domingo 15 de marzo de 2026
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Liga Amateur

Los Tolosanos, un club centenario que creó semillero en el fútbol platense

Círculo Cultural Tolosano fue fundado en 1926. Fue el seno de esa entidad que nació Los Tolosanos, que prestigió al barrio y del cual salieron grandes jugadores de La Plata.

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Con el fin de clarificar lo que el común de los aficionados al deporte suele confundir al decir “Tolosanos”, nada mejor que algún párrafo escrito por un médico que tuvo el barrio de Tolosa, Rodolfo Isaac Dorma Machín, en su discurso memorable del viernes 4 de marzo de 1966, noche en que Círculo Cultural Tolosano celebraba su cuadragésimo aniversario.

“Nació bajo el auspicio de un animoso grupo de adolescentes, niños casi, que, al compás del latir acelerado del corazón, cristalizamos en realidad, una aspiración largamente acariciada. Fundar el club, con el propósito inicial de fomentar la práctica del fútbol. Los señores Francisco Sust y Antonio Perrotta nos donaron con los colores blanco y negro, el primer juego de camisetas. Como exponente de gratitud, por ahí debe de andar algún sobre de correspondencia, con el primer nombre que llevaba el almacén: “Los Tolosanos”, al que nosotros agregamos, agradecidos, las iniciales de ambos benefactores, primeros Presidentes Honorarios…He ahí la explicación de la —para algunos misteriosa— sigla “Los Tolosanos S y P”.

El primer campo primitivo, sin alambrado, estuvo en 527 entre 118 y 119, pero resultó chico y ganó extensión gracias a un acaudalado señor de Buenos Aires, de apellido Naón, que cedió en forma gratuita una parte de sus tierras en 526 y 118. Como estaban al lado de un viejo cementerio que existió entre 1874 y 1886, los entonces pioneros de Los Tolosanos incorporaron el color negro por el luto. El viejo cementerio ocupaba las manzanas de las calles 527 a 524, y de 118 a 120. El ingreso al cementerio era por la única calle empedrada, la 118 —por ahí también llegaban los jugadores—, denominada popularmente como “La calle de la amargura”, ya que pasaban los carruajes fúnebres tirados por caballos llevando los cuerpos de los difuntos vecinos que vivieron en la ciudad en la época de la fundación. En esa zona, cuando era todo campo y las calles no estaban delimitadas como se conocen hoy, era donde jugaba Los Tolosanos. El portón de las carretas había estado sobre 118 y 525, y el campo de juego en 526 y 118. Se cuenta que, hasta la década de 1950, en rigor, aún se veían restos de bóvedas en el lugar.

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La foto del campeón: Tolosanos 1971.

La foto del campeón: Tolosanos 1971.

En aquella época, La Plata parecía una cancha de fútbol interminable donde se jugaba a toda hora. La década del treinta empezó a crecer en torneos, en baldíos, en los primeros cementos que edificaron los clubes y, por supuesto, en los campos de juego de la célebre madre del fútbol amateur como es la Liga Amateur Platense de Fútbol, nacida en 1913.

Paradojas de la pasión, en muchas historias, los nombres prestan a confusiones del aficionado o del lector en general. Y esto fue a raíz de fusiones entre clubes o por las escisiones entre ellos.

En 1926 nació el Círculo Cultural Tolosano sólo con fútbol (“humilde cuna, sin otro calor que el de nuestro aliento y sin otro techo que el cielo”, decía el doctor Dorma), y consiguió la anhelada afiliación a la Federación Amateur Platense, en la División de Ascenso, denominada Segunda Libre. Aparecía en los diarios con el nombre de Los Tolosanos. Al cabo de unos años, aquella cancha cercana al ex cementerio, que tuvo una casilla y baños, carecía de alumbrado olímpico que requería el reglamento y en medio de una crisis económica que golpeaba a todo el país, se dañó la tesorería y el club dejó de competir.

