"El trabajo de Atenea finalizó con éxito", detalló la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) a través de un comunicado, luego de cumplirse las 20 horas previstas de operación en el espacio profundo: transmitió correctamente los datos programados hacia las estaciones terrestres.
Las señales del satélite fueron recibidas correctamente por las estaciones terrenas ubicadas en Córdoba y Tierra del Fuego, lo que permitió verificar el funcionamiento tanto del Atenea como de los sistemas de seguimiento, procesamiento de datos y control remoto gestionados desde el país a través de la CONAE.
De esta forma, el cubesat desarrollado en el país cumplió su vida útil: emitió los datos que fueron recibidos sin inconveniente en las estaciones terrestres. Y a las las 20.42 horas concluyó sus operaciones.
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El cubesat construido en el país emitió los datos que fueron recibidos sin inconveniente en las estaciones terrestres
Los datos aportados por Atenea
Atenea fue diseñado para operar en condiciones extremas y recopilar información científica y tecnológica durante su recorrido, en el marco de la misión que incluye un viaje tripulado alrededor de la Luna.
El satélite se encargó de medir niveles de radiación desde la órbita baja terrestre hasta regiones más alejadas, además de evaluar el comportamiento de componentes electrónicos sometidos a ambientes de alta exigencia.
También analizó señales de navegación GNSS, como GPS, GLONASS y Galileo, a altitudes superiores a las constelaciones que las emiten, lo que permitió obtener datos relevantes para futuras misiones espaciales.
Además, el dispositivo validó enlaces de comunicación de largo alcance y puso a prueba sensores de muy baja luminosidad y sistemas de medición de radiación en escenarios de alta complejidad técnica.
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El equipo de la UNLP que formó parte de la construcción del satélite Atenea
UNLP, CONAE y cooperación internacional en la exploración espacial
El proyecto es el resultado de un trabajo conjunto encabezado por la CONAE, con la participación de la UNLP, la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A..
La operación requirió una coordinación precisa entre estaciones terrestres argentinas y equipos internacionales que integran el programa Artemis, incluyendo tareas de seguimiento orbital, recepción y decodificación de telemetría y procesamiento de datos.