Una estudiante de la UNLP fue becada por National Geographic para divulgar sobre el delfín Franciscana
Una joven que cursa biología en la UNLP quedó seleccionada junto a estudiantes de todo el mundo y recibió una beca para un estudio en la costa argentina.
En el verano de 2016, un turista de Santa Teresita observó que en la orilla había un delfín Franciscana y lo sacó del agua para tomarse una selfie. Instantáneamente, se llenó de gente alrededor para fotografiarlo. Tardaron tanto que, a los pocos minutos, el cetáceo murió. El absurdo episodio recorrió las noticias en todo el mundo. Diez años después, una estudiante de biología de la Universidad Nacional de La Plata ( UNLP) fue becada por National Geograpic para divulgar información sobre la misma especie, cuya población está en riesgo. Es la primera argentina en recibir un "financiamiento semilla" por parte de la prestigiosa organización científica.
La joven se llama Josefina Ferreira Valsecchi, tiene 21 años y cursa el tercer año de la carrera de Biología con orientación en Zoología en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo. Nació en La Plata, se crió en San Clemente del Tuyú y regresó a la capital bonaerense para estudiar en la universidad.
En junio de 2025, se inscribió en una capacitación de National Geograpic y The Nature Conservancy. El curso fue online, en inglés, y duró 8 semanas. Con lo aprendido, presentó un proyecto de conservación, llamado "Vidas Marinas", para trabajar en la costa atlántica. En diciembre se lo aprobaron y un mes después le otorgaron 2.000 dólares como parte del programa "Marine & Community Conservation Externship".
Delfin franciscana santa teresita
La imagen del delfín Franciscana que recorrió el mundo en 2016.
El objetivo es investigar y concientizar sobre el declive de población del delfín Franciscana (Pontoporia blainvillei), una especie que habita únicamente en el mar de Argentina, Brasil y Uruguay y se encuentra desapareciendo lentamente por la pesca accidental y la contaminación.
Hasta julio de 2026, recibirá acompañamiento del equipo profesional de National Geographic. Sus días pasarán entre cursadas en La Plata y trabajo de campo en San Clemente: entrevistas con pescadores, encuentros con docentes, charlas con biólogos y encuestas vecinales.
El primer contacto con National Geograpic
Josefina Ferrerira Valsecchi dialogó con 0221.com.ar desde San Clemente del Tuyú un día miércoles, para lo cual tuvo que reprogramar su rutina, que ese día incluía ir al puerto a para conversar con pescadores y recolectar información para su proyecto.
"A todo estudiante de biología le gusta National Geographic", dice Josefina. "Acá, en mi pueblo, encontré revistas usadas de National Geographic y me empecé a interesar por la misión que tienen y el trabajo que hacen".
Monumento delfín franciscana
En 2017, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires declaró como Monumento Natural al delfín franciscana
Para la inscripción a la capacitación fue gratuita, el único requisito excluyente fue el idioma. "El programa en sí te va guiando, ellos no asumen que vos ya sepas cosas", explica y agrega: "De hecho, te explican desde por qué es importante el mar, por qué es importante preservarlo, cuáles son las formas de preservarlo hasta cómo se puede incluir a las comunidades en la ciencia". "Después lo que hacen es decirte que tenés que elegir una problemática específica de conservación marina y vincularla a una comunidad".
La vida en el mar y el rol de los pescadores
La estudiante de biología habla del delfín Franciscana con naturalidad y precisión. Dice que que es una especie pequeña, frágil, tímida, que habita en superficies poco profundas y –aunque los pescadores no lo busquen– queda accidentalmente atrapado en las redes: "Su ecolocalización no detecta las redes, por lo que se enredan por sorpresa y mueren por paros cardiorespiratorios, por estrés o ahogamiento", comenta.
Su idea es divulgar información sobre la especie y analizar también el rol de los pescadores, pero desde una mirada "no confrontativa". Según su punto de vista, puede ser fundamental incluso para el conservacionismo, porque además de que la pesca es un trabajo –que alimenta a muchas familias en esa región–, quienes se dedican a ese oficio tienen conocimientos únicos sobre el mar. "Si se incluyera más a los pescadores en la conversación sobre la Franciscana, ellos se verían más inclinados a protegerla", asegura.