Al desafiliarse, la nave modificó su rumbo y el doctor Dorma, “secundado por un grupo de asociados tan reducido (éramos trece) nos mudamos a la calle uno, la arteria céntrica de Tolosa, y alquilamos la mansión señorial de los Campoamor, inaugurando la era cultural, con la Universidad Popular”. Así tomó su identidad el Círculo Tolosano, más abocado a otros deportes y actividades sociales.

Sin embargo, el fútbol tiraba en aquel barrio. De una forma similar a la que sucedió a principios del siglo XX, cuando Estudiantes de La Plata nacía como desprendimiento de Gimnasia y Esgrima, en Tolosa, el 20 de noviembre de 1939 se fundó el Club Social y Deportivo Los Tolosanos. Al cabo de un tiempo consiguió comprar la casa donde ahora está su sede, en 118 entre 528 y 529, en la que sobrevive hoy pese a la escasez de actividades y donde sólo funciona el servicio de buffet.

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Figuras: López, Garbuglia, Banza, Lamberti, Milman.

Figuras: López, Garbuglia, Banza, Lamberti, Milman.

El fútbol se introdujo en 1959, fruto de dirigentes como Antonio Apicella, José Visiconti y Miguel “Kelo” Volpicello. El equipo competía en la Liga Independiente Circunvalación, logrando el título de 1962. Otro rasgo popular del fútbol amateur de los cincuenta y sesenta era los torneos nocturnos “Pedro Osácar”, en 1 y 57, donde Los Tolosanos fue gran protagonista demostrando su juego en el césped de la cancha principal Pincharrata. El ingreso a la Liga Amateur Platense se concretó en 1964 —directo a primera—. En primer término, se le dio un permiso condicional, pero fue tan buena la actuación y la disciplina exhibida por todos que la historia se prolongó cuarentaiún años consecutivos, sin perder jamás la categoría.

Una cancha al lado de la laguna

El campo de juego, al fin, estuvo en 122 y 528, en una zona de bañados que pertenecía a Ensenada. Llevó el nombre de José Visiconti, que fue presidente desde las primeras horas. “Nos lo dieron en comodato y había que pagar un canon, llegué a ir mucho tiempo a pagar a Ensenada”, cuenta Mario Arizabalo, hijo del recordado Pedro Arizabalo, otro gran dirigente de entidades de bien público y delegado municipal de Tolosa. “Era de una tierra grela, gris, y un pasto duro, ¡el laburo que daba cortarlo! Fue un furor tener la cancha alambrada y con las columnas de cemento”, agrega Mario, cuyo abuelo materno, Antonio Polillo, fue vicepresidente y buffetero en la sede.

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La cancha que existía a cien metros de la laguna del AeroClub.

La cancha que existía a cien metros de la laguna del AeroClub.

Para ser locales laburaron hasta los jugadores, como los propios Julio Lamberti, Rapi, el técnico Santos Florin y Alberto Carballo.

Otra característica de la cancha era el paisaje detrás de un arco con una “lomada”, a unos diez metros, ya que allí estaban las vías del tren que entonces llegaba hasta Punta Lara. Una formación ferroviaria que denominaban “El Bobinero” al transportar su carga hasta la empresa Siderar, ubicada en la ciudad vecina. Del otro lado de la vía, estaba la laguna del Aero Club, razón por la cual aparecían los lamentos en los días de lluvia. El terreno, muy fácilmente, se tornaba inundable. “Se hacía un pantano y nos quedábamos sin jugar”, rezongan los visitantes.

Con una sonrisa, Héctor López, crack de los años sesenta y setenta, opinaba en su tiempo de esplendor futbolístico que “cuando no se inunda la cancha de Los Tolosanos es la mejor, y la de Villa Albino es otro campo más o menos bueno, pero en general son bastante malas todas”.

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El grandote Lamberti, un gran arquero que fue seleccionado.

El grandote Lamberti, un gran arquero que fue seleccionado.

