“Cuanto más grande es el desafío, más empieza a interesarme”, resume Juan Manuel Fernández Ber, el martillero que hoy es dueño de una de las jóvenes inmobiliarias que opera en el mercado platense desde los últimos cinco años.
“Cuanto más grande es el desafío, más empieza a interesarme”, resume Juan Manuel Fernández Ber, el martillero que hoy es dueño de una de las jóvenes inmobiliarias que opera en el mercado platense desde los últimos cinco años.
Es muy común conocer casos en los que el hijo hereda la profesión del padre, y su empresa por añadidura, o casos en los que dos o más colegas que estudiaron juntos la carrera de Martillero y Corredor Público Nacional deciden abrir en sociedad su inmobiliaria. Pero la historia de Fernandez Ber no se ajusta a ninguno de los ejemplos anteriores.


Juan Manuel fue remisero, asistente en Minoridad, trabajó en un shopping local, y fue empleado de la mega empresa de telecomunicaciones Telefónica Argentina, por más de dos décadas. Ninguna de sus actividades a lo largo de su carrera laboral hacía suponer que un día daría “un salto al vacío” -como él mismo lo define- y se abocaría al rubro inmobiliario.
En busca de un trabajo que lo gratificara, tenía 37 años cuando tomó la decisión de comenzar a estudiar la carrera de Martillero y Corredor Público, un deseo largamente postergado. “A esa edad supe que no quería terminar jubilándome en Telefónica, y supe también que era el momento, con tres hijos que ya eran grandes y una gran necesidad de hacer algo para mi satisfacción personal”, narra el martillero.
Tres años después se recibió de Tasador, Martillero Público y Corredor, la carrera que se dicta en la Universidad de Morón, a través de un convenio con la Cámara Inmobiliaria Argentina. Con el título en mano, se involucró en el rubro inmobiliario por primera vez a través de un colega y amigo, y el 1º de mayo de 2018 se fue definitivamente de Telefónica, también de la inmobiliaria, y, ya matriculado, hizo la apuesta de abrir su primera oficina en diciembre de ese año.
Fernandez Ber Propiedades comenzó funcionando en calle 18 esquina 49, de La Plata. El martillero recuerda esos años como una etapa difícil por cuestiones familiares, y a los que sobrevino la pandemia. “Todas eran vallas que se iban presentando y había que saltarlas. Pero pudimos continuar y salir adelante”, subraya.
El plural se debe, precisamente, a un equipo de pocas personas que desde el día 1 acompañan a Fernandez Ber en su apuesta por el nuevo emprendimiento, y que con el transcurso de los años se fue ampliando y consolidando en el equipo que actualmente forma parte de la empresa.
La inmobiliaria hoy está ubicada en calle 14 Nº 787 de La Plata, y en el último año puso el foco en la venta de lotes, y de departamentos en la zona del centro de la ciudad. Asimismo, cuenta con un área para la administración de alquileres, y otra para tasaciones de las propiedades. Si bien existe la expectativa de involucrarse a futuro con los desarrollos y emprendimientos, Fernandez hoy se enfoca en la actividad comercial, y en ese marco, también, en la relación y el trato con el cliente.
Con este objetivo es que se decidió desde el comienzo apostar por una comunicación de calidad a través de la página web de la empresa y sus redes sociales. “Desde mi manera de verlo, es una inversión en la generación de calidad en la mayoría de las publicaciones que se pueda, y tiene que ver con nuestro objetivo de brindar un servicio de calidad en todo sentido. En lo que es redes y tecnología, intentamos que la propiedad de quien confía en nosotros tenga la mejor exposición y la mejor visualización y atención. La idea es lograr la mejor comunicación de la propiedad en todos los aspectos posibles, y poner el foco en lo que verán los clientes interesados”, subraya Fernandez Ber.
En su mirada, escuchar e interpretar al cliente es una tarea crucial en el trabajo del martillero, sobre todo al momento de decidir encarar una operación como la compra o la venta de su propiedad.
Esto puede leerse directamente en el home de la página web, como si se tratara del lema de la empresa: “Tener el foco en la satisfacción del cliente, orientándonos en la atención y disposición hacia éste y sus requerimientos, haciendo de nuestro servicio una relación de amistad, generando confianza y disposición, y haciendo más que clientes, amigos”, reza.
“En Argentina se vive en un estado de incertidumbre, y estamos acostumbrados a convivir con esa situación. Por lo tanto, a veces hay que entender que las condiciones óptimas para comprar o vender nunca existen. Son las que uno siente hoy para poder hacerlo: hoy necesito vender, hoy es la condición óptima”, sostiene. “En mi opinión, no hay mejor o peor condición, es el momento en el cual uno necesita avanzar, por eso tenemos que interpretar muy bien lo que el cliente necesita y su motivación para poder tomar esa decisión”.
Para el martillero, la pandemia acrecentó los miedos e incertidumbre en las personas a la hora de enfrentarse a la decisión de comprar o vender, pero ese temor, si bien hizo que muchos se paralizaran, en otro gran número de clientes fue útil para accionar. “Esto hace que de alguna manera se compense la situación de incertidumbre, y, por el contrario, sea el mejor de los contextos para dar un paso hacia adelante”, apunta.
En esta misma línea, y a escasos días de las elecciones generales, Fernandez Ber sabe que será necesario un tiempo “hasta que se aclare un poco el escenario”, una vez definido quién tomará el rumbo de la administración del país.
“Pero no debemos olvidar que hay necesidades de la gente que tienen que ver con la compra, con la venta y con los alquileres, y que esas situaciones en algunos casos se podrán postergar o demorar, pero en muchos otros se deberán ejecutar”, opina el martillero, con una mirada optimista acerca de los meses subsiguientes a los comicios electorales. Para Fernandez Ber, será posible ver un contexto de recomposición a nivel económico para el año próximo, que se verá reflejado también en el movimiento del mercado inmobiliario.
Fernandez Ber Propiedades forma parte de la Comunidad de Negocios Inmobiliarios desde hace casi 2 años, y considera que integrar este “club de colegas”, como él mismo lo denomina, sólo puede conllevar grandes beneficios. No solamente por la posibilidad del trabajo colaborativo y en comunidad sino también porque “al formar parte del grupo se puede tener un punto de referencia, y un lugar de apoyo y capacitación permanente”, según palabras del propietario de la inmobiliaria.
“Ser parte de la Comunidad nos hace ver que no estamos solos en una isla, sino todo lo contrario: encontrar colegas en los que uno puede apoyarse y compartir tareas es sumamente beneficioso”, agrega. “La Comunidad es un gran impulsor de negocios y oportunidades para los martilleros y los clientes, y la cadena de valor del rubro. Hoy ocupa un lugar importante y seguirá en crecimiento”, anticipa además.
Ética en la forma de proceder, objetividad en la toma de decisiones, lealtad con los asociados, colegas y clientes; responsabilidad en el cumplimiento de normas y compromisos, respeto y puntualidad con los servicios ofrecidos, son algunos de los valores que pueden repasarse al visitar la web de la empresa, y que se sostuvieron desde el principio en el equipo de Fernandez Ber. Pero a estos valores se le suma, por último, el que definió la impronta de la inmobiliaria, y va a tono -más que ninguno- con el perfil de su dueño: una gran persistencia en la búsqueda de sus propósitos y objetivos. Un buen ejemplo de que nunca es tarde para dar “el salto al vacío” en busca de la meta.