como en su momento lo hicieron otros chicos de la vecina ciudad: Guido Carrillo, Matías Pellegrini, Francisco Apaolaza y Emiliano Osuna.

Motorizando los sueños, y atenta a cada día de viaje y colegio, su madre Nancy Yamartino, que también supo de sacrificios de su ex marido, cuando el fútbol lo llevó por Grecia y Honduras, Cipolletti, Sarmiento, Cambaceres, y en 1996 hasta intentó quedar en Gimnasia cuando el DT Carlos Griguol buscaba reemplazante para Albornoz y sin poder invertir dinero tuvo una iniciativa increíble para jugadores libres “para ver si por ahí se le escapó alguno a otro club”.

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Zapiola, campeón también en el Madres de Ciudades de Santiago del Estero en 2024

Zapiola, campeón también en el Madres de Ciudades de Santiago del Estero en 2024

Finalmente “Zapio” no quedó y se retiró en 1999 campeón en Liga Amateur con el Sport, junto a su mejor amigo Marcelo Borja, a quien Franco lo llama “tío”, por más que sea una amistad la que une a ambas familias.

Los intentos por destacarse empezaron con el abuelo Hugo Zapiola, quien jugó en Sport, la pasión que siente, junto a la pesca, esta estrella consagrada de nuestro país. Cuando puede, “está como uno más en la tribuna siguiendo al equipo”, dice un asiduo concurrente al campeonato de la Liga Costera del Río de La Plata.

Bautista Barros Schelotto

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Bautista Barros Schelotto festejando en un clásico

Bautista Barros Schelotto festejando en un clásico

Bautista Barros Schelotto nació el 13 de enero de 2000 en La Plata. La pasión es un halo que lo envolvió desde la casa de Gorina, donde disfrutó de dos hermanos varones, mamá y un jefe de familia Hugo Pablo Barros Schelotto, toda una eminencia en medicina y en trasplantes en la especialidad hepato pancréatica.

“Bauti” también mamó desde chico que dos tíos suyos sean futbolistas famosos, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto. Y embalado por más tíos, abuelos y primos a los 6 años de edad fichó para Gimnasia. Muy inteligente, se desatendió de las presiones cuando le contestaba a quienes lo compararon, con toda espontaneidad: “Yo soy Bautista Barros”. Los primeros partidos los jugó en LISFI, en una categoría que festejó en tres temporadas. Competía junto a Tomás Cataldi, primo, hijo de Carolina Barros Schelotto.

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En las inferiores de Gimnasia, Bautista encarando y gambeteando

En las inferiores de Gimnasia, Bautista encarando y gambeteando

El mismísimo Guille dijo sobre Bautista a 0221.com.ar: “Más allá del afecto familiar, nos encanta que siga una tradición en el fútbol, que en realidad empezó con el abuelo”. Se refería a Hugo Barros Schelotto, socio de Gimnasia al minuto de nacer en 1944 (lo anotó su padrino, que era partero), vínculo que este recordado socio tripero fortaleció al recibirse de médico y entrar al club en 1980 como deportólogo y dirigente, asumiendo inesperadamente la presidencia el 5 de octubre de 1983 —solo por un par de meses. El mismo abuelo que en los últimos días de vida vio a Bautista en el más alto nivel del fútbol, la noche del debut en el estadio de Temperley por la Copa Argentina, en una goleada de los Triperos sobre Dock Sud 5 a 0, el 24 de marzo de 2019.

Como a tantos pibes, un día le tocó dejar el club formativo y las negociaciones lo llevaron del “Lobo” al “Aguila” de Fénix, en Primera B, hasta que regresó a Gimnasia para tener presencias en 2023 de la mano de Sebastián “Chirola” Romero, en la época del “vamos los pibes”. Desde febrero de 2024 es “Calamar”, esa camiseta marrón que curiosamente fue la primera a la que se enfrentaron sus tíos, cuando les tocó jugar juntos en Primera por primera vez, en aquella lejana tarde en el Bosque del domingo 29 de noviembre de 1992. Exactamente 33 años más tarde Bautista Barros Schelotto salió campeón con Platense.

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Bautista Barros Schelotto logró gritar campeón con Platense

Bautista Barros Schelotto logró gritar campeón con Platense

“Fue siempre extremadamente respetuoso y humilde, y uno se pone contento”, reflexionaba anoche Alberto Banfi, uno de los DT que lo alentaba en cancha de siete. Esa niñez futbolera que también gozó su padre, pero defendiendo el arco de la recordada Agrupación For Ever, de Gimnasia —de novena a la cuarta— y el final amateur en el Club Everton. Sus títulos serían universitarios en nuestra Universidad Nacional y con postrados en la Universidad de Barcelona. Pero como Pablito le decía a Hugo, “viejo, si vas a hacer el museo de fútbol me parece una buena idea, pero déjame espacio para los diplomas de medicina”.

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