“Se rebalsaba y el agua venía a estancarse en la cancha, por eso hacíamos agujeros y sacábamos con baldes y secadores para poder jugar. Para entrenar en esas circunstancias, nos íbamos al club o a la avenida 32”, recuerda Jorge Sañisky, uno los técnicos exitosos.

“Mi viejo iba a ver a Everton en los sesenta, se bajaba del micro 5 (hoy 275) y caminando hasta donde estaba emplazada la cancha de Los Tolosanos, pasaba por una perrera. También mi viejo me decía ‘Los Tolosanos va a perder la cancha en cualquier momento´” añade Eduardo Morales, historiador del fútbol del interior y hoy administrativo de la Liga.

En efecto, su final deportivo sucedió entre amenazas por la construcción de la Autopista La Plata–Buenos Aires, y las exigencias del ex comisario Mario Gallina, que al frente del Comité de Seguridad Deportiva procedió a su inhabilitación en 1995.

Cuatro campeonatos en seis años

Después de que Villa San Carlos hilara seis éxitos en forma consecutiva de 1961 a 1966, tras lo cual saltó a la divisional Aficionados de la AFA, los siguientes seis años se daría la aparición contundente de Los Tolosanos, ganador de los torneos de 1967, 1969, 1971 y 1972, correspondiente a Estrella las alegrías de 1968 y 1970 (ambos, con el mismo modelo de camisetas blanca y negra a rayas verticales).

El entrenador Enrique Cerioni tenía su propia historia en el fútbol profesional, ex Huracán, donde jugó con Alfredo Distéfano y Pipo Rossi. El “Conejo” Cerioni había sido capitán tripero en 1943 cuando descendió y no dudó en quedarse para devolverlo en 1944 con el famoso “Arriba Gimnasia”. Trabajó tres años en Los Tolosanos con su ayudante, Higinio Restelli.

Todos los recuerdan como una camada estupenda. Reunidos por este medio, surgían las voces emocionadas por los años vividos en la juventud, un grupo de tetracampeones que tuvo en Ernesto “El Ruso” Milman, clase ’43, al mentor de las juntadas.

Todos tenían un apodo, y la lista empieza a salir más fácil cuando reparten las fotografías de mano en mano.

A “Tatalo” Juan Carlos Rezza (clase ’49) y el “Gallego” Miguel Nicolás García se los llevaron al Once Caldas de Colombia y allá jugaron con Pedro Prospitti (gloria del Independiente bicampeón de la Libertadores). Además, García jugó en Huracán en 1978 y varios años en Cipoletti, donde también fue Michelini.

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Del fútbol amateur platense hacia el mundo.

Del fútbol amateur platense hacia el mundo.

El “Galo” Juan Carlos Trinidad jugó en Banfield (torneo de primera Reclasificatorio de 1969) y en Argentino de Mendoza. Osvaldo Omar Russo pasó a Banfield, y algunos que no tuvieron suerte en las pruebas pero eran “distintos”, como el “Hache” Héctor López, revelación liguista con 17 años en la primera estrella de Los Tolosanos, y el “Colorado” José Antonio Volpicello, “¡lo que corría ese wing!”, y “Pancho” Juan José Mitre, un señorón de número 2 con una seguridad absoluta.

Después del ’67 y ’69 con Cerioni-Restelli, en el ’71-’72 llegó el doblete con el DT Pedro Prado, el “Tío” (ex jugador de la institución y además PF del seleccionado platense que actuaba en el torneo Argentino), secundado por Santos Florin. Y aparecen más figuras amateurs: la “Chancha” Osvaldo Galzagorri, Osvaldo “El Soldadito” Zárate, “Pocho” Testa, “Chorly” Sánchez, “Tote” Aldo Vanza, Carlos “Catanga” Muñoz y el “Gallego” Rapi.