"Hay un pescador artesanal, Roberto Ubieta, que tiene cerca de 60 años y cada vez que hablaba con él me sorprendía más de lo mucho que sabía", cuenta Josefina, con entusiasmo. "Yo hace muy poco me enteré de que hay bioluminiscencia en San Clemente y en la costa de acá, cuando las olas se ponen azules", explica: "Él me contaba lo que es estar en el agua con la lancha y que se vaya iluminando todo a su paso en el medio del mar. También me contaba de las toninas, que es una especie de delfín que ahora casi no se ve; de estar pescando con el hijo y que, de la nada, aparecieran un montón alrededor de la embarcación nadando", recuerda.
biolumiscencia olas fluorescentes
El fenómeno de las olas fluorescentes por la hay bioluminiscencia en la Costa Atlántica
Ubieta fue uno de los pescadores entrevistados por Josefina. En un encuentro, le dijo sobre su labor: "La experiencia de un delfín Franciscana en las redes no es agradable. Es una especie que no querés capturar; es un delfín, y da mucha pena. Ningún pescador quiere capturar un animal que no es su especie objetivo. Lleva mucho tiempo desenredar al animalito. Y en el mar el tiempo es valor, es costo, más allá del de las redes que se rompen y el animal que estás matando".
Josefina Ferreira Valsecchi y Roberto Ubieta
Josefina Ferreira Valsecchi junto a Roberto Ubieta, pescador de San Clemente del Tuyú
Foto: Josefina Ferreira Valsecchi
El trabajo entre biólogos y pescadores artesanales ha crecido en los últimos años. "La ONG AquaMarina trabaja con ellos para colocar dispositivos acústicos llamados 'pingers' en sus redes; los pingers emiten señales acústicas que sólo son audibles para los delfines, y que los mantienen alejados de las redes", explica Ferreira Valsecchi.
"Vos, siendo biólogo, podés ir al mar y hacer una campaña, estar una semana o un mes, pero no vas a estar siempre ahí. Ellos están casi todos los días en el mar y han evidenciado cambios en los ecosistemas, en la temperatura y en un montón de cosas que, si no te las cuentan ellos, capaz no las sabrías", dice Josefina.
Delfín franciscana (Yaqu Pacha)
La publación de Delfín Franciscana se encuentra en estado vulnerable.
En esas instancias, los estudiantes conocerán información sobre el delfín Franciscana y la actividad de los pescadores artesanales mediante ejercicios vinculados con la currícula escolar. Los materiales didácticos se elaborarán a partir del financiamiento recibido para el proyecto.
En paralelo, el proyecto difundirá información sobre el delfín Franciscana, su estado de conservación y su presencia en las costas del Atlántico sur. Los contenidos se presentarán en formatos accesibles para facilitar su circulación entre los vecinos de la comunidad.
Aprender lo básico, para Josefina, es clave. Por ejemplo, difundir sobre la manera de actuar ante la aparición de un ejemplar. "Llamá al (02252) 43-0300 (FMM) o al 106 (Prefectura) mientras cavás un pozo en la arena, lo llenás con agua y colocás al delfín ahí, dejando su espiráculo (el orificio en la parte superior de la cabeza) afuera para que pueda respirar", describió en su proyecto.
La propuesta también incluye la creación de un piloto de red de avistajes de delfín, a través de un cuestionario abierto que permitirá a cualquier persona registrar observaciones de la especie en el mar.
Delfin franciscana 2
Un delfín Franciscana hallado muerto en la costa
En el presupuesto destinado, contempló los viajes que tendrá desde La Plata a San Clemente del Tuyú. Tendrá que hacer lo más de 280 kilómetros de distancia de manera frecuente. Ella vivió en La Plata hasta los 7 años. Se mudó junto a su familia cuando iba a la primaria y la adaptación fue difícil. Aunque hoy es su lugar en el mundo, al principio, "no le veía el atractivo" a vivir frente al mar de la costa atlántica. Recuerda inviernos crudos, poca gente en la calle. Con los años y los libros, su punto de vista cambió.
"San Clemente tiene un ritmo distinto, de pueblo", dice Josefina. "La playa es enorme, hay tortugas, aves migratorias que paran a descansar en Punta Rasa, la reserva Rincón de Ajó y un montón de especies que dependen de ese lugar para completar sus rutas; tenés una biodiversidad enorme. Es un lugar tremendo", cuenta con una sonrisa.