martes 31 de marzo de 2026
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Alan Sosa y Diego García

Alan Sosa y Diego García: los dos futbolistas que quedaron contra las cuerdas por violencia de género y abuso

Dos futbolistas, dos causas de género desarrolladas en La Plata y un año clave. Alan Sosa quedó a un paso del juicio y García fue condenado.

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El año 2025 dejó en La Plata un saldo que anuda lo judicial y deportivo imposible de soslayar: dos futbolistas con pasado y actualidad en los clubes de la ciudad quedaron atravesados por causas por violencia de género o abuso sexual que marcaron sus carreras.

Son los casos de Alan Sosa, actual jugador de Gimnasia, y Diego García, ex Estudiantes. Aunque siguieron caminos distintos y tienen fecha de inicio diferentes, están unidos por factores comunes: denuncias de mujeres, intervención de la Justicia penal, decisiones institucionales de los clubes y un fuerte impacto público.

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En ambos expedientes, 2025 fue un año clave, con instancias procesales que terminaron de configurar el panorama actual de cada causa.

Mientras Sosa cerró el año imputado y a las puertas de un juicio oral, con su situación deportiva en incertidumbre y bajo medidas restrictivas, García llegó al punto más alto del proceso judicial con una condena de prisión efectiva, dictada por un tribunal platense tras un juicio oral que concentró la atención mediática y social.

Alan Sosa y Diego García
Alan Sosa y Diego García, acorralados por dos causas judiciales por delitos de género

Alan Sosa y Diego García, acorralados por dos causas judiciales por delitos de género

A continuación, el recorrido completo de cada expediente, desde el inicio de las denuncias hasta la situación actual.

El caso Alan Sosa: denuncia, imputación y un futuro judicial abierto

La situación judicial de Alan Sosa tiene origen y actualidad este mismo años. El caso del mediocampista de Gimnasia y Esgrima La Plata, comenzó a hacerse pública el 25 de febrero de 2025, cuando la denuncia por violencia de género presentada por su entonces pareja derivó en un procedimiento policial y en la detención del futbolista.

El hecho denunciado habría ocurrido en una vivienda vinculada al jugador y fue encuadrado en una causa por privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género agravada por el vínculo.

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La noticia generó un impacto inmediato en el ámbito deportivo. Sosa era parte del plantel profesional del Lobo y su detención obligó a una rápida reacción institucional. Tras pasar algunas horas privado de la libertad, el jugador fue excarcelado, aunque continuó formalmente imputado y sujeto a una serie de medidas cautelares, entre ellas la prohibición de acercamiento y de contacto con la denunciante.

En los días posteriores, Gimnasia decidió otorgarle una licencia para que pudiera afrontar su situación personal y judicial. Al mismo tiempo, el club anunció acciones internas vinculadas a la prevención de la violencia de género, que incluyeron capacitaciones para el plantel profesional.

La denuncia contra Alan Sosa es por privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género agravada por el vínculo

Con el correr de las semanas y sin una resolución judicial de fondo, Sosa se reincorporó a los entrenamientos, aunque su presencia en las convocatorias y en los partidos fue cada vez más intermitente. De todos modos, a fines de marzo el propio club informó la extensión del contrato del jugador.

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Durante los meses siguientes, la causa avanzó en la etapa de instrucción. La fiscalía reunió testimonios y elementos probatorios, mientras se mantuvieron vigentes las restricciones dispuestas para proteger a la denunciante. En abril, la fiscalía a cargo de la investigación dictó el cierre de sumario y elevó el pedido de juicio oral, pero los defensores llevaron sus quejas y lograron mantener la causa en la etapa de instrucción por un tiempo más.

Finalmente el 10 de junio el expediente dio ese paso clave al dispones dispuso la elevación de la causa a juicio oral por considerar que estaban dadas las condiciones para que los hechos sean debatidos en esa instancia. Como era de esperar y cumpliendo los plazos procesales, el 26 del mismo mes la defensa presentó una apelación, lo que dejó la resolución en suspenso y abrió una etapa de revisión que se extendió a lo largo del segundo semestre del año.

La causa fue elevada a juicio el 10 de junio y 15 días después la defensa de Alan Sosa apeló

En paralelo, el futbolista quedó prácticamente al margen de la competencia oficial: si bien fue convocado en algunas oportunidades, no volvió a sumar minutos en cancha desde julio de 2025, cuando fue titular ante Instituto, y su última convocatoria registrada fue el 19 octubre, en el clásico que se disputó ante Estudiantes en UNO, sin ingresar al campo de juego.