El agua se estancaba, hacíamos agujeros y sacábamos con baldes y secadores para poder jugar

“Los Tolosanos y su hábito: ganar”, dice un recorte del diario El Argentino en marzo de 1973, mientras esperaban el inicio de la Liga para engarzar la tercera estrella en forma continuada (no se les dio, quedaron segundos de Villa Albino). “Equipo que se destaca por su regularidad y su buen nivel, y es uno de los que sábado a sábado hacen que el público, un tanto alejado de los torneos locales, se acerque a una cancha para presenciar una buena demostración individual y colectiva”.

“Y entrenábamos dos días, los martes a la sede de Círculo y los jueves a la cancha de Los Tolosanos, pero además se jugaban torneos entre semana”, comentan Vanza y Lamberti. “Yo entré a Los Tolosanos para la Cuarta del año ’66, pasé a reserva y voy a la primera cuando estaba el Negro Omar Cuello”, memoriza López. La pizza ya estaba en la mesa y todos recuerdan la leyenda de ese crack del barrio El Churrasco. Siguen los recuerdos entrecruzados en la charla: “Al Negro Cuello lo llevaron a Independiente, para la Reserva, pero no siguió porque no quería ir”, “uno de los mejores jugadores que vi en mi vida, y jugó en las dos ligas para Los Tolosanos, la de Circunvalación y la Platense”, “Tenía un problema con la bebida”.

Una nota del diario La Nación da cuenta del cuarto campeonato de esa generación gloriosa. En el estadio Pincha, en 1972, vencieron a Pettirossi. Concluyó 1 a 1 en los noventa y el viejo barrio de Tolosa deliró con la victoria en el cierre del tiempo suplementario, la tarde del doblete de Michelini y uno de García, tras lo cual se fueron a la Liga Confluencia de Río Negro. Esa campaña tuvo esta asistencia de los jugadores: Nuñez, Mitre, Prado y Rapi, 16 partidos; Michelini, Sánchez 15; Lamberti 13; Frascia y Mc Garvard 12, Soria 8, Longo y Geist 6; García 5, Resa 4, Baez 3, Arias 2, Galzagorri 2, Withington, Cacciacarro, Videla, Collado y López 1. Los goleadores fueron Michelini y Nuñez, con 7.

“Durante esos años, en La Plata se hablaba de nosotros y lo digo sin exagerar”, suelta Vanza, docente de historia, puntualizando que “la exageración entre los griegos era castigada; en la Liga marcamos una época, en los amistosos también hemos goleado a La Villa y a Cambaceres y le ganamos una vez a La Tercera que Mata de Estudiantes”.

“Se cambian nombres pero no el estilo”, decía Prado en una nota de aquella época. “Les inculco que jueguen a la pelota y que traten de salir siempre tocando, caso contrario, que la vuelvan al arquero y traten de empezar nuevamente desde atrás”. Ponderaba el “Tío” que se mantenía la estructura de juego iniciada en el ’67 con Cerioni.

El que asombró a Bilardo

Héctor Juan López nació el 5 de noviembre de 1948, y desde joven supo que la obligación era recibirse de ingeniero, mientras se divertía como un eficaz mediocampista, “número cinco de quite, al que le gustaba jugar en posición ofensiva aunque sin estar muy adelantado”, dicen sus ex compañeros.

Uno de aquellos bohemios que dirigían la Liga, el “Pampa” Florin, contó en vida a este periodista una anécdota con el doctor Carlos Salvador Bilardo cuando llevaba su segunda etapa como técnico Pincha, en 1973.

“Yo trabajaba de encargado de un edificio en 9 entre 58 y 59, donde más de una vez llamó Bilardo”, reconstruía.

—¿A qué hora sale? Le quiero explicar una cosa, que por teléfono no podemos.

El DT le dejó un adelanto, se venía Boca y le preocupaba Trobbiani. En la Selección de la Liga le habían dicho que había un López que jugaba parecido.

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En el medio, el "Hache" Lopez, crack que asombró a Bilardo.

Bilardo se aseguró la práctica en la cancha de calle 1 y que el 5 de Los Tolosanos estuviera presente. El partido fue a cara de perro y el Pincha pudo vencer 2-1 al combinado amateur. Cuando terminó, el popular DT le dijo a Florin: “¡Este López es mejor que Trobbiani!”.

Otra voz que se anota en el recuerdo es la de Carlos Muñoz. “Jugué de wing izquierdo y le pegué un baile a Abel Herrera. Al fútbol no lo tomaba como medio de vida, a los catorce ya trabajaba en el Poder Judicial y ganaba un sueldo más abultado que el de algún futbolista profesional”.

Para Los Tolosanos, una alegría vigente son los chicos y las chicas, que compiten en LIFIPA. Para Los Tolosanos, una alegría vigente son los chicos y las chicas, que compiten en LIFIPA.

La cancha de Estudiantes volvió a ser un llamado a la emoción en la década del noventa, donde Los Tolosanos jugó una final histórica. En 1990, fue algo más que un partido, ya que el barrio de Tolosa juntaba a los dos equipos, sumando a El Argentino, cuya hinchada era todo el barrio El Churrasco y había ascendido un año antes. “Cuando no se habían afiliado venían a ver a Los Tolosanos, pero desde que ascendieron y se enfrentaron con nosotros en primera, fueron partidazos”, relata Ricardo Gorchs, nacido en el ’68, símbolo de la defensa albinegra y reconocido periodista radial.

El primer clásico fue 0 a 0, el segundo en el Octogonal no terminó por violencia, y el tercero fue nada menos que la final en el estadio Jorge Luis Hirschi. “Ese día jugué rapado, me había recibido dos días antes”, recuerda Ricky. “Éramos los últimos campeones (en 1989 la final contra Tricolores, 1 a 0). A los diez minutos se nos lesiona el Peca Falcón, y ya no teníamos a dos delanteros tremendos del título de 1989, Gremillón y Martinez, que se habían ido a otros clubes. Ellos con todo El Churrasco y nosotros con gente de La Favela que nos alentaban porque teníamos tres titulares de ese barrio, Hugo Spaletti, Julio Roca, Aquino, entre otros. Tampoco estaba Caroni, que se fue a Estrella para el Regional y atajó un pibe, El Galleta D’Aluisio”.

Un símbolo deportivo del barrio, Edgardo Prátola, entonces jugador Pincha, fue a la cancha. Se crio en 120 y 528, donde tenía el almacén su padre Natalio Prátola. De esa esquina, dos cuadras para el lado del bajo, estaba la cancha de Los Tolo.

“El Ruso nos iba a ver”, recuerda Gorchs. César “Lolo” Regueiro, quien falleciera trágicamente en el estadio de Gimnasia por una represión policial, tuvo una tarde increíblemente emotiva. Porque jugaba contra sus ex compañeros y amigos de El Argentino. “Lo quise tener en el ’89, pero no quiso a pesar de darme el sí en un momento, pero esa vez jugó con nosotros y el Lolo volvió a ser campeón”, expresa el técnico Jorge Sañisky. “Después jugamos el Regional y trajo a su cuñado Juan José Nievas. La amistad quedó marcada a fuego”.

La histórica final finalizó 2 a 1, con goles de Hugo Spaletti y el recordado Pedro Rosano. Significaría el sexto y último campeonato de los albinegros. “De 25 fechas entre las dos fases, en 18 no nos metieron goles. Metíamos el 1 a 0 y ándate a tu casa… no nos empataban más”, asegura Gorchs. Entre otros, aquel equipazo tenía entre los arqueros a Carlos Caroni y Gabriel D’Aluisio; defensores, Mariano Abdeljalek, Julio Roca, Gustavo Guadarrama, Daniel Bacchi, Ricardo Gorchs, Alberto Zárate; Pedro Rosano, Carlos Volpicello, Fabio Marsicano, César Regueiro; delanteros Hugo Spaletti, Carlos Gremillón, Guillermo Pezza, Javier Falcón y Julio Martínez.

En ese momento, eran directivos quienes habían escrito la historia en las dos décadas anteriores como jugadores, caso Rapi, Mac Garvard y Volpicello.

