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El final del satélite Atenea de la UNLP: ¿qué ocurrió tras su paso por la misión Artemis II?

Durante su paso por Artemis II, el satélite Atenea de la UNLP logró transmitir información clave y validar sistemas en condiciones extremas.

El satélite Atenea desarrollado por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) completó su misión en el marco de Artemis II y tuvo un final tan breve como previsto: tras operar durante poco más de un día en el espacio profundo, se desintegró al reingresar a la atmósfera terrestre.

El aparato, que fue diseñado y construido por equipos de diferentes instituciones argentinas, había sido pensado desde el inicio para una misión corta y de alrededor de unas 25 horas. Ese lapso alcanzó para cumplir con todos los objetivos planteados y validar sistemas en condiciones extremas.

Según explicó en diálogo con 0221.com.ar el ingeniero Facundo Pasquevich, integrante del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA-UNLP), el satélite "nació, vivió y murió" en ese breve período, ya que tras finalizar su operación ingresó nuevamente a la atmósfera terrestre y se destruyó, tal como estaba previsto en su diseño.

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El microsatélite Atenea construido en la UNLP que participó en Artemis II

El final de Atenea ocurrió el pasado jueves por la noche, cuando completó su ciclo operativo y dejó de emitir señales. A partir de ese momento, el dispositivo perdió altitud hasta ingresar en capas más densas de la atmósfera, donde el calor generado por la fricción provocó su desintegración total. Según se estima, la reentrada se produjo en una región remota del Océano Pacífico, cercana al Punto Nemo, conocida por ser el destino habitual de objetos espaciales que regresan de forma controlada.

Un hito argentino en el espacio profundo

Más allá de su corta vida útil, la misión fue considerada un éxito por los equipos involucrados. Durante su funcionamiento, el satélite logró establecer un enlace de comunicación a una distancia de 70.000 kilómetros de la Tierra, un hito para el desarrollo espacial argentino. Ese logro permitió validar sistemas de comunicación en condiciones de espacio profundo, con resultados óptimos. De acuerdo a los registros, la señal de telemetría se mantuvo estable durante toda la operación, sin pérdidas significativas de información.

El satélite logró establecer un enlace de comunicación a una distancia de 70.000 kilómetros de la Tierra, un hito para el desarrollo espacial argentino

El proyecto es el resultado de un trabajo conjunto encabezado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), con la participación de la UNLP, la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A..

Los datos transmitidos por Atenea fueron recibidos por estaciones terrestres ubicadas en el país, lo que permitió verificar el correcto funcionamiento de los sistemas de seguimiento, control y procesamiento desarrollados a nivel local.

Los datos clave que dejó Atenea

Durante su recorrido, el satélite también cumplió con tareas científicas y tecnológicas, como la medición de niveles de radiación y el análisis del comportamiento de componentes electrónicos sometidos a ambientes de alta exigencia.

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El equipo de la UNLP que formó parte de la construcción del satélite Atenea

Además, evaluó señales de navegación global y puso a prueba sensores diseñados para operar con muy baja luminosidad, aportando información clave para el desarrollo de futuras misiones espaciales.

De esta manera, aunque su paso por el espacio fue breve, Atenea dejó resultados relevantes para la ciencia y la tecnología nacional, y se convirtió en un antecedente importante para nuevos proyectos vinculados a la exploración espacial.

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