Así las cosa, el 2025 cerró para Alan Sosa con un panorama judicial abierto y sin definición de fondo. El futbolista continúa imputado, con medidas cautelares vigentes y a la espera de que se resuelva si el caso llegará efectivamente a juicio oral. En lo deportivo, su situación quedó atada a la evolución del expediente y a las decisiones que adopte Gimnasia en función de un proceso que todavía no encontró un punto final.

Alan Sosa Gimnasia Instituto
El último partido de Alan Sosa como titular fue en julio, en la derrota de Gimnasia ante Instituto

El último partido de Alan Sosa como titular fue en julio, en la derrota de Gimnasia ante Instituto

El caso Diego García: del escándalo a la condena

A diferencia de Sosa, la historia judicial de Diego “el Demonio” García tuvo un origen hace más de cuatro años cuando fue la denuncia en La Plata, pero en 2025 tuvo un desenlace contundente con la condena.

El exmediocampista de Estudiantes de La Plata había quedado envuelto en una causa penal que se inició en febrero de 2021, cuando una jugadora de hockey del club lo denunció por abuso sexual con acceso carnal.

Diego García
Diego Garcia, cuando llegó a Estudiantes

Diego Garcia, cuando llegó a Estudiantes

Según la denuncia, el hecho ocurrió durante una reunión social en una quinta de Abasto, donde García habría seguido a la víctima hasta un baño y la habría agredido sexualmente. Tras la presentación judicial, la fiscalía inició la investigación y el caso avanzó en el fuero penal platense. Estudiantes, por su parte, apartó preventivamente al jugador y más tarde rescindió su contrato, marcando un quiebre definitivo con el futbolista.

Una jugadora de hockey Estudiantes denunció a Diego García por abuso sexual con acceso carnal

La causa atravesó una extensa etapa de instrucción, con declaraciones testimoniales –incluidos compañeros del plantel de Estudiantes–, peritajes y producción de prueba. Mientras tanto, García continuó su carrera en el exterior, aunque con la causa abierta en Argentina.

Recién en este 2025 que se termina el expediente ingresó en su fase decisiva: el juicio oral, que quedó a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 5 de La Plata. El debate comenzó en octubre y concentró una fuerte atención mediática. Durante las audiencias declaró la denunciante, lo hicieron testigos y se expusieron las pruebas reunidas durante la investigación. La fiscalía solicitó una pena de ocho años de prisión, mientras que la querella pidió diez años, al considerar plenamente acreditada la responsabilidad penal del acusado.

Diego Demonio García (5)
Diego García, el exjugador de Estudiantes, durante las audiencia del juicio en el que lo condenaron

Diego García, el exjugador de Estudiantes, durante las audiencia del juicio en el que lo condenaron

El 25 de noviembre de 2025, el tribunal dio a conocer el veredicto: Diego García fue condenado a seis años y ocho meses de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal. La sentencia incluyó la detención inmediata del exfutbolista, bajo la modalidad de arresto domiciliario con monitoreo electrónico, mientras se tramitan las instancias de apelación impulsadas por la defensa del jugador.

El fallo tuvo consecuencias inmediatas. García se descompensó durante la lectura de la sentencia y debió ser asistido por personal médico. En el plano deportivo, el club Peñarol de Uruguay, donde jugaba en ese momento, anunció la rescisión automática de su contrato.

Si bien la sentencia aún no se encuentra firme y será revisada por tribunales superiores, el fallo marcó un antes y un después en el caso y convirtió a García en uno de los pocos futbolistas argentinos condenados por un delito sexual tras un juicio oral. Mientras espera que se resuelva su apelación, el jugador rompió el silencio a través de las redes sociales. Publicó una dura reflexión en la que afirma que "ser acusado de algo que no hice es una de las heridas más difíciles de llevar".

Aunque acusados de delitos diferentes y caminos tribunalicios también distintos, los recorridos de Sosa y García están atravesados por el factor común que es la cuestión de género y el avance en la Justicia a lo largo de este año 2025 que se termina, pero que promete proyectar sus consecuencias hacia el futuro, tanto en las carreras de los deportistas como en el debate social que se generó a su alrededor.

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