Sin cancha, sin la Liga

“Nos desafiliaron porque no teníamos la cancha en condiciones”, advierte Gerardo Telese, quien presidió a Los Tolosanos durante nueve años y chocó fuertemente con el comité ejecutivo de la Liga, que ante las nuevas normas de seguridad les clausuró el viejo predio de la laguna.

Paradójicamente, el final empezó a llegar con un ex dirigente de Los Tolosanos, el doctor Daniel Costoya, quien era el presidente de la casa del fútbol amateur y hombre del Consejo Federal de AFA. Entre los jugadores quedó la sensación de un despojo arbitrario de la Liga Amateur, “decían que la Autopista iba a bajar ahí, pero hoy miro y no tocó la cancha. Donde estaba la cancha hay una plaza. Cuando el organismo de seguridad vio a ver la cancha, decía que el alambrado era muy bajo y por una pelotudez así nos clausuraron la cancha. Esto nos quitó identidad, fuimos un año a Estrella, otro a Las Malvinas, otro en Los Hornos, Porteño y empezamos a decaer”.

Para Los Tolosanos, una alegría vigente son los chicos y las chicas, que compiten en LIFIPA.

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La crónica en La Nación del campeón 1969, en 1 y 57.

La crónica en La Nación del campeón 1969, en 1 y 57.

Después de varias luchas encontraron una cancha de siete en 118 y 520, dentro de los terrenos del Mercado Regional de La Plata. Una parte de la autopista inaugurada recientemente pasa por la puerta de ese campito bien cuidado e iluminado, donde se da la contención y los sueños de las familias hacen flamear su escudito. Sin embargo, la subcomisión del fútbol de los pibes no tiene que ver con el club, que se atrinchera en la sede de 118 que sólo tiene el buffet y se mantiene increíblemente sin comisión directiva.

Dos símbolos deportivos del barrio fueron Edgardo Prátola y César "Lolo" Regueiro

La pasión por los colores de Los Tolosanos, en cuanto a mayores, se circunscribe a algunos de los jugadores de la generación de campeones. Todas las semanas se congregan a jugar y a cenar, luego de demostrar la magia de la pelota en un torneo organizado en la cancha de césped sintético de Unidos de Olmos. Dos ex, Damián Pagliaro y Hugo Spaletti, que superaron los 50 carnavales, mantienen encendida las brasas de ese amor propio jugando con el nombre de Los Tolosanos. Algunos, que ya no estaban en condiciones atléticas, se encargaba de la parrilla, como lo recuerdan a “El Lolo” Regueiro. Ahí enfrentan a ex jugadores profesionales, como Leandro Desábato, Juan Fernández y Lionel Casiano.

Estrellas con luz propia

Llegaron a cosas grandes un puñado de estrellas tolosanas. Echando un vistazo a la historia, en el sur argentino, Néstor Michelini fue hombre de Cipolletti cuando en 1973 subió a primera, y en el Nacional A tuvieron a mal traer a River Plate en el Monumental, el 21 de octubre de ese mismo año, un 2-3 que no mereció ser derrota para los del sur, con la locura de una y otra hinchada y con Michelini de titular.

Por su parte, Miguel Nicolás García saltó de la Liga Amateur al fútbol colombiano, con el pase al Once Caldas con diecinueve años donde fue compañero de un delantero rey de copas con Independiente, Pedro Prospitti. El “Gallego” García después firmó en Cipolletti y siguió escalando, Huracán del ’78 y el Santander de España, país en el que se quedó a vivir.

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Cipolletti 1973, en la A, con Néstor Michelini (en cuclillas, el segundo).

Cipolletti 1973, en la A, con Néstor Michelini (en cuclillas, el segundo).

La camiseta de Banfield la vistieron dos muchachos queridos y codiciados de aquel legendario Los Tolosanos. El “Galo” Juan Carlos Trinidad, que jugó seis partidos del torneo de primera A de 1969 —un Reclasificatorio— y del "Taladro" pasó a Argentino de Mendoza. Otro que jugó en Banfield es Osvaldo Omar Russo, un centro foward excelente. Y entre las leyendas vivientes que están en el barrio de Tolosa, merece un párrafo aparte “Tatalo” Juan Carlos Rezza, clase ’49, que brilló en Once Caldas.

Como se dijo anteriormente, algunos no tuvieron suerte en las pruebas pero brillaron con luz propia como el “Hache” Héctor Lopez, revelación liguista con 17 años en el primer festejo de Los Tolosanos. El “Colorado” José Antonio Volpicello era un hincha en la cancha y un extraordinario wing que no cesaba de correr los 90 minutos. Para el deleite, había un señorial número 2, el “Pancho” Juan José Mitre.

Desde el cielo al potrero

El destino puso en 2009 a Círculo Cultural Tolosano entre los afiliados, y una gran hazaña sucedió en el Torneo Clausura de 2013 llegando a la máxima aspiración de todo equipo: el campeonato. Los dirigía Christian Serrano, hoy analista táctico de video del último Estudiantes multicampeón. Este momento de algarabía para los lugareños aconteció cuando ya habían pasado más de una década sin Los Tolosanos. En los últimos tiempos se realizan mejoras en su cancha de 528 entre 115 y 116, y sigue el brillo institucional en su sede de 115 bis y 528, donde reinan el básquet y el patín, y diversas actividades culturales y sociales.

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Carlos Volpicello y Osvaldo Galzagorri.

Carlos Volpicello y Osvaldo Galzagorri.

Cuando se suele abrir un cofre, se exhuman los recuerdos que en él pudiera tener una vida celosamente guardada. Esa forma de querer del hincha y del ex jugador, que tuvo en José “Coco” Volpicello, aquel puntero veloz que dejó de jugar a los treinta y tres por operación de columna y que nombró a Los Tolosanos hasta el día de su muerte, pudo hablar ante una multitud una noche de julio de 2002, para el día del amigo. “Estoy seguro que desde el cielo esta noche, sobre el techo de Los Tolosanos, estarán cayendo lágrimas de alegría por este tan hermoso y esperando reencuentro….y gotas de transpiración perteneciente a todos aquellos que tanto lucharon por este club y hoy ya no están entre nosotros, cuerpo técnico, jugadores, dirigentes. Todavía parece sentirse la voz de Kelo diciéndole a José Visiconti ´apurate con la ropa´, y José le decía ´tranquilo que es temprano´. Y recuerdo a Coco Spadari, que imponía respeto en la marca; a Omar Cuello, el de los goles exquisitos; a Jorge Ramírez, un guapo en el área rival; a Omar Prado, qué pedazo de número 6; a Juan Frascia, el “Petiso de oro”, batallador incansable”.

Esa pertenencia que se sigue sosteniendo entre recuerdos de diarios y fotos, como lo recuerda su hijo Carlos Volpicello, mediocampista central que llevó con honores 12 años la titularidad en primera y fue combatiente de Malvinas. “Alguna vez sentí vergüenza cuando en cancha de Villa Montoro el técnico me da la camiseta 5 para jugar de titular en lugar del Hache López, al que veía jugar cuando yo era un chiquito”, cuenta Carlos.

Esa forma de sentir, la que se palpa en las entrañas de los clubes de barrio, no puede morir jamás. Por ahí, alguien que hoy entre a repartir el maso de cartas en la sede, puede que empiece a contar el cuento con más historias infinitas. Había una vez Los Tolosanos.

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Begum es un segmento periodístico de calidad de 0221 que busca recuperar historias, mitos y personajes de La Plata y toda la región. El nombre se desprende de la novela de Julio Verne “Los quinientos millones de la Begum”. Según la historia, la Begum era una princesa hindú cuya fortuna sirvió a uno de sus herederos para diseñar una ciudad ideal. La leyenda indica que parte de los rasgos de esa urbe de ficción sirvieron para concebir la traza de La Plata